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Disminuye número de piscinas disponibles para entrenamiento de atletas

El movimiento deportivo cubano dispone hoy apenas de la mitad de las piscinas con las que contaba hace una década

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Juventud Rebelde

¿Quién diría que en la piscina de Ciudad Libertad se han realizado varios campeonatos nacionales? Foto: Angelito Baldrich Al inaugurar la Escuela de Iniciación Deportiva (EIDE) Capitán Orestes Acosta, el 2 de septiembre de 1977, Fidel comentaba: «En natación, como hemos dicho en otras ocasiones, somos muy débiles. Debemos conocer nuestros puntos fuertes, para fortalecerlos más; y debemos conocer nuestros puntos débiles, para superar nuestras debilidades».

Desde entonces, nuestros tritones y ondinas han rubricado algunas actuaciones de valía como las medallas de plata y bronce de Rodolfo Falcón y Neisser Bent, en los Juegos Olímpicos de Atlanta ’96, y el reciente tercer lugar de Imaday Núñez en el Mundial de piscina corta celebrado en Brasil. Pero no podemos sentirnos satisfechos con esto. Los escasos resultados en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Cartagena de Indias, así lo corroboran.

Resulta una paradoja que en 1997, en pleno período especial, el movimiento deportivo dispusiera de casi 70 piscinas para enfrentar el desarrollo masivo de la natación en el país, y que en estos momentos la cifra se haya reducido a menos de la mitad.

A la evidente falta de control y exigencia, se ha sumado el descuido o el deterioro acelerado de albercas que no han recibido mantenimiento durante años.

Duele conocer cómo ante los destrozos de algunas piscinas se haya decidido rellenarlas con tierra, como sucedió en Ciudad de La Habana con las que existieron en el CVD Cerro y en la ESPA provincial Manuel Permuy, en La Lisa.

La capital, sin embargo, es la provincia que exhibe los mejores resultados en este deporte. No obstante, se pueden contar con los dedos de una mano las piscinas que prestan servicio a nivel de base. Y no se incluyen en este análisis las existentes en la Escuela Nacional Marcelo Salado y el Complejo Baraguá.

De casi 30 instalaciones que tuvo funcionando la Dirección de Deportes en la capital, solo se mantienen activas las localizadas en el Centro Deportivo Camilo Cienfuegos, en el municipio de Plaza de la Revolución; en la Escuela Cesáreo Fernández, en Playa; en la Ciudad Deportiva y en el Cotorro, todas con buenos índices de matrícula y explotación.

De aquellas piscinas que embellecieron el entorno en Alamar, el Parque Lenin o los Círculos Sociales Obreros, solo quedan los recuerdos.

PROBLEMAS ABAJO Y ARRIBA

«Nuestra natación no podrá pensar en un futuro alentador mientras esté debilitado el aporte de la base y la escuela nacional Marcelo Salado, casi en ruinas, cuente con una matrícula deprimida de aproximadamente 80 alumnos», opina Rodolfo Falcón, a quien muchos consideran el mejor nadador cubano de todos los tiempos.

«Muy pocos municipios pueden disponer de una piscina para la práctica masiva de la natación y el mejor ejemplo está en la capital. Además, en las áreas, los primeros cortes para seleccionar a los futuros valores se hacían al terminar la primaria; ahora desde segundo grado ya se da ese paso, es decir, muchos niños con siete u ocho años son decantados y recuerdo que yo empecé a los nueve y logré ser medallista olímpico».

Falcón rememora que la Escuela Marcelo Salado llegó a disponer de 300 plazas y aún así era difícil formar buenos nadadores, por eso las soluciones hay que aplicarlas arriba y abajo. Admite que hay piscinas funcionando, pero piensa que no se explotan adecuadamente por falta de entrenadores o de motivaciones.

Y algo similar opina Celia Cruz, quien asistió a la lid del área en Medellín ’78 y fue octava entre las libristas que estuvieron en la Espartaquiada de los Pueblos, en Moscú ’79. Ahora es entrenadora del CVD Camilo Cienfuegos: «Si en la capital son muy pocas las piscinas que trabajan con la masividad, estoy convencida de que en el resto del país la situación debe ser peor».

HISTORIAS COTIDIANAS

La gigantesca piscina de aproximadamente 150 metros de longitud y 50 de ancho, llegó a constituir uno de los sitios recreativos por excelencia en la populosa zona de Alamar. Impresionante obra construida por el Contingente Raúl Roa García, la alberca forma parte del complejo erigido con fines de esparcimiento, pero desde hace un par de años no se ha llenado tan siquiera una vez, según relataron Reynaldo Limonta y Jorge Luis García, segundo administrador y jefe de almacén del centro, respectivamente.

¿Motivos? Las penetraciones del mar originadas en octubre pasado destrozaron la cerca perimetral y aunque funciona a medias el motor para el llenado de la gigantesca pileta con agua salada, se ha optado por no hacerlo, debido a que no estaría controlado el acceso del público.

Desde el año 2000 la instalación es atendida por la Empresa de Comercio y Gastronomía de La Habana del Este y se alega que la entidad no puede asumir la adquisición de los 3 000 bloques y demás materiales necesarios para volver a levantar la cerca.

Algunos criterios son contundentes: «Antes aquí venía gente de muchos lugares; ahora impera el abandono», comentó Teresa Iznaga, trabajadora de servicios en Centro Habana.

Para Arturo Ramos la solución sería buscar los materiales y con esfuerzo popular levantar toda la cerca. «Cruzarnos de brazos es lo más fácil, pero así no se resuelven los problemas», argumentó.

María del Carmen González, vecina de Alamar, lamentó que el abandono de esta instalación es doblemente criticable, «porque nos enorgullecemos al decir que Imaday Núñez, la mejor nadadora de Cuba vive aquí, pero no se hace nada para garantizar que mañana surjan otras atletas como ella».

SILENCIOS Y REVELACIONES

Para conocer sobre las albercas que prestan servicios y las que están de baja por causas diversas, nuestro diario acudió al diálogo con buena parte de los comisionados provinciales y otras fuentes.

El espirituano Carlos Nodarse reveló que trabajan en ese territorio las tres piscinas con que cuentan en Yaguajay, Cabaiguán y en el municipio cabecera, pero hay insatisfacción porque esa provincia es la única que no tiene una academia para encauzar la vocación en edades tempranas.

En La Habana todo es diferente, porque «desde 1999 no funcionan las instalaciones en Santa Cruz del Norte, San José de las Lajas, Mariel y San Nicolás de Bari, entre otras», según contó Orlando Ruiz González, comisionado habanero.

«En un momento contamos con la pileta de la ESPA provincial, en Artemisa, pero está fuera de servicio desde el 14 de mayo de 2004. No se trabaja en las áreas. Del segundo lugar nacional hemos tenido un retroceso espantoso. La situación es crítica», añadió Ruiz González.

En Guantánamo y Camagüey no puede hablarse tampoco de una labor estable en la base, porque no cuentan tan siquiera con una piscina que se encuentre en buen estado.

Roberto Rivera, comisionado en Cienfuegos, estima que en la Perla del Sur este deporte está en crisis. «Aunque en el principal municipio funcionan dos piscinas, en la provincia hay otras tres paradas y así no podemos pensar en una verdadera masividad».

En contraste, para Jorge Frómeta Garrido, máximo directivo de este deporte en Matanzas, la situación no es preocupante. «Contamos con siete piscinas, y de ellas cuatro trabajan sistemáticamente el año entero. Aunque es evidente el déficit de fuerza técnica, se presta servicios en Los Arabos, Colón, Varadero, Matanzas, Unión de Reyes y Cárdenas, aunque no con toda la intensidad que desearíamos».

También Ernesto Fuentes Lorenzo, titular de este deporte en Pinar del Río, es uno de esos «tostados» que contagian. Primero se empeñó en sacar a flote el área del Centro Deportivo Pedro Téllez y con mucho trabajo lo logró; ahora pretende crear allí mejores condiciones.

Nos aseveró que, con cierta intermitencia, trabajan en Vueltabajo las piscinas del Instituto de Cultura Física Nancy Uranga y la del municipio de Sandino. «Todo no está bien, porque hay 11 piletas que están cerradas, algunas con problemas insolubles o muy serios», aseguró.

Así, para no seguir con los ejemplos que pudieran ser interminables, mientras una década atrás hasta se proyectaba abrir cursos concentrados en la mayor cantidad posible de municipios, ahora son escasas las opciones que tienen los centros provinciales y el nacional para nutrirse de nuevos valores con perspectivas en pos de salir adelante en una disciplina que entrega la nada despreciable cantidad de 44 títulos en el programa olímpico.

Son muchos los problemas objetivos que enfrentan las instalaciones. Motores, equipos obsoletos, filtraciones motivadas por el paso de los años sin adecuados mantenimientos, y hasta el hecho de no contar con disponibilidad de cloro. Mas también hay cuestiones subjetivas que tienen solución.

Los clavadistas, por ejemplo, pudieran argumentar que no surgen figuras, porque de los casi 20 «tanques» que existen en el país, sobran los dedos de una mano para contar aquellos que funcionan.

«Tenemos en este momento a tres atletas en cuatro especialidades que aparecen entre los cinco mejores del mundo. El relevo está asegurado y el secreto radica en trabajar y tratar de hacerlo bien», nos argumentó Rolando Ruiz Pedreguera, comisionado nacional de clavados.

Así, saque usted, estimado lector, sus propias conclusiones.

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