La homofobia perjudica seriamente la salud

Con la incorporación de Costa Rica en 2008, suman más de 30 los países que celebran el 17 de mayo, fecha que en 1990 marcó la eliminación de la homosexualidad de la lista de enfermedades de la Organización Mundial de la Salud

Autor:

Frank Padrón

Desde el año 2007 Cuba se unió a la celebración del Día Mundial contra la Homofobia, un modesto pero significativo aporte a la batalla cotidiana por construir una nueva sociedad, no igualitaria sino precisamente diversa, pero basada en la igualdad, paradoja fácilmente explicable si se tiene en cuenta el respeto a esas diferencias que nos hacen semejantes porque, lejos de segregarnos y dividirnos, nos hermana en una sola condición: la de seres humanos.

Con la incorporación de Costa Rica en 2008 suman ya más de 30 los países que en Europa, Asia y América celebran el 17 de mayo, fecha que en 1990 marcó la eliminación de la homosexualidad de la lista de enfermedades de la Organización Mundial de la Salud, OMS.

Fobia significa terror irracional e injustificado hacia algo, en este caso los homosexuales y la homosexualidad. Genéricamente se engloban varias categorías en ese concepto, pero existen rasgos de travestis, transexuales y lesbianas que singularizan el sentimiento de rechazo hacia ellos. Por ejemplo, hay hombres heterosexuales que detestan a los de su mismo sexo con tales preferencias y sin embargo toleran y hasta simpatizan con mujeres homo, y féminas que manifiestan afinidad hacia los gays y no soportan siquiera saludar a las de su género. Tampoco faltan quienes no se manifiestan en contra pero no miran «con buenos ojos» a quienes usan atuendos del sexo opuesto o se operan para reasignar su identidad (al menos lo desean y como tal lo explicitan).

Triste e inconcebible es que estas fobias se dan incluso en la propia comunidad homosexual, y si este rechazo se expresa a niveles de particularización erótica, a nivel de naciones la situación es todavía más compleja.

Algunos piensan que con el fin del holocausto nazi cesaron los asesinatos de hombres y mujeres homosexuales, pero nada más lejos de la verdad. Sin negar ciertas conquistas civiles y sociales de los últimos tiempos, como la legalización de matrimonios en varias naciones y la legitimación de festivales, revistas, libros y otros hechos culturales que tienden a la visibilización, no debemos volvernos demasiado optimistas.

En los propios Estados Unidos, autotitulado paladín de los derechos humanos, aún se dan crímenes de odio como los que inspiraron los filmes Boys don’t cry (Los muchachos no lloran) o Brokeback mountain (Secreto en la montaña).

Según Louis-Georges Tin, director del Dictionnaire de l’homophobie (Presses Universitaires de France, 2003), la homosexualidad es perseguida por la ley en al menos 80 estados (Senegal, Camerún, Etiopía, Líbano, Jordania, Armenia, Kuwait, Puerto Rico,  Bosnia…). En varios países la condena puede superar los diez años de prisión (Nigeria, Libia, Siria, India, Malasia, Jamaica…) o es de cadena perpetua (Guyana, Uganda), y en otras se aplica pena de muerte (Arabia Saudita, Afganistán, Irán).

Recientemente varios presidentes de estados africanos reafirmaron su propósito de luchar contra lo que ellos califican de «plaga antiafricana»; y hasta en países donde el código no castiga la homosexualidad, las persecuciones se multiplican.

Unos 1 960 asesinatos homofóbicos fueron censados oficialmente entre 1980 y 2000. En esas condiciones parece difícil pensar que la «tolerancia» gane terreno. La homofobia se manifiesta con renovada violencia en la mayoría de esos lugares, y la tendencia no es hacia la mejoría generalizada de la situación, como sería de desear.

Para contribuir a la erradicación de tan tristes realidades en nuestro planeta es que este día se multiplica en Cuba en una jornada de debates, lecturas de poemas, talleres, cine, exposiciones plásticas, foros, presentaciones de teatro, danza y libros alusivos al tema y al VIH/sida.

Esta jornada, y otras iniciativas sistemáticas a favor del ejercicio del derecho y la equidad social, son coordinadas por el CENESEX con la activa colaboración de instituciones como el Ministerio de Cultura, la UJC, el ICAIC, el ICL, el ICRT, la UNEAC y la Fundación Ludwig de Cuba.

No se trata de negar errores del pasado, pero la realidad en Cuba en este campo ha dado un giro de 180 grados, a lo cual contribuyen también las conferencias y programas del CENESEX (como el cineclub Diferente), su revista Sexología y Sociedad y la labor científicamente vanguardista de algunos medios de comunicación, como esta columna Sexo Sentido, de JR, y programas televisuales (Vale la pena, Cuando una mujer, El triángulo de la confianza…) que abordan el tema con enfoques muy positivos y audaces.

A todo esto la población deberá responder paulatinamente como se espera de personas educadas en y por un sistema social que en medio siglo ha ido erradicando desigualdades y sumando gente a la hermosa e imprescindible tarea de construir.

Ni el color de la piel, ni criterios culturales ni la tendencia sexual de cada quien deben obstaculizar el desarrollo de/con todos (y para el bien de todos). En ese sentido cualquier fobia será siempre un retroceso, una traba, una piedra en el camino, y eliminarlas es por tanto una lucha indetenible, colectiva, de todos los días.

Encuentros

Los debates con estudiantes bayameses y holguineros estuvieron geniales. Al principio algo tímidos, pero luego… La próxima meta es la UCI. ¿Cuándo nos vemos? Mil gracias a Diana, lectora que gentilmente nos hizo llegar un libro digital para la red que Sexo Sentido ha formado.

Tengo en bandeja más de cien personas que desean publicar sus datos en este espacio. Irán saliendo poco a poco. Hoy empiezo con Yeinili (kirenia@eleccav.une.cu), Elisabet (dircomercial@ea608.hl.mi naz.cu) y Fernando (hancianosjb@cucalambe.ltu.sld.cu), Yani (yani@dmsc.ssp.sld.cu) y Edeidy (edeidysec@uclv.edu.cu) También esperan mensajes Geidis Cardesuña (Tumba 7, Mayarí Arriba, Segundo Frente, Santigo de Cuba) y Diego Antonio Muñoz (Apartado: 2564 Camagüey - 70200, Cuba).

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