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La cisterna no se llena con explicaciones

Pedro Manuel Vázquez Palleija (Calle Lazada Vento 2, entre Vento y Vento Oeste. Edificio 14, apto 17. Reparto Santa Catalina. Consejo Palatino, municipio habanero de Cerro) cuenta que en esa zona, desde 2024, presentan problemas con la entrada de agua que no es de todo el reparto, sino de carácter exclusivo de las cisternas del bloque 14 y la de los bloques 11 y 12.

Y en este 2026 se agravó más. Desde marzo se redujo drásticamente la entrada, al extremo de que raramente se pueden encender los motores, pues el nivel del agua apenas rebasa al cheque. Y los demás edificios del reparto no sufren esa situación.

  Añade que no podemos aceptar respuestas como: «es problema en Cuenca Sur», o «es problema en las bombas de Palatino»; pues los problemas técnicos en uno u otro centro de abasto afectarían al total de clientes del servicio en el reparto, y no a dos cisternas entre tantas».

Indica que en estos tres años han mantenido comunicación directa, tanto con el delegado de la circunscripción como con la presidenta del consejo popular Palatino. Les consta que ambos se han preocupado, y ocupado del asunto.

Pero es significativo que, en casos en que ha ido la Presidenta del consejo o de inspectores de Aguas de La Habana, cuya visita ha sido gestionada, en el momento de inspeccionar la cisterna comienza a entrar agua, como por arte de magia. Tanto que pareciera que abrieron la llave porque sabían que venía la visita.

 «Ello nos lleva a pensar que el desabastecimiento no tiene su causa en problemas objetivos, sino en acciones subjetivas: en aquello de cerrar o abrir la llave de la conductora que trae el agua a las dos cisternas mencionadas».

También varios vecinos, plantea, se han presentado en Aguas de La Habana para indagar la causa del asunto, y con la esperanza de su rápida solución. Y todo se ha limitado al envío de otros inspectores que se han presentado sin que haya una solución. Y el servicio de pipas apenas se brinda una o dos veces al mes.

 «En nuestro caso, dice, la solución más sencilla y barata: abrir la llave que cierran. O en caso de que se trate de una válvula con problemas cambiarla. Eso en caso de que se trate de un problema objetivo.

«Pero llama demasiado la atención el hecho de que en los meses de invierno el problema desaparece. Si se tratara de un problema objetivo, no tendría que desaparecer en determinados meses. Ello lleva a pensar a muchos, aunque lamentablemente no se cuente con pruebas, que, cuando aumenta la temperatura, algunos actores privados reclaman agua para su uso en piscinas».

A veces, afirma, como respuesta a las tantas gestiones realizadas por los vecinos, en Aguas de la Habana han dado por respuesta que «al presentarse problemas en los motores del bombeo y estar el edificio en relativa elevación, va por gravedad». Eso es falso: el embalse de agua de Palatino está mucho más abajo en altura, por lo que no puede suministrar el agua por gravedad. Además, otros edificios del reparto están a la misma altura, y no tienen problemas con el suministro.

Otra de las respuestas ha sido que «existen roturas en Cuenca Sur». Eso ha sido real, señala, pero no tiene nada que ver con el problema allí, pues cuando se presenta esa rotura en Cuenca Sur, ya ellos llevan 15 días, un mes o dos sin agua. Y cuando allí se repara la rotura, ellos siguen con el mismo problema.

«Si el problema de suministro de agua tiene solución, plantea, en tres años que llevamos padeciéndolo, tiempo en el que no hemos dejado de reclamar solución, ya debió haberse acometido alguna tarea. Pero no hemos sido testigos de la realización de ninguna, salvo el esporádico envío de alguna pipa».

 ¿Estaremos desprotegidos?

Alfonso Fernández Otero refiere que en los edificios 1 y 2 de Calzada de Buenos Aires no.56, entre Consejero Arango y Leonor, en el municipio capitalino de Cerro, hace más de una semana que no entra agua, y nada tiene que ver con la escasez y dificultades que tiene el país, ni las de Aguas de La Habana.

Los ciclos de bombeo, señala, se han ido alargando por mal
manejo de las llaves en la calle, obstrucción, tupición o causas ajenas a los problemas de suministro eléctrico o escasez del líquido vital.
 «No han querido reconocer ni enviar a los expertos a investigar y resolver las causas, no obstante, la insistencia y gestiones del delegado de la circunscripción. ¿Estaremos desprotegidos?», concluye.

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