Tres décadas de impunidad global

La tasa anual de nuevas infecciones por VIH se redujo en casi un 25 por ciento, sin embargo, la epidemia no desaparece: solo se reacomoda, como hace la molécula del virus en el organismo infectado

Autor:

Mileyda Menéndez Dávila

Un balance de ONUSIDA* publicado esta semana a propósito del día mundial de lucha contra este flagelo apunta que entre los años 2001 y 2009 la tasa anual de nuevas infecciones por VIH se redujo en casi un 25 por ciento. O sea, donde antes se reportaban cuatro casos hoy se reportan tres.

Como cifra global puede parecer optimista, pero al desplegar datos por países, edades y género se comprende que a nivel social la epidemia no desaparece: solo se reacomoda, como hace la molécula del virus en el organismo infectado.

Los datos de cierre de 2010 hablan de un estimado de 34 millones de personas viviendo con VIH en todo el planeta. Al inicio del siglo eran poco más de 27 millones. También crecen las muertes por causas asociadas al VIH, entre las que se cuentan, además de las enfermedades oportunistas, la actitud discriminatoria, la ignorancia y la falta de oportunidad para protegerse o recibir tratamientos que prolonguen la vida.

Al principio de la epidemia, la mayoría de sus víctimas eran hombres homosexuales de países europeos y de Estados Unidos, pero al acercarse el año 2000 la situación cambió, afectando de manera especial a la población del África Subsahariana y el Caribe, donde muchos Gobiernos aún se cruzan de brazos.

Por eso en enero de 2000 el Consejo de Seguridad de la ONU reconoció al sida como una amenaza a la seguridad mundial, categoría que por primera vez se le otorga a una enfermedad en la historia de esa organización.

Aún cuando la epidemia crece, la cifra de fallecimientos debería ser menor, puesto que existen tratamientos y métodos diagnósticos más eficientes. Pero en los países de menor desarrollo la terapia combinada solo se suministra a unos 6,6 millones de pacientes, mientras que otros nueve millones elegibles para consumir antirretrovirales no tienen acceso a estos por razones organizativas o económicas.

Unos 162 países ya informan este año planes estratégicos nacionales frente al VIH. En su informe, ONUSIDA reconoce avances en materia de educación y de apoyo a las personas que viven con VIH, pero la mayoría se deben a iniciativas locales y en buena parte a fondos provenientes del exterior, no asignados por los Gobiernos.

Una lucha efectiva para frenar la epidemia requeriría al menos 22 000 millones de dólares anuales a partir de 2015, alerta ONUSIDA: unos 6 000 millones más de los que se destinan en estos momentos para ese propósito.

Pero incluso si el dinero apareciera y todos los Gobiernos movilizaran recursos humanos y materiales para atajar el mal, muchas iniciativas chocarían con el aliado más sólido que tiene hoy la epidemia: la falta de autocuidado de millones de individuos que se exponen a una infección fácilmente evitable cuando se implementan cambios en la conducta cotidiana.

Ruleta SIDA

Estudios recientes aplicados en países de ingresos bajos y medios confirman que el sector juvenil tiene grandes lagunas de conocimientos en cuanto al VIH: solo el 24 por ciento de las muchachas y el 36 por ciento de los varones respondieron correctamente cinco preguntas sobre la prevención del virus y las ideas erróneas en torno a su transmisión.

A juzgar por las encuestas, el 74 por ciento de los hombres jóvenes saben que el condón ayuda a prevenir la infección, frente al 49 por ciento de las mujeres jóvenes. No en balde el VIH es hoy la principal causa de muerte en mujeres en edad reproductiva a nivel mundial.

Pero saber ni siquiera es actuar: el 70 por ciento de las personas que tienen prácticas sexuales de alto riesgo (más de una pareja en los últimos 12 meses) confesaron no usar preservativos en su último contacto. Esto incluye a grupos claves en la cadena de transmisión: hombres que tienen sexo con otros hombres, trabajadores sexuales y personas que consumen drogas inyectables.

Pero aun fuera de esos grupos corres peligro cada vez que  tienes relaciones desprotegidas, porque no sabes con quiénes se relacionó antes esa persona. Incluso las parejas estables son vulnerables si ambos no se someten sistemáticamente a una prueba serológica adecuada y no practican la fidelidad.

Nada más reflexiona: un revólver para jugar a la ruleta rusa ofrece cinco posibilidades de ganar y una de perder. El VIH va por 34 millones de posibilidades de riesgo, y puede haber muchas aún desconocidas. ¿Vale la pena seguir jugando?

*El documento emitido por ONUSIDA está en formato digital. Sexo Sentido puede enviarlo a las personas que lo soliciten al correo de la página.

Encuentros

Felicidades para el personal médico cubano que cumple misiones en el exterior y para quienes la asumen cotidianamente en nuestros barrios. Desde Sancti Spíritus, Dennis nos cuenta que el próximo lunes 5 se entregarán los premios Triángulo Rosa a un grupo destacado de profesionales y promotores que desinteresadamente han construido con amor y paciencia un mundo mejor para las personas con VIH-sida. Será en una gala a las 8:30 p.m. en el cine Conrado Benítez.

Este miércoles 7 habrá peña en la UH. De amores enfermizos hablaremos en la Facultad de Matemática a partir de las 4:30 p.m. Todo el que quiera, siéntase invitado. Y esto va también para Mayito, mvera@isch.edu.cu; Yessi, ychacond@ucp.ij.rimed.cu; Napol, fnapolesz@ucp.ij.rimed.cu; andris@ipvceam.dpe.sc.rimed.cu; Rosa, lrosac@ucp.ij.rimed.cu; Kina, kbellr@ucp.ij.rimed.cu; sanz@cedema.cu; Lisrol, webmaster16@infomed.sld.cu; Ivet, ipedraza@ra.vc.rimed.cu; Leander, eco.aldeidis.nuviola@eco.uo.edu.cu; Alexis, medicina15@pub.fcmb.grm.sld.cu; carlos.manuel@bcch.cu y Yamelín, gestor.hlg@transtur.cu.

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