El Día Internacional de No Fumar se celebra cada año el 31 de mayo. Autor: Ares Publicado: 31/05/2026 | 12:07 am
El Día mundial sin tabaco, conocido como Día Internacional de No Fumar, se celebra cada año el 31 de mayo. Mi amigo Floro, en su más reciente misiva, ha tratado el tema y aborda algunas dudas al respecto.
«Estimado JAPE: este domingo estaremos celebrando el Día mundial sin tabaco, según fuera instituido por la Organización Mundial de la Salud en el año 1987, para concientizar sobre los daños del consumo de tabaco. Entre los principales objetivos de esta fecha, está informar al público sobre los peligros del tabaquismo, las prácticas comerciales de las tabacaleras y las estrategias para combatir esta epidemia, teniendo en cuenta que la práctica de esta adicción nos deja un saldo de más de ocho millones de muertes cada año en todo el planeta.
«Hasta ahí, bien las clases… pero, yo me pregunto, estimado colega: ¿no sería mejor, y más efectivo, eliminar para siempre el cultivo y comercialización del tabaco? Así, como decía mi abuelita: “muerto el perro, se acabó la rabia”; y por favor, pido a los protectores de animales no tomen a mal el refrán que pongo de ejemplo, porque yo también soy un manifiesto protector de la vida animal, y toda la vida del planeta y La Vía láctea, por si también hay vida por esos lares».
Estimado amigo Floro: para coincidir contigo en tiempo y espacio, pues citas al Universo como referencia de posible existencia de vida, responderé a tu duda principal con una frase atribuida al genial científico Albert Einstein, quien señala: «solo hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana; y no estoy seguro de lo primero».
Está claro que si el hombre (y algunas mujeres) fueran lo suficientemente inteligentes, no existieran las armas de exterminio masivo ni las guerras, por solo citar un par de ejemplos.
El caso del tabaco es diferente. Ni la guerra ni las armas tienen un lado iluminado; todas sus aristas son oscuras y malévolas. Sin embargo, el tabaco —al igual que ciertas drogas que a priori pueden parecer innecesarias y contraproducentes—, tiene aplicaciones médicas, a la vez que se han documentado usos industriales de sus propiedades con fines terapéuticos a nivel biológico.
La planta del tabaco se utiliza en estudios científicos para desarrollar inmunoterapias y producir medicamentos. En investigaciones, la nicotina ha mostrado efectos estimulantes sobre la atención y la memoria de individuos en ciertos contextos, así como propiedades antinflamatorias en patologías intestinales específicas como la colitis ulcerosa. Se comenta, además, que el tabaquismo tiene cierta capacidad de ralentizar o servir de antídoto a enfermedades como el Párkinson, cáncer de endometrio y miomas uterinos, y la preeclampsia, también conocida por hipertensión en el embarazo. En este último caso, es contraproducente por el daño que puede causar en el desarrollo del feto, y, en las pruebas anteriores, todavía no se ha podido llegar a un consenso, pues las personas —fumadores empedernidos— usadas como cobayas, han muerto por serio deterioro en sus pulmones antes de arrojar una respuesta válida al experimento.
Como ves, entrañable Floro, es complicado el tema, al cual pudiera agregar que se han realizado ensayos con medicamentos basados en los receptores de nicotina para el tratamiento de los deterioros cognitivos en la enfermedad de Alzheimer, pero, para mí queda claro que no hay posibilidad alguna porque, de lo contrario, muchos fumadores no olvidarían dónde dejaron su cajetilla y no se pasarían todo el día pidiendo un cigarrito.
