Esforzarse en disfrutar puede romper la cadena del deseo

Autor:

Mariela Rodríguez Méndez

R. B.: Mantengo una  relación con mi esposa por más de 14 años. Tenemos dos niños de seis y dos años, respectivamente. Hace 15 días, cuando estábamos haciendo el amor fui perdiendo la erección por una preocupación que tenía. Lo que más me preocupa es que en lo adelante, cada vez que estamos en la cama, he sentido el temor de no poder tener una buena erección y se ha hecho realidad. Ya hemos intentado en varias ocasiones y me pasa lo mismo. Mi esposa me recomienda que tenga calma, que eso pasa, pero estoy desesperado porque la amo, la deseo y me gusta mucho. Cuando me masturbo no tengo problema alguno. Tengo 40 años.

El pensamiento y el erotismo no suelen ser compatibles, especialmente si hacemos el amor. El disfrute erótico suele estar sujeto al inconsciente. Acontece al dejarse llevar por el instante, por una fantasía, un impulso que lleva a emprender un acto tras otro.

Pensar, imponerse un deber, perseguir un ideal, valorar la imagen de ese «Yo» que creemos o queremos ver, esforzarse en disfrutar… son acciones que suelen romper con la cadena de asociaciones gratas y deseo andante que aparecen justo allí donde no pensamos.

No está tan desesperado por amar a su esposa como a su imagen «erecta». Es el miedo a perderla (tal vez ante los ojos de su esposa) el causante de su quebranto.

Por otra parte, quizá convenga analizar si la intromisión de aquella preocupación en pleno acto pudiera expresar otro deseo diferente al de disfrutar con su amada.

Sin embargo, suponemos que de continuar su deseo por su esposa en algún momento este podrá imponerse ante tanto pensar. Ahora el problema no es la falta de erección, sino el exceso de pensamiento.

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