Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Agenda del mes de mayo

Mayo se inicia con la fiesta de los trabajadores e incluye, entre sus celebraciones, el Día de las Madres.

El 1ro. de mayo de 1919 trabajadores habaneros congregados en el teatro Payret exaltaron, al parecer por primera vez, la gloria de los Mártires de Chicago. Y el mismo día, en Santiago de Cuba se enarboló una bandera roja en saludo a la jornada.  

El Día de las Madres, por otra parte, se celebró en Cuba por vez primera en mayo de 1920 en Santiago de las Vegas en respuesta a una iniciativa del periodista Víctor Muñoz, cronista proteico e incansable, dueño de una vena humorística extraordinaria y creador de la crónica deportiva en la Isla. Reseñaba los juegos de pelota entre Cuba y Estados Unidos como una competición en la que la naciente república justificaba su derecho a la vida y alentaba el triunfo cubano como una cuestión de soberanía nacional.

En la Sierra  

En 1959, el 17 de mayo se firma en La Plata, Comandancia General del Ejército Rebelde, en lo más intrincado de la Sierra Maestra, la primera Ley de Reforma Agraria; fecha escogida para rendir tributo a la memoria del campesino Niceto Pérez, asesinado en un dia como ese, de 1946, por orden de un latifundista que, geófago insaciable, pretendía apoderarse de su pequeña finca y de las de otros 128 campesinos precaristas.

También en la Sierra, el 3 de mayo de 1958, tuvo lugar en Altos de Rompió la que Che Guevara definió como una «reunión decisiva» para la organización del Movimiento 26 de Julio y la lucha contra la dictadura batistiana. Se acordó allí una política de mando único centrada en la figura de Fidel, quien fue nombrado Secretario General del Movimiento y ratificado como Comandante en Jefe de las fuerzas revolucionarias.

El 25 de mayo de 1958 fue el primer dia de la llamada Ofensiva de Primavera (Fin del Fidel), en la que a la postre 10 000 soldados batistianos resultaron derrotados o puestos de fuga por 300 guerrilleros.

Mayo, como cualquier otro mes del año, es pletórico en efemérides de todo tipo. Con algunas de ellas quiso el escribidor, cronista a plazo fijo, armar la página de hoy.

Llega la caña 

El 8 de mayo de 1796, el Real Consulado de La Habana se presenta cono patrocinador del proyecto de traer a la Isla la caña de Otahiti, que no se introdujo sino dos años después y que pronto comenzó a ofrecer excelentes ventajas para la producción de azúcar.

Desde los inicios de la colonización la caña de azúcar era conocida en la Isla. Provenía de La Española y era la llamada caña criolla o de la tierra que se extendió con el tiempo. Era la que existía tres siglos después de la conquista hasta que, en 1796, autoridades y cosecheros privados se empeñaron en la introducción de una variedad más provechosa.

Poco antes, el 15 de mayo de 1795, se fundaba la villa de San Antonio de los Baños. Se cortaba allí madera para el arsenal de La Habana, y presidiarios mexicanos a cargo de la tarea construyeron, para guarecerse, barracones a orillas del río Ariguanabo. Fue ese el origen de la urbe que creció gracias a la excelencia de su suelo y amenidad de sus campos.

Asciende el Hechizado

Antes, mucho antes, el 9 de mayo de 1666, tenían lugar en La Habana las fiestas por el ascenso al trono de España y sus dominios de Carlos II, de apenas cuatro años de edad, quien pasaría a la historia con el sobrenombre del Hechizado.

Fue una celebración de perfil bajo, diríamos hoy. Se limitó a la parada en la Plaza de Armas de entonces —en las inmediaciones de convento de San Francisco— de dos compañías montadas, cuatro de infantería y otras cuatro de pardos y morenos pues las solemnidades corrieron parejas a las circunstancias por las que atravesaba la Colonia, poco propicias a festejos y alegrías.

La muerte de Felipe IV, padre del Hechizado, llegó a La Habana siete meses después de haber ocurrido y el suceso agravó la situación de la Colonia, que transcurría entre zozobras y quebrantos.

En opinión de historiadores y estudiosos, la piratería, osada y pertinaz en sus depredaciones, sumió a la Isla en el terror. Los esfuerzos del gobernador Dávila Orejón, si bien meritorios, no disuadían a los ladrones del mar. Los medios de defensa eran insuficientes para enfrentarlos y los ánimos se hallaban sobresaltados de continuo en espera de novedades adversas.

Felipe IV había recibido un imperio todavía fuerte y rico y lo dejaba en pésimas condiciones, de las que Cuba era fiel reflejo. Su corona heredada por un príncipe enfermizo y discapacitado llegaba para confirmar el concepto de que España era una monarquía sin monarca.

Nunca pudo arrepentirse La Habana de la tibieza con que proclamó, el 9 de mayo de 1666, la exaltación de Carlos II, el Hechizado.

Y ya que hablamos sobre reyes, se impone recordar que el príncipe William, hijo de Jorge III, de Gran Bretaña, estuvo en La Habana entre el 18 y el 21 de mayo de 1783. Vino, ¡asombro!, como guardamarina de la escuadra que mandaba el célebre almirante Hood en su viaje de regreso a Londres desde Jamaica.

Hubo de todo durante su estancia habanera: convites, bailes, paseos y cuanto pudiera ser del agrado del joven visitante. En su honor desfilaron unos 10 000 soldados, la mayoría de ellos veteranos de las contiendas entre España y Gran Bretaña. La sociedad habanera puso de relieve su largueza e hidalguía al acoger con respetuoso cariño al representante de una nación enemiga de otras horas.

A granel

Hechos como la carta de Martí a Manuel Mercado y la muerte en combate del Apóstol (18 y 19 de mayo de 1895) merecen menciones que, por su trascendencia, no puede el escribidor aludirlas ahora.

Van otras fechas fuera de todo orden cronológico.

El 8 de mayo de 1935 muere Antonio Guiteras; en combate, no asesinado, como erróneamente se repite con frecuencia. En 1910, en la madrugada del 14 de mayo, el cometa Halley se muestra en todo su esplendor, y el 15 comienza la instalación en La Habana del teléfono semiautomático. Dos años después, el 20 de mayo, décimo aniversario de la instauración de la República, negros y mulatos, miembros del Partido Independiente de Color, se alzan contra el Gobierno de José Miguel Gómez. Protestan contra la llamada Ley Morúa, que calificaba de ilegales sociedades y partidos constituidos sobre la base de criterios raciales. Perecieron en la contienda miles de los alzados, entre ellos sus líderes.

El 29 de mayo de 1920, Cuba y EE.UU. elevan a nivel de embajada sus representaciones diplomáticas respectivas. En mayo de 1929, revela un informe, hay en Cuba 240 enfermos de tuberculosis por cada 100 000 habitantes. El 19 de ese mes se crea en La Habana el Instituto del Cáncer y al día siguiente se inauguraba el Capitolio. Fue una inversión de 17 millones de pesos que a lo largo de sus años de construcción dio empleo a no menos de 5 000 obreros, técnicos y profesionales.

Isasi

Una tragedia conmocionó a La Habana el sábado 17 de mayo de 1890. Pasadas las 10:30 de la noche corría la noticia del incendio desatado en la ferretería de Isasi, en la esquina de Mercaderes y Lamparilla. Agentes del orden público, periodistas, propietarios y empleados de los establecimientos aledaños y vecinos y curiosos en general, al conjuro del sonido de los silbatos de la Policía y el tañer de las campanas de las iglesias, comienzan a concentrarse en los alrededores del lugar del suceso. Arriban los bomberos del Comercio; llegan asimismo los bomberos municipales… Cuando las llamas se hacen incontrolables desde fuera, se decide abrir un boquete en una de las puertas del inmueble a fin de pasar una manguera y organizar la extinción desde el interior. Eso hacía, hacha en mano, uno de los bomberos, cuando se produjo la explosión. Explotaba la dinamita que allí se almacenaba y de la que no se había dado cuenta oportuna a las autoridades. Unas 40 personas, entre bomberos, policías y vecinos encontraron la muerte en el siniestro. Detenido por la Policía, Juan Isasi mintió sobre la existencia de materiales explosivos en su negocio que —dijo— estaba asegurado y agregó que el seguro vencía el domingo 18, a las doce de la noche, pero que lo había pagado el sábado 17, esto es, el mismo día del incendio. 

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