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Cantante española Amparo Sánchez agradece premio Cubadisco 2009

La artista andaluza escogió a la capital cubana para mostrar su nuevo proyecto discográfico, denominado Tucson Habana

Autor:

Yelanys Hernández Fusté

Foto: Cortesía de la Sociedad General de Autores y Editores La cantante Amparo Sánchez cargó con la tradición de España, sumó influencias de otras músicas del mundo y ha viajado a Tucson (Arizona, EE.UU.) y a La Habana para grabar su último disco junto a un grupo multinacional de artistas.

Ella escogió a la capital cubana para mostrar el nuevo proyecto, denominado Tucson Habana, una propuesta diferente a la de Amparanoia, agrupación fundada en 1996 y de la que Amparo fue voz y líder.

Mediante Tucson Habana, Sánchez llega a Cuba con dos cartas de presentación: complementar la labor fonográfica y «estrenarse» en la escena nacional.

En los Estudios EGREM se gestará la última parte del álbum. Para allí guarda Amparo otras sorpresas, pues ha querido establecer un puente con la sonoridad criolla y ha invitado al trompetista José Alberto Varona, y a su hija Cary Rochi en el chelo.

Con Omara Portuondo, la diva del Buena Vista Social Club, hará un dúo que anhelaba. «Omara vendrá a cantar un tema conmigo. Le enseñaré todo lo que tengo y escogerá el que realmente sienta», dice en exclusiva a JR.

La cantante andaluza ha querido igualmente mostrar al público de la Isla lo que la mantiene ocupada en la actualidad. De ahí que Tucson Habana se presenta en concierto único este domingo, a las 9:00 p.m., en la sala Tito Junco del Centro Cultural Bertolt Brecht.

La agrupación, creada en 2007, está formada por músicos norteamericanos y de Cataluña (España). Muchos quizá piensan que escucharán en la cita dominical algo que les recordará a Amparanoia —agrupación que nació con el objetivo «de hacer bailar, de ser rebelde con alegría», y que fue laureada por la BBC con el Premio al mejor grupo europeo en 2005.

Pero Amparo asegura que Tucson Habana sonará diferente. «Aunque llevamos la experiencia anterior, la banda tiene otra armonía; hay más presencia de la voz y las letras y menos instrumentación, a la vez que está muy bien pensado dónde debe ir cada instrumento», explica.

En el perfil rítmico del grupo hay influencias de la música mexicana y de la tradicional cubana, de las cuales Sánchez es admiradora. La cantautora María Teresa Vera, según confiesa, es quien más la ha marcado.

«Es tan grande la cuna del arte de esta Isla, que lo que más me gusta son las composiciones y lo que se transmite a través de los instrumentos. Cuba es un pueblo muy musical. Me agrada la alegría de su gente, el optimismo y la manera de enfrentar la vida. Admiro su fuerza y su dignidad», apunta.

Las ciudades donde ha residido Amparo, llenas de matices multiculturales y que le recuerdan historias personales increíbles, también son fuentes de inspiración para sus canciones. De Granada conserva los recuerdos de la infancia, donde la rumba, el flamenco y la música callejera eran su entorno. De allí tomó «ese espíritu de comunicar a través de la melodía».

Luego emigró a Madrid y se le abrió un mundo de reconocimiento. Empezó a tocar en clubes pequeños, pero sus letras comenzaron a llegar a mucha gente, y gracias al proyecto Amaparanoia pudo grabar fonogramas como El poder de Machín (1997), Ella baila bembé (2002), Somos viento (2002) y La vida te da (2006), entre otros.

Ahora vive en Barcelona, también una urbe de gran actividad musical. «Me siento muy identificada con los artistas que residen allí. Además estoy más cerca de Europa, donde trabajo continuamente», señala.

En la gala de premiaciones de la Feria Internacional Cubadisco 2009 se le entregará a Amparo Sánchez el Premio Internacional que otorga el evento, por Seguiré caminando que realizó junto a Amparanoia.

El álbum es una recopilación que incluye dos discos: uno de música y el DVD, que contiene un concierto en directo con ese grupo, más un documental que ofrece un periplo por los años de trabajo de la agrupación —desde 1996 hasta 2008—, cuando emprendieron la gira Bye bye tour, con la cual se despidieron de los escenarios.

«Me hace ilusión este premio, porque es la suma de lo que ha sido mi carrera», dice la cantante, mientras lima los detalles de su concierto en el Brecht. Tumba’os de sones cubanos, mezclados con guitarras que llegan del desierto mexicano de Sonora, y una letra que llama a la meditación, son los que convidan. Escuchemos.

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