Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Remar juntos

En cada visita a un anciano o combatiente, jornada de trabajo productivo o espacio público recuperado, comienza a dejar su huella la Red Juvenil Comunitaria, una iniciativa que busca reconstruir los vínculos de solidaridad y participación ciudadana en los difíciles tiempos que vivimos. No es una solución mágica ni un remedio inmediato a nuestros problemas, pero sí demostración de que se pueden hacer muchas cosas concretas, como aseguran jóvenes holguineros

Autor:

Reynaldo Zaldívar Osorio

La puerta de la casa de Efraín se abre con un chirrido que ya es parte del paisaje sonoro de Villa Nueva 3. Adentro, la penumbra de las cinco de la tarde apenas deja ver las fotografías enmarcadas que decoran la pared: sonrisas de otros tiempos, testigos silenciosos de una felicidad que parece cada día más lejana.

Afuera, un grupo de muchachos espera con una caldosa humeante y una postal doblada con cuidado. No vinieron a resolverle la vida a Efraín. Vinieron a sentarse a su lado, a escuchar sus historias y a recordarle que el mundo no ha dejado de dar vueltas para él.

La escena se repite hoy en distintos puntos de la geografía holguinera y cubana. No es un acto aislado ni una campaña de fin de semana. Es el pulso de una Red que crece desde abajo, desde la certeza de que los jóvenes de hoy no pueden esperar a que las condiciones sean perfectas para empezar a edificar la ruta hacia el mañana.

La semilla de esta Red germinó en un diálogo del Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, con jóvenes destacados el 27 de marzo último. Era una idea de apariencia simple, pero con un enorme potencial: convertir a la comunidad en el centro de la acción juvenil. Lo que comenzó como una reflexión pronto se tradujo en acciones concretas. En Holguín, la Red ha cobrado protagonismo durante la última semana.

Aquí, en mi barrio

En la comunidad de Villa Nueva 3, un grupo de jóvenes de la Red visitó los hogares de adultos mayores vulnerables. La actividad, enmarcada en el proyecto Aquí con mi barrio, no fue un gesto vacío, sino un acto de resistencia contra el abandono y el aislamiento.

«Nos llenó el corazón escuchar sus historias, compartir risas y tristezas y, sobre todo, recordarles que no están solos», comentó Mélany Quevedo, una de las jóvenes participantes.

Jorge Pichardo, organizador de la actividad, añadió: «compartimos risas y cuentos, historias de vida y les recordamos que no están solos. De buen corazón les brindamos una rica caldosa y una postal».

En el pueblo de Guatemala, municipio de Mayarí, jóvenes y niños se unieron para llevar agua a familias vulnerables. En Moa, por su parte, el proyecto El Tin reunió a muchachos del sector del níquel para limpiar el consejo popular Miraflores.

«No somos los mejores, pero somos los más felices. El bloqueo estadounidense nos limita, pero hay algo que no van a bloquear: nuestra cubanía, liderazgo y felicidad», afirmó Raúl Rogelio Izquierdo, secretario de la UJC en la fábrica Ernesto Che Guevara.

Holguín envejece

Este territorio oriental figura entre las provincias con mayor grado de envejecimiento del país. Investigaciones del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana, elaboradas a partir de información de la Oficina Nacional de Estadística e Información, muestran que ya en el Censo de 2012 las personas de 60 años y más representaban el 17,7 por ciento de la población provincial, proporción superior a la de numerosos territorios del país.

Asimismo, las investigaciones coinciden en que la persistente disminución de la fecundidad, el aumento de la esperanza de vida y los flujos migratorios han acelerado este proceso, reduciendo progresivamente el peso relativo de la población joven y de quienes se encuentran en edad laboral. En este contexto, la participación activa de las nuevas generaciones adquiere un valor estratégico para el desarrollo económico y social del territorio.

Mi aporte cuenta

La crisis económica no se combate solo con diseñar la estrategia para vencerla. Por eso jóvenes holguineros se han sumado en estas jornadas estivales a los trabajos voluntarios que dejan en ellos una huella de utilidad y virtud. En la cooperativa de crédito y servicios (CCS) Adel Calderón, por ejemplo, fueron para apoyar en la producción de alimentos, entendiendo que el país se sostiene también desde el campo.

«Son tiempos difíciles. Muy difíciles. No podemos quedarnos de brazos cruzados. Hay que hacer algo. Este es nuestro aporte, me hace bien ser parte de la solución», declaró Florentino Reyes, uno de los participantes de la actividad.

El trabajo en la agricultura es solo una de las actividades donde hoy se demanda fuerza laboral. En un momento en que disminuye la disponibilidad de trabajadores manuales, la iniciativa Mi aporte cuenta adquiere un papel decisivo para la soberanía alimentaria y el relevo laboral del sector.

Recuperando el espacio público

La Plaza Lenin, conocida popularmente como Los Chinos, era un símbolo del desorden y la ocupación ilegal. Carretilleros y vendedores informales hacían casi imposible el tránsito, afectando una zona repleta de centros educativos. Hoy, gracias al ordenamiento territorial y al proyecto Cuba viva, la plaza ha renacido. Decenas de niños y jóvenes disfrutaron de actividades artísticas y juegos tradicionales.

«Esto ha de mantenerse. Todos necesitamos espacios así, para salir de las preocupaciones cotidianas, para reírnos y disfrutar», expresó Yanais Rodríguez Será. «Lo mejor que le ha podido pasar a este lugar», aseguró Arnoldo Matos, ambos vecinos del lugar.

Cuando todo nos separa

Sin embargo, el camino está lleno de espinas. Gran parte de los adolescentes de hoy son aquellos que, durante los años 2020, 2021 y 2022 fueron niños. La época de la COVID-19, con su obligatorio aislamiento y la suspensión de la presencialidad escolar, dejó una huella sicológica profunda en ellos.

Crecieron en una burbuja de pantallas y distancia física, moldeando una generación que aprendió a convivir con la soledad y la virtualidad, y que ahora debe reaprender el valor del abrazo, la mirada directa y la construcción colectiva en el espacio físico.

A este desafío generacional se suma el reto de la supervivencia diaria. La crisis económica prolongada ha impuesto un lastre adicional: la mente se ocupa la mayor parte del tiempo en idear alternativas para generar ingresos y resolver carencias cotidianas.

Se dedica más tiempo a pensar en el «yo» que en el «nosotros», erosionando los lazos comunitarios que históricamente caracterizaron al cubano. En ese escenario, la apatía y el individualismo encuentran un caldo de cultivo perfecto, y la tentación de mirar hacia otro lado se vuelve abrumadora.

«El mayor reto de la Red Juvenil Comunitaria es juntarnos cuando todo nos empuja a estar separados», reflexionó Erik Díaz, participante activo de esta iniciativa, que ha sido calificada por el Presidente cubano como estratégica para la Revolución en el contexto que vivimos.

Cuando cae la tarde sobre Villa Nueva 3, la puerta de la casa de Efraín vuelve a cerrarse con el mismo chirrido de siempre. En la penumbra quedan el olor a caldosa y una postal doblada con cuidado sobre la mesa. No han desaparecido ni el peso de los años ni el agobio cotidiano, pero durante unas horas el tiempo ha sido más amable, y también su ánimo.

Pese a la escasez y el cansancio, la juventud holguinera elige la organización y la esperanza. Como sentenció José Martí: «Ser bueno es el único modo de ser dichoso». En cada visita a un anciano, en cada jornada de trabajo y en cada espacio público recuperado, estos jóvenes escriben, con acciones de bien, su propia historia. La Red no es una solución mágica ni un remedio inmediato, pero es la prueba tangible de que, aun en la tormenta, hay manos dispuestas a remar juntas.

Comparte esta noticia

Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.