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Nuestro ahora suena a ciencia ficción

Egresado del centro de formación literaria Onelio Jorge Cardoso y miembro de la Asociación de Hermanos Saíz, Daniel Burguet mereció el premio Calendario 2018 en la categoría de ciencia ficción por la obra Cuando despiertes

Autor:

Lourdes M. Benítez Cereijo

Lo primero que cautivó a Daniel Burguet (1989) fue el libro como objeto. «Crecí en un ambiente de libros más que de literatura», asegura en entrevista concedida a Juventud Rebelde. Su abuelo trabajó toda la vida en una imprenta, por lo que la casa en la que creció siempre estuvo llena de textos y obras. Recuerda que siendo niño lo veía cosiendo y encuadernando volúmenes en la mesa del comedor, en los años del período especial. «El olor a goma caliente, la cera para reforzar los hilos, las agujas, los punzones, la segueta para los lomos… Aquello era como una mesa de operaciones para literatura».

Luego, cuando aprendió a leer o a comprender lo que leía, los libros se hicieron más interesantes, confiesa. Desde entonces Daniel se sumergió en el mundo de la literatura. Es miembro de la Asociación de Hermanos Saíz (AHS).

Asegura el novel escritor que leía de todo, «sin discriminar, aunque las novelas de aventuras, fantasía y ciencia ficción fueron las preferidas durante varios años. En algún momento de mi tiempo de Secundaria comencé a inventar mis propias historias, aquellas que no encontraba en los libros. Un día se las mostré a José Álvarez, gran amigo y autor, y esa tarde volví a casa con ganas de no componer nunca más una oración. Pasados los años las volví a leer y como todos, o casi todos, me horroricé», dice al rememorar sus primeros pasos en la creación literaria.

Al interrogarlo acerca de sus referentes, comentó que vive con la gran satisfacción de ser egresado del centro de formación literaria Onelio Jorge Cardoso. «Al hablar de referentes literarios tengo que obligatoriamente mencionar este centro y la encomiable labor que realizan sus profesores. Las magníficas clases impartidas por Eduardo Heras León —a quien se le dedica la edición 28 de la Feria Internacional del Libro—, Raúl Aguiar y Sergio Cevedo, arrojaron luz (y aún continúan) sobre aspectos de obras en los que, de otra manera, no hubiese reparado.

«Gracias al ejercicio de vida y voluntad del profe Heras, condensado en la misión del centro Onelio, es que he podido apreciar y aprender del trabajo de diversos autores, tan variados en épocas y actitudes como en estilos».

Burguet se siente atraído por diversos géneros; dan cuenta de ello sus múltiples reconocimientos: el Premio Luis Rogelio Nogueras, 2017; el Aquelarre a mejor libro, 2016; el César Galeano, 2014; el Oscar Hurtado, en la categoría de Fantasía, 2014. Además obtuvo mención única del primer Premio Guantanamera-Balcells, 2018; y mención durante tres años consecutivos en el concurso David, convocado por la Uneac.

Al respecto señala que sencillamente disfruta leer todo lo que pueda. «Si bien gusto mucho de la literatura humorística y de la novela histórica, soy más dado a las ciencias políticas, la sociología y la sicología. Son estas obras las que me siembran las dudas necesarias para arrancar a escribir».

Daniel Burguet ha publicado los libros: Historias del más acá (editorial Guantanamera, España, 2016); Ladrar a las puertas del cielo (Extramuros, 2018); y Cuando despiertes (Casa Editora Abril, 2019), título que le valió el premio Calendario 2018, en la categoría de ciencia ficción.

Sobre las motivaciones que incidieron en el nacimiento de  Cuando despiertes refiere: «Hace pocos años me enviaron un correo con la noticia de un perro, en una favela de Brasil, que había rescatado a un recién nacido de la basura.

«La noticia, acompañada de varias imágenes, contaba la proeza del animal que, por accidente, encontró al niño abandonado y lo llevó ante un grupo de personas para que lo asistieran.

«Independientemente de que me pareciera una fake news, me maravilló ver cómo a mis amistades (veíamos la noticia en grupo) les impresionaban, casi les enternecían, las fotos del perro que cargaba en la boca al bebé. Asumí por un momento que la noticia era real y me llené de miedos.

«Que existieran esas imágenes estaba mal, me dije y les dije, porque significa que alguien perdió un segundo en tirar una foto y no en socorrer al niño. Hasta ese momento las fotografías les parecían a todos lo más natural del mundo, cuando las fotografías eran, precisamente, todo menos naturales.

«Las imágenes y la naturalidad con que mis amistades las asumieron no me salió de los pensamientos por un tiempo, hasta que tropecé, por suerte pocos meses después, con el libro Capitalismo y nihilismo: Dialéctica del hambre y la mirada, de Santiago Alba Rico. Este texto me ayudó a organizar varias ideas y me dio guías para otras lecturas. La segunda vez que lo leí, ya con las otras lecturas incorporadas, me dije que tenía que escribir algo al respecto. No soy sociólogo, ni sicólogo ni analista político. Solo sé armar algo parecido a la literatura. Cuando despiertes es el resultado literario de estas inquietudes».

—¿Por qué la ciencia ficción?

—Porque nuestro ahora suena a ciencia ficción. Porque vivimos en un mundo de mañana con mentalidad de ayer. Nuestra vida nos supera y si narras la realidad tal cual, al menos la del siglo XXI, siempre va a sonar un poco a ciencia ficción.

«Hagamos, por ejemplo, un ejercicio y elaboremos en conjunto una historia, o al menos las bases para ambientar una historia. Hablemos de una sociedad global en la cual las personas están obligadas a comprender al mundo a través de unas pantallas adheridas a sus manos; estas pantallas, digamos, son el mecanismo que encontró el poder para sustituir el látigo y, de igual manera, someter y esclavizar. A un sonido o una vibración de las pantallas, los esclavos extienden la mano y bajan la cabeza, como intimidados por un látigo invisible, dispuestos a cumplir las órdenes que aparecen en pantalla.

«Listo. Tenemos un escenario distópico característico de la ciencia ficción, pero ¿solo de la ciencia ficción? Este género siempre ha sido acusado de escapista y juvenil, casi que de no ser verdadera literatura. Pero es en la ciencia ficción, precisamente, donde podemos ver, especular y llegar a comprender mejor los resultados que obtendremos mañana si continuamos actuando como hoy. Es un género que no para de observar la realidad».

—¿Qué importancia tiene para ti haber sido reconocido con este galardón?

—El premio Calendario, entregado por la AHS, es uno de los galardones que más legitima dentro de la literatura joven en estos momentos en nuestra Isla. Solo debemos ver el número de autores que, cada año, se presenta a concurso en cada uno de los apartados que se convocan. Para mí, y creo que para casi todos los jóvenes que lo han obtenido, es la confirmación de que todo lo que uno ha trabajado está en el camino correcto, también da el impulso necesario para no dejar de trabajar. Y su mayor premio, memorable, es la oportunidad de reconocerse escritor.

—¿Próximos proyectos?

—Escribir, escribir, escribir.

 

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