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¿Ausencia quiere decir olvido?

Estadísticas de cuatro de los play off que se han realizado en nuestros torneos nacionales de béisbol no aparecen en la trayectoria individual de los jugadores que estuvieron envueltos en ellos

Autor:

Osvaldo Rojas Garay

¿Se acuerda usted del famoso jonrón que Pedro José «Cheíto» Rodríguez le dio a Rogelio García en 1978? Aquel batazo le proporcionó a Las Villas su primer cetro en series Selectivas.

Sin embargo, el estacazo de «Cheíto» no está registrado en las estadísticas oficiales del béisbol cubano. Ni ese, ni otros dos que disparó en el play off frente a los pinareños, según confesó hace siete años en una entrevista el recio toletero cienfueguero.

También a Cecilio Soto le falta en su expediente una de sus victorias más importantes, cuando desde la lomita de Industriales emparejó el tope con Orientales en 1963. Mientras, a José Antonio Huelga no le archivaron su colosal faena en el partido decisivo de la undécima serie, frente a Mineros.

Asimismo, en los números de Adiel Palma no está el recordado éxito a costa de Ciudad de La Habana en Jatibonico, durante el epílogo de la Selectiva de 1989. Quizá muchos desconozcan este detalle: las estadísticas de cuatro de los play off que se han realizado en nuestros torneos nacionales no aparecen en la trayectoria individual de los jugadores que estuvieron envueltos en ellos.

En ese caso están el duelo que le permitió a Industriales conquistar su primera corona, al doblegar a Orientales en 1963; el que le ganó Azucareros a Mineros en 1972; el mencionado entre Las Villas y Pinar del Río, en la selectiva de 1978; y el de Las Villas-Ciudad de La Habana, en la disputa del banderín del clásico élite de 1989.

Sucede que en esos certámenes no estaba concebida una fase de play off como ocurre ahora. Se jugaba por el sistema de todos contra todos y al final se proclamaba campeón el máximo acumulador de victorias. Pero en los años citados hubo empates en el lugar de honor, lo cual obligó a realizar enfrentamientos extras para decidir el gallardete.

Hace varios años alertamos sobre este asunto y al parecer a nadie le interesó el problema, pero valdría la pena analizar esta omisión.

Si se han incluido las estadísticas de los restantes play off, si al cabo de 18 años se decidió añadir la actuación de los peloteros que intervinieron en la Serie Especial de los 10 Millones (1970) en su labor de por vida, ¿por qué no hacerlo con los jugadores involucrados en los cuatro duelos extras mencionados?

La decisión que se tomó en 1988 con relación a los peloteros que participaron en el fortísimo torneo de los 10 Millones —antesala de lo que posteriormente serían las Selectivas— permitió que después de retirados, Agustín Marquetti redondeara los 200 cuadrangulares, Walfrido Ruiz completara las cien sonrisas y Oscar Romero y Lázaro Santana accedieran al club de los que han ponchado a mil bateadores.

Sería muy justo que se obrara de igual manera con los poco más de 200 jugadores que están en la referida situación. Así, el astro Rogelio García sumaría el ponche que le falta para completar los 2 500, pues en el play off de 1978 dejó a diez villareños con el aluminio al hombro.

Antonio Muñoz —participante en tres de los play off no recogidos en los números— llegaría a 371 cuadrangulares y rompería el abrazo que sostiene con Romelio Martínez en el cuarto puesto de los máximos productores de vuelacercas.

Igualmente, Cheíto Rodríguez se separaría de Oscar Macías en el noveno puesto en este casillero, al llegar a 289 bambinazos con los tres que tiene «congelados». José Ramón Riscart empataría con Yovani Aragón en el puesto 14 de los que más victorias han acumulado (156) y el Meteoro de la Maya, Braudilio Vinent, agregaría otra rayita positiva a su actual cómputo de 221 salidas exitosas. Esto por citar algunos ejemplos.

Pero como dicen que la alegría de unos puede ser la desgracia de otros, habría que ver lo que se hace con el récord de 25 victorias consecutivas impuesto por Lázaro Valle.

En medio de su extraordinaria racha, Valle salió derrotado en el play off contra Las Villas en 1989. Llevaba 19 satisfacciones y al no contemplarse las estadísticas del duelo por la corona de la XV Selectiva, pudo anotarse otros seis triunfos en la siguiente Serie Nacional, antes de que La Habana le rompiera la cadena. ¿Qué haría usted en este caso? Pudiera haber aquí una excepción.

El tiempo, con su implacable paso, no puede dejar en el olvido los números ausentes en los expedientes de estos jugadores. «Cheíto», Rogelio, Palma y Riscart, entre otros, agradecerían que se descongelen.

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