Pregunte sin Pena

Autor:

Mariela Rodríguez Méndez

L.E.: Sin querer me empecé a enamorar de quien era mi mejor amigo. Nunca quiso que yo dejara a mi novio por miedo a arrepentimientos. Después se fue de la escuela y dejé a mi novio porque no me gustó más. Nos reencontramos y somos novios formales hace tres meses. Me va de lo mejor, pero yo continúo en la escuela y otro joven me cae bastante bien. En toda la semana es mi único entretenimiento. Pienso que está muy mal, pero de no ser por eso me pasaría la semana pensando en mi novio. Sé que he buscado una forma supermala para despejarme, pero te ruego que me entiendas. Me siento muy mal conmigo misma, y me gustaría saber si eso es normal o es a mí a la única que le pasa este tipo de cosas.

Es tiempo ya de que seas tú quien intentes darte cuenta de lo que sucede, sin apelar a justificaciones como el aburrimiento, no ser la única, o no estar pensando en tu novio. Todo eso puede influir, pero no basta para entender.

Tu historia se repite. Tal vez mañana el entretenimiento de hoy sea el futuro novio para renovar el ciclo. A tu edad es usual querer explorar, autoafirmarse y disfrutar en la intimidad erótica. El enamoramiento puede desvanecerse tras una extrema intensidad. Incluso, amistad y amor suelen confundirse. Aun así, no todos se comportan igual.

Se recomienda postergar el inicio de las relaciones íntimas porque el cambio frecuente o este constante relacionarse en paralelo trae consecuencias emocionales lamentables, embarazos no deseados, ITS, arriesga la salud reproductiva futura. Gozar es también abrir las puertas de la responsabilidad. No importa si cerramos los ojos. El malestar alerta.

 

Mariela Rodríguez Méndez, máster en Psicología Clínica, psicoanalista.

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