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Elizabeth: una mujer del níquel

Una joven moense, delegada directa al 12mo. Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas, evoca a quienes revitalizaron la industria del níquel en 1961

Autor:

Nelson Rodríguez Roque

MOA, Holguín.— La fábrica la desecharon. Sus inversionistas estadounidenses se largaron, sin dejar ninguna orientación y confiados en que la Revolución no podría echarla a andar. El abandono en 1961 contrarió al ingeniero Demetrio Presilla y sus compañeros, quienes, determinados, extrajeron el primer sulfuro de níquel y cobalto, luego de menos de dos meses tratando de activarla.

Para Elizabeth Toirac Galbán, de 28 años de edad, quien en 2018 se convirtió en ingeniera en Metalurgia y Materiales, en el Instituto Superior Minero Metalúrgico Doctor Antonio Núñez Jiménez, la empresa Comandante Pedro Sotto Alba mantiene la precisión de aquellos innovadores forjados en el trabajo duro, reacios a evitarse tareas.

La secretaria general del Comité de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) de dicho enclave, administrado por la empresa Sherrit y Cuba (Moa Nickel S.A.), fue elegida delegada directa al 12mo. Congreso de la organización. «Quiero llegar a una cita donde sienta que los jóvenes aún defienden su idiosincrasia y Revolución, y son capaces de salvaguardar los ideales y la convicción de esta, con una vista futurista y previsora, sin negarnos al desarrollo o el cambio».

Como técnica en adiestramiento se adentró en la vieja y nueva escuela niquelífera en el departamento de Procesos, de la Subdirección Ingeniera, se
vinculó además con el de Proyectos No Constructivos e Ingeniería, como administradora de proyectos, aunque después asumió la especialidad en inversiones.

Administrar proyectos considera que es difícil, «pero ejerzo lo que en realidad me agrada. Esta tarea me ha permitido ampliar conocimientos y aprender un poco de todo. Idear un proyecto lleva planificación, ejecución y seguimiento a una obra desde sus inicios, hasta su conclusión. Hay que trabajar con exigencia, disciplina y mucha organización.

«Mi esposo me ayuda bastante. Al igual que mi papá, quien fue trabajador muchos años de la Empresa Ernesto Che Guevara, como mecánico industrial, y mi mamá, que es ayudante en el comedor de la Empresa Almacenes Universales. El proceso acá inicia con la actividad minera. Se escombrea y luego se extrae el mineral.

«Una vez identificado que ese yacimiento ya no es rico en minerales, se rellena con escombro y reforesta, de esta manera recuperamos el entorno y protegemos el medio ambiente. Nuestra asociación mixta con Canadá es productora de sulfuros mixtos de níquel y cobalto, utilizando la lixiviación ácida a presión», expresa.

En la construcción de viviendas, como prioridad en el municipio, han colaborado ella y toda la militancia del Comité UJC, con trabajos voluntarios y apoyo a otras empresas. Trasladan materiales, botan escombros, limpian los alrededores e inciden en la optimización de labores.

«Nos hemos articulado con los jubilados, porque muchos conformaron los primeros comités de base de la industria, así que mantenemos intercambios con ellos, en aras de crecer como militantes. El universo juvenil nuestro está compuesto por 302 jóvenes, de ellos actualmente 97 somos integrantes de la UJC y 25 ostentan la condición de la doble militancia.

«El año pasado, obtuvimos la Bandera de Honor de la UJC, como respuesta al esfuerzo que hemos realizado. Somos activos en redes sociales, a través el grupo Tinta joven y otro llamado UJC Moa níquel. Además, divulgamos un boletín juvenil, para mostrar cada actividad transcurrida», manifiesta.

Si en un aspecto evocan a Presilla y sus compañeros es en el afán de innovadores y racionalizadores, en las Brigadas Técnicas Juveniles, contribuyendo al cumplimiento productivo. «Siempre tendrán el paso al frente de nosotros. La empresa concibió un programa de atención a los jóvenes, el cual identifica a quienes poseen potencialidades.

«Ya hay un muchacho, menor de 30 años, que dirige, y eso es gratificante, porque  reafirma que el trabajo, no solo en el campo de la producción, ha dado frutos. Para formar hay que también influir desde el ámbito político e ideológico, y los buenos sentimientos e ideales ».

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