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A 91 días del pitazo inicial

El Mundial de fútbol llegará a finales de noviembre y JR trae un breve paneo de lo que nos ofrecerá esta gran competición

Autor:

Enio Echezábal Acosta

El evento deportivo del año, la Copa del Mundo de Fútbol de Catar 2022 está a poco más de tres meses de que suene su pitazo inicial y desde ahora ya los aficionados de todo el planeta comienzan a planificar sus vacaciones con tal de no perderse semejante espectáculo.

Para esta ocasión, el corojo no se romperá en el verano septentrional, como es costumbre, sino en la atípica fecha del 20 de noviembre, correspondiente al otoño-invierno.

Aunque originalmente la lid iba a iniciar un día después, el programa fue modificado a un pedido expreso de los organizadores, quienes deseaban continuar con la tradición de que los locales fueran protagonistas en el choque inaugural, uno que originalmente iban a disputar Senegal y Países Bajos.

Hechos los cambios necesarios, ahora el plantel Marrón, como también es conocido el seleccionado catarí, se enfrentará a su similar de Ecuador en la cancha Al Bayt, maravilloso estadio de 60 000 capacidades localizado en la ciudad de Jor.

Las jornadas de la liguilla iniciarán a gran escala el día 21. Divididas en los ocho apartados de toda la vida, los enfrentamientos tendrán lugar en idéntica cantidad de canchas repartidas por cinco ciudades ubicadas en (o muy cerca de) la costa sur de la península.

La sede en donde se disputarán más encuentros será la capital, Doha, en donde se ubican tres de los grandes «templos» de turno. Allí disfrutaremos del mejor fútbol posible en el verde de Al Thumama (40 000), el Ciudad de la Educación (40 000) y el 974 (40 000), canchas ultramodernas que verán actividad también en los octavos y cuartos de final. 

Además de Doha, la ciudad de Rayán tendrá muchas oportunidades de demostrar sus encantos, entre otras razones, gracias a sus dos joyas futbolísticas: el Áhmad bin Ali (60 000) y el Internacional Khalifa (45,416), este último designado
para acoger el choque por el tercer puesto.

También habrá acción en las urbes de Al Wakrah, que tiene al estadio Al Janoub (40 000) y en Lusail (80 000), cuyo templo homónimo tendrá el honor de acoger el partido por el título.

Estrellas, secundarios y extras

Hacia Catar viajarán próximamente 32 escuadras, cuyos jugadores deberán colgar la camiseta de su club y poner en pausa la actual temporada para vestir con honor los colores de su país. No obstante, como en cualquier historia que se respete, de antemano han sido repartidos los roles principales, los de reparto y unos cuantos extras, aunque al final esos pronósticos terminen siendo solamente eso.

La élite en esta ocasión la conforman seis de los elencos que han sido capaces de levantar al menos una vez el trofeo dorado. Inglaterra, Argentina, Francia, España, Alemania y Brasil son los rivales a derrotar en suelo asiático y ellos lo saben.

Primeramente, Les Bleus, vigentes monarcas, regresan con un plantel repleto de talento, juventud y experiencia. La fórmula de Didier Deschamps será la misma de los últimos años, siempre buscando cerrar mejor los encuentros y que no les suceda lo mismo que ante Suiza en la pasada Eurocopa, cuando
dejaron escapar una ventaja de dos goles y terminaron siendo eliminados en penales.

Por Europa, germanos, ingleses y españoles tienen también los ingredientes necesarios para tocar nuevamente la gloria. El denominador común en los tres casos es ese extra intangible que aún necesitan sus representantes para despojarse de los fantasmas y acabar de dar un golpe sobre la mesa.

Desde Sudamérica, auriverdes y albicelestes aportarán muchísimo sabor. Estos rivales de toda la vida llegan en un gran estado de forma, alcanzado luego de varios años de limar asperezas y levantar títulos.

Si tuviéramos que apostar ahora mismo, pondríamos nuestras fichas en los rioplatenses, quienes han mostrado un enorme crecimiento y solidez, además de tener a Lionel Messi en una suerte de «último baile» que lo mantiene sumamente motivado. No obstante, descartar a los pentacampeones sería una locura inconmensurable y también un irrespeto a su historia.

El fabuloso estadio Lusail acogerá la gran final. Foto: AFP.

En una segunda línea de relevancia, pero con todo el potencial para ganarse un puesto en primera fila, se encuentran Portugal, Uruguay, Dinamarca, Bélgica, Croacia y, si apretamos un poco los asientos, quién sabe si México, Suiza, Ecuador y hasta Serbia puedan dar el salto de calidad definitivo.

De este pelotón de avanzada, los croatas son quienes han estado más cerca de dar la sorpresa, cuando hace cuatro años fueron subcampeones en la edición que acogiera Rusia. Ahora, con figuras nuevas y el empuje que da tener a dos «monstruos» de la medular como Modric y Rakitic, los ajedrezados aspiran al menos a dar otra buena impresión.

Los daneses son otra banda de respeto. En el pasado europeo dieron una exhibición de buen fútbol y supieron crecerse ante la ausencia por problemas de salud de su capitán y mejor jugador: Christian Eriksen. Ahora, con el «capi» de regreso, más la solidez que dan Schmeichel, Kjær, Wass, Delaney, Højbjerg, Damsgaard, Poulsen y Dolberg, entre otros, son candidatos serios a una ¿sorpresa?

Luego, entre belgas, lusos y charrúas, la cosa es un poco más compleja. De su parte tienen una identidad clara y proyectos que tienen claras también sus posibilidades. Por el contrario, su frecuente incapacidad para dar el paso al frente a la hora cero (con todo y el título continental de Cristiano Ronaldo y compañía) les ha castigado varias veces y esa suele ser una losa muy difícil de remover.

Ya en la tercera línea, serbios, aztecas, helvéticos y ecuatorianos tienen la chispa y el talento individual suficiente como para tenerles en cuenta.Así todo, la falta de diálogo entre ambos factores podría hacerles descarrilar, tal como ha sucedido en citas anteriores.

No todo es fiesta

Más allá de las expectativas y las ganas que tiene el planeta de gozar con el festival de goles y atajadas que se avecina, Catar 2022 no llega exento de polémicas y en cierto sentido pudiera terminar no siendo la fiesta que todos esperan.

El trato dado a los 30 000 trabajadores extranjeros, provenientes de naciones como India, Pakistán, Nepal, Bangladesh o Sri Lanka, quienes construyeron los estadios y los nuevos aeropuertos, sistemas de metro y carreteras, ha dejado que desear.

La muerte de miles de obreros (según el Gobierno oficialmente han fallecido 37 de ellos), el trabajo forzado, las amenazas, los pagos a destiempo, las pésimas condiciones de alojamiento y la práctica de «secuestrarlos» en su puesto de trabajo hasta ser «liberados» por sus  empleadores, han sido algunos de los temas expuestos por diferentes organizaciones de derechos humanos.

Paralelamente al asunto de la mano de obra, está el tema de la discriminación explícita a las personas de la comunidad LGBTIQ+. En primer lugar, hay que decir que en Catar la homosexualidad es ilegal, lo cual ha llevado a muchísimos fans a renunciar a ir a la Copa debido al temor que sienten a ser maltratados e incluso reprimidos.

El secretario general del torneo, Hassan Al-Thawadi, ha dicho que no debe haber problemas con eso, aunque por otra parte ha recalcado que las muestras de afecto en público entre parejas de cualquier tipo no serán muy bien recibidas por su gente, a la cual calificó de «relativamente conservadora».

De momento, toca ser optimistas y esperar que todos los ruidos que trae esta tormenta de arena acaben arruinando parcialmente lo que se supone que sea también una celebración de la diversidad y la unión entre diferentes culturas. 

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