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Una Isla que se encumbra

Este miércoles Isla de la Juventud dominó a Industriales, tronchando sus esperanzas de estar en los play off; Pinar del Río se impuso ante Artemisa, Holguín cedió ante Granma, y Matanzas derrotó a Ciego de Ávila

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Juventud Rebelde

La postemporada puede tener un par de tibias y una calavera. Digo puede, porque todo depende de lo que suceda hoy, primero en Artemisa, y luego en un estadio Latinoamericano en estado de shock, teñido de luto. Y todo por unos aguerridos Piratas, que allí desembarcaron con «la tarea del indio» en su hoja de ruta, y que de allí pueden salir como el cuarto invitado al convite de los play off.

Si la fe mueve montañas, la de estos pineros bajo la batuta de José Luis Rodríguez Pantoja parece capaz de unir los continentes. Esta histórica faena tiene muchos nombres, pero sin duda alguna, por mucho rato en el más joven de los territorios cubanos se estará hablando de la impecable actuación monticular de Luis Manuel Suárez, de la capacidad de la alegre dotación para navegar a contracorriente hasta borrar una desventaja de cuatro carreras y hacer saltar del box al refuerzo santiaguero Alberto Bicet, por mucho, de lo poco salvable en el desarticulado staff de lanzadores capitalinos. Pero más aun, del decisivo cañonazo del enmascarado Luis Abel Castro a la hora en la que muchos se les nubla la vista y les pesa el madero.

Tan glorioso como vital fue aquel fogonazo que dejó petrificados a miles en los graderíos del Coloso del Cerro. Sobre todas las cosas, porque el grupo visitante podía haber salido a batear en ese noveno inning aletargado por las circunstancias, después que un roletazo inofensivo al campo corto había desatado la peor pesadilla que se siente cerca de encontrar El Dorado. Pero Alfredo Rodríguez pecó de confiado y Carlos Tabares, con esas mañas de viejo zorro de los diamantes, no solo llegó a salvo a la inicial, sino que puso a su equipo a tres outs de reflotar su campaña.

Así de sublime y justiciero es el béisbol, que mandó a Lázaro Vargas y los suyos directo al diván. Una vez más, el sueño se les escurrió de las manos, cuando el despertar feliz asomaba en el horizonte y solo era cuestión de tomarlo por los tarros.

Por ahora, queda esperar, al menos hasta la tarde de hoy, porque los vigentes monarcas pinareños puedan extender su hilo de la vida unas cuantas horas más. Y quién sabe si semanas también. Sus opciones clasificatorias pasaron, en segundos, de «terapia intensiva» a pronóstico reservado, porque en Artemisa dejaron claro que sus intenciones no eran renunciar al trono, sino defenderlo hasta el último aliento.

Por eso, el mánager Alfonso Urquiola repasó todas las armas disponibles y encomendó la suerte del grupo al talento demostrado del jovencito Liván Moinelo, quien en 32 apariciones previas jamás había sido el abridor de los pativerdes. El zurdo de apenas 19 años asumió con comodidad y eficacia el rol durante poco más de seis entradas, mientras que sus compañeros, con el refuerzo Andy Sarduy a la cabeza, se encargaron de activar un ataque de 14 imparables para apuntalar su faena.

De tal forma, si se concreta hoy la barrida vueltabajera, los Piratas pineros estarán obligados a hacer lo mismo a Industriales para llegar a la postemporada. Final como para alquilar balcones.

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