SMS: ¡Te quiero!

En materia de amor, todas las vías pueden ser válidas para dar el primer paso

Autor:

Ana María Domínguez Cruz

El deseo es árbol con hojas;
la esperanza, árbol con flores;
el goce, árbol con frutos.
César Castell

Él y ella caminaban juntos, tomados de la mano. Un beso, una sonrisa, un susurro al oído, otro beso y… cada uno con su teléfono celular en la otra mano, mostrándose los nuevos tonos de llamadas, las imágenes y los videos del momento. ¿Por qué pierden así el tiempo? —me preguntaba. ¿O será que no tienen de qué hablar?

—Gracias a la telefonía móvil estamos juntos —me dijo el joven.

—Así me conquistó él. ¡Cuéntale a la periodista! —dijo ella.

Minutos después supe la historia de amor que los unía. Estudian juntos en el mismo preuniversitario. Él averiguó su número y usando la opción de ocultar el suyo le mandaba hasta seis mensajes todos los días. Ella, sin imaginar quién era, disfrutaba cada vez que su teléfono le anunciaba que tenía un nuevo mensaje.

«Me enamoré de quien me escribía mensajes románticos usando esta vía tan original. Me demostró que sí me conocía, que realmente quería algo serio conmigo y evidentemente no le importaba el costo de los mensajes con tal de acercarse a mí. Ya ves, no hicieron falta flores ni cartas de amor en un papel quemado por los bordes. Él invadió mi privacidad por un motivo noble. Cuando se declaró, ya yo estaba “engatusada”», explicó la joven.

Su novio sonrió: «Soy muy tímido; así que utilicé este recurso para asegurarme de que cuando me acercara a ella no me rechazara. Y así fue, todo salió bien».

Se abrazaron y siguieron caminando. Llevaban consigo la alegría del amor compartido y la confianza en sus formas de demostrarlo.

Mensaje recibido…

¿Cómo demostrarle a alguien que le queremos? ¿De qué manera convertimos en actos o palabras lo que nuestros corazones sienten? ¿Cómo transmitimos que tenemos buenas intenciones, como dicen los abuelos, para una relación?

Desde épocas remotas, casi siempre ha sido el hombre el que ha dado el primer paso en la conquista de una muchacha, y lo ha hecho con flores, dulces, regalos o invitaciones. Los más poetas han encontrado en el papel el aliado perfecto para que su amada sepa cuánto la desean, y si se interponen obstáculos, la ingeniosidad aflora, pues nunca es completamente predecible lo que un corazón enamorado puede provocar.

En la actualidad, cuando son otros el ritmo de la vida y los intereses de los jóvenes —se dice—, ya no resultan las mismas valoraciones que en tiempos pasados. La mayoría, lejos de retomar los métodos de antaño, cultiva el romanticismo de otra manera más moderna. Hay quien prefiere, como Tatiana Vega, estudiante de Estomatología, «ir directo al grano», aunque su hermana Susana, un poco mayor que ella, le recuerde que lo mejor del amor es precisamente esa genialidad de los primeros meses.

Otros como Antonio Castillo, estudiante de Ingeniería Civil, prefieren impresionar a una joven con una invitación a un lugar de lujo, «para que se dé cuenta de que mi interés no escatima», mientras que los más tímidos, como Yuniel García, graduado de Historia del Arte, recurren a los dibujos y los poemas como la mejor opción.

Confluyen estas realidades con el auge de las nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TICs), las que no solo invaden nuestras rutinas profesionales, maneras de pensar y de asumir la realidad, sino que pueden incluso matizar la forma en la que nos enamoramos.

Internet, los e-mail y sus diferentes herramientas, Facebook y otros medios cibernéticos permiten que personas de distintas regiones del mundo se conozcan, intercambien ideas, fotos, videos y mantengan una comunicación amistosa. Pueden, como ha sucedido en muchos casos, propiciar que Cupido lance flechas electrónicas aunque el contacto cara a cara demore o derive en desilusión.

Los teléfonos celulares, como una herramienta más de este boom tecnológico al que nos enfrentamos, se muestran como una de las opciones más utilizadas por los jóvenes, en la que no hace falta escribir mucho para hacerse entender.

Así, aquel joven de fecunda imaginación conquistó el corazón de su novia. ¿En cuántas otras maneras de hacerlo pudo haber pensado? ¿Cuántas podemos identificar nosotros mismos?

Encuentros

Cuando se dialoga con respeto, la sangre nunca llega al río entre feministas y machistas, dice Isabel Damaris, una colaboradora de Sexo Sentido que asistió este miércoles a la peña en el ISDI (que por cierto ganó Ana… ¿Qué se habrá hecho de Carlos?). En definitiva, la meta debiera ser el equilibrio para ser feliz sin perjudicar a nadie.

Y tú que aún no encuentras a la persona ideal porque esperas a alguien que piense como tú y te ayude a crecer sin establecer demandas, reflexiona sobre esta frase de la española Marina Subirat: «Los hombres desean mujeres que ya no están, mientras que las mujeres buscamos hombres que aún no han llegado».

Suerte entonces para Joan, roziglezo@infomed.sld.cu; Adán, pm@cambg.gobhol.co.cu; Félix, blanco8119@correodecuba.cu; Iliana, auditor@gea.mt.minaz.cu; Vincent, ganadomenor@cima-minag.cu; Liskeily, lprieto@feu.ucp.ss.rimed.cu; Lisbeth, lrsantana@feu.ucp.ss.rimed.cu; waldoh@pro.lt.rimed.cu; Aven, cterritorial@upiv.mtz.inv.cu; joseantonio@sedis.cu; Hugo, jose.mir@ucp.cm.rimed.cu; Lucy, odyss@infomed.sld.cu; leydopozo@princesa.pri.sld.cu; dainer0133@fcm.cav.sld.cu, y la doctora Regla, r8507@florencia.cav.sld.cu, que aspira a ser sexóloga.

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