Con la familia en contra, ¿o no?

Autor:

Mariela Rodríguez Méndez

C. H.: Desde niña siempre me ha llamado la atención un amigo de mi hermano. Ahora ya tengo 18 años y él tiene 27. Me gusta como siempre y ya sé que me corresponde. El problema es que están mi hermano y mi mamá. Cuando sepan, se van a oponer debido a la gran diferencia de edad. ¿Qué hacer en una situación como esta?

Has de advertir que todo vínculo placentero implica retos y exige de invenciones para sostenerlo. Esclarecer qué deseas y tu disposición de avanzar junto a él sería un primer paso.

Es comprensible que temas a esta atracción que te «llama» desde la infancia. Nunca se sabe de antemano a qué nos enfrentaremos cuando estamos apasionados. Eso asusta.

Tal vez sea mejor evitar dar por hecho lo que imaginas. En cambio, sería favorable conversar con este amigo de la familia para que la palabra vaya tejiendo el lazo. Podrías constatar qué te sucede a su lado y la posibilidad de ir más allá de esta primera atracción hacia una relación amorosa.

Muchas veces atribuimos a otras personas aquello que en verdad nos es propio. ¿Acaso no serás tú quien teme debido a esa diferencia de edad? ¿Por qué asumir que tu familia se opondrá a una relación bien correspondida entre ustedes? ¿No serían capaces de crear maneras de solventar las dificultades?

La edad no es lo que hace obstáculo, ni une a las personas. La calidad de un vínculo la aportan el placer, el compromiso y la complicidad íntima que puedan forjar, a partir de quiénes son.

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