Simultáneamente se pueden cargar tres triciclos, además de equipos menores como teléfonos, ventiladores o lámparas Autor: Hugo García Publicado: 14/10/2026 | 11:53 am
Santa Marta, Cárdenas,MATANZAS.— Una solinera en áreas de la comunidad Nicaragua, en las afueras de Santa Marta, atrae la atención de los residentes por las comodidades y facilidades que ofrece.
Los estudiantes y trabajadores de la escuela secundaria básica Jesús Fernández —la única de la localidad— pueden ir a cargar sus teléfonos móviles gratuitamente, al tiempo que el centro escolar recibe electricidad para cargar computadoras portátiles u otros equipos que no sean de alto consumo.
«Ellos son nuestros padrinos y eso representa un apoyo enorme», resalta María Magdalena Fernández Vargas, trabajadora de la institución educativa, quien asegura que no sería posible realizar el trabajo metodológico sin esa solinera comunitaria.
«Cualquier persona que quiera cargar un equipo de su casa puede traerlo: algunos servicios son gratuitos y otros tienen precios establecidos que se publican en una pizarra», cuenta Fernández Vargas.
La solinera fue construida por la Unidad de Gestión y Dirección de la Construcción (UGDC) Mano de Obra, de la empresa Arcos Varadero. Aunque al principio pasaba algo inadvertida por ser una novedad, ya todos los residentes de la zona la conocen y acuden a ella, lo que se confirma con los más de 245 servicios gratuitos brindados a la población al cierre del mes de septiembre.
Precios módicos
«Desde su inauguración hemos apreciado la satisfacción del pueblo», consideró Daymí O'Farrill González, jefa del departamento técnico-productivo de la UGDC Mano de Obra.
«Para determinar las tarifas realizamos un estudio de correlación con homólogas de las provincias de Villa Clara, La Habana y Sancti Spíritus. Sin embargo, como la nuestra es comunitaria y su objetivo fundamental es el servicio a la población, fijamos precios lo más módicos posible», expresó a este diario la encargada de la ejecución de la obra.
«Hicimos las comparaciones y dejamos como tarifa predominantemente establecida 100 pesos por hora para la carga de los equipos de mayor consumo, como triciclos o estaciones de energía; pero la carga de los dispositivos pequeños es gratuita, entre ellos teléfonos, ventiladores y lámparas, que son los que más se usan a diario en el hogar», señaló O'Farrill González.
Asimismo, destacó que se firmó un acuerdo con la agencia CubaTaxi para cargar los triciclos eléctricos de esa empresa que prestan servicio en Santa Marta y Varadero. Con un parque de 10 triciclos, se cargan tres en cada jornada para garantizar el transporte de la población.
«Para una segunda etapa estamos montando un área de lavandería. Todavía no hemos determinado el precio, pero lo haremos bajo el principio de que sea lo más económico posible para colaborar con la comunidad», afirmó.
«Ya supimos que allí se podrá lavar la ropa porque están instalando lavadoras y solo se tendrá que traer el detergente; eso es un gran beneficio para la mujer trabajadora», valora Fernández Vargas, quien es cliente habitual.
En cualquier horario que se visite la solinera Aptitudes se pueden apreciar ollas arroceras o multipropósito cocinando alimentos, algo imprescindible en estos momentos no solo para quienes trabajan fuera de casa, sino también para las amas de casa, al no depender exclusivamente del flujo eléctrico del Sistema Electroenergético Nacional.
Un proyecto social
Yordanis Pérez Mederos, jefe de instalaciones de la UGDC Mano de Obra, explica que el proyecto nació del encargo social de atender a la comunidad Nicaragua, donde había severas afectaciones con la corriente.
«Nos dimos a la tarea de construirla usando materiales con los que ya contábamos en la empresa, aprovechando elementos de menor valor de costo para reducir los gastos», refiere Pérez Mederos.
«Teníamos un inversor de 10 kilovatios para el servidor principal de la empresa —amplía—, pero como tenía capacidad para una mayor entrada, se trasladó al nuevo local. Se montó este inversor de 10 kilovatios de potencia real con varias entradas solares, 20 paneles fotovoltaicos que generan 8,3 kilovatios y un banco de baterías con alrededor de 12 kilovatios instalados».
Se construyó una caseta de tomacorrientes donde se le brinda servicio a la población para conectar ollas, ventiladores y otros aparatos, y al lado un local para las lavadoras y otra habitación para resguardar el inversor y las baterías.
Además, se preparó un parqueo techado aprovechando la estructura de los propios paneles solares, se asfaltó la zona de carga y estacionamiento, y se señalizó el área para el tránsito seguro de los vehículos.
Ricardo Pérez Jiménez, administrador del lugar, pondera que ha comprobado en la práctica la gratitud de las personas que optan por esta vía para enfrentar el déficit energético en sus hogares o centros laborales.
«Con el esfuerzo de la empresa y el objetivo de resolver los problemas por falta de energía, se apadrina a la escuela aledaña: los maestros cargan sus laptops, celulares y ventiladores; los estudiantes cargan sus bicicletas eléctricas o motorinas, y los vecinos vienen con sus lámparas, estaciones EcoFlow y otros equipos domésticos», nos dice la persona encargada de controlar y dirigir el funcionamiento del local.
La idea original de construir la solinera surgió ante la necesidad de cambiar la matriz energética de esa unidad, seriamente afectada por los cortes eléctricos que impedían el trabajo continuo en las oficinas.
Douglas Bouza Fernández, director de la UGDC Mano de Obra de la empresa Arcos Varadero, cuenta que la concluyeron con medios propios en solo siete días y que en todo momento primó su carácter social sobre el comercial.
«No se construyó con mentalidad comercializadora, sino para atenuar las dificultades electroenergéticas de la empresa y para apoyar a la comunidad habilitando servicios de carga», aseveró.
«Pudimos revitalizar el trabajo de oficina para cumplir con nuestro objeto social, que es la construcción, y logramos reagrupar las oficinas que estaban dispersas por falta de electricidad», añade Bouza Fernández.
Al referirse a las 176 medidas económicas que el país implementa, comentó que evaluaron aquellas de aplicación inmediata que permitan elevar y diversificar los ritmos de producción.
«Hemos trabajado en función del cambio de la matriz energética y en producciones diversas que antes no realizábamos. Nos concentrábamos sobre todo en la construcción en el sector hotelero, pero al estar eso paralizado actualmente, nos vimos obligados a generar otros ingresos para elevar nuestros ritmos, eficiencia y productividad», acotó el director.
Estas medidas a nivel empresarial brindarán mayor autonomía financiera y jurídica a las entidades productivas, lo cual es indispensable para sostener el ritmo de trabajo, enfatizó.
«Hoy esa autonomía permite que las unidades tengan sus propias cuentas bancarias y representación jurídica. Esto disminuye los trámites y la burocracia empresarial que antes impedían ganar tiempo, siendo el tiempo la variable más importante en el sistema productivo», especificó.
«Al evaluar las 176 medidas hemos definido cuáles corresponden a los ejes económico, productivo o de planificación, y en función de eso trabajamos», reflexionó.
«Nuestros planes futuros se basan en eso: en crear alternativas productivas que permitan a la unidad alcanzar las metas de producción, cumplir el plan anual y proyectar un incremento para el próximo. Esto beneficia directamente lo que hace atractiva a una empresa: la elevación del salario de los trabajadores, el mejoramiento de su poder adquisitivo, la satisfacción con el lugar donde laboran y el compromiso con sus compañeros. Todo ello repercute positivamente en el interés de elevar los ritmos de producción», concluyó.


