Lía obtuvo medalla de bronce en la Olimpiada Panamericana Femenina de Matemáticas, celebrada en Brasil en octubre del pasado año. Autor: Cortesía de la entrevistada Publicado: 24/09/2026 | 02:43 pm
Lía Claro Cabezas habla orgullosa de su medalla de bronce en la Olimpiada Panamericana Femenina de Matemáticas (PAGMO) como quien recuerda un camino largo, exigente y compartido. «Fue una gran satisfacción porque yo fui a dar lo mejor de mí como parte del equipo Cuba, y el esfuerzo me permitió aportar al medallero por equipos», dice al evocar su paso por la PAGMO, celebrada en Brasil en octubre de 2025.
La joven estudia 12mo. Grado en el Instituto Preuniversitario de Ciencias Exactas (Ipvce) Carlos Roloff Mialofsky, en el municipio cienfueguero de Cumanayagua, y todavía agradece haber formado parte de aquel plantel.
«No solo fue un logro personal», cuenta, «se trata de otros compañeros, de mucha gente, y de una alegría enorme al saber que Cuba sumó una plata y dos bronces».
En sus palabras se nota que el resultado importa, pero, sin duda, valora más el proceso que la llevó hasta allí. «Ese resultado también fue de mis compañeras y de los entrenadores», insiste.
Foto: Cortesía de la entrevistada.
La preparación, según relata, fue intensa desde el comienzo. «Tuvimos varios períodos de entrenamientos en La Habana y en Sancti Spíritus, desde la conformación del equipo hasta las vísperas de la olimpiada», explica.
«Fue una preparación ardua, porque había que trabajar las cuatro ramas fundamentales del concurso: teoría de números, geometría, combinatoria y álgebra». Lo dice con naturalidad, como quien ya aprendió que en las matemáticas de alto nivel no hay atajos.
Al hablar de los exámenes, Lía se vuelve más precisa. «Las terceras preguntas de cada día fueron las más desafiantes», afirma. «Incluso, las segundas también me exigieron bastante».
Recuerda que la competencia se divide en dos jornadas, con tres problemas por día, y que en esas horas la presión pesa. «A veces uno no disfruta como quisiera los temarios porque los nervios aprietan mucho», reconoce.
En el centro de su recorrido, aparece también el nombre de su entrenador Jorge Toledo, a quien considera esencial en su formación: «Él fue una base muy importante en mi recorrido» dice. Como también lo hizo su familia, que estuvo ahí en cada paso. «He tenido el apoyo incondicional de mis padres y de toda mi familia. Estoy muy agradecida con todos y cada uno».
Foto: Cortesía de la entrevistada.
En otro momento del diálogo, nos compartió que «desde la preselección, nos iban informando sobre las olimpiadas en las que podíamos hacer equipo; por eso, cuando supe que había logrado entrar al equipo PAGMO y que el evento sería en Brasil, me sentí muy motivada y expectante». Sin perder de vista el propósito fundamental, le ilusionaba conocer otro país. «Era la primera vez que iba a visitar Brasil, un lugar con otro idioma y otras costumbres», recuerda.
Ya en la sede, la experiencia terminó por confirmarle que había valido la pena. «Fue una oportunidad enorme para conocer e intercambiar con muchachas de muchos países de América», cuenta.
«Pudimos compartir con ellas, con sus líderes de delegación, con el comité organizador y con las guías. Fue una experiencia única e inolvidable conocer de la cultura, y la gastronomía, participar en otras actividades, dentro de la sede de la olimpiada. Fuimos muy bien atendidas», expresa.
Antes de cerrar, Lía deja un mensaje claro para otras muchachas que aman las matemáticas pero todavía dudan en explotar al máximo su potencial.
«Lo mejor es poner todo de sí para lograr una buena actuación y llegar lo más lejos posible», dice.
«No importa qué tan intimidante se vea el siguiente paso. Hay que saber apreciar cada crecimiento y cada pequeño logro con respecto al ayer, porque estar orgullosa de una misma vale mucho».
