Yoan Moncada fue decisivo en la primera victoria de Cuba ante Panamá. Autor: WBCS Publicado: 07/03/2026 | 11:47 pm
A juzgar por lo que hemos visto en la arrancada de este 6to. Clásico Mundial de Béisbol, el Grupo A del torneo, en el que se enrola la selección antillana, resulta sin discusión uno de los más parejos y difíciles de vaticinar.
Parece una aventura de alto riesgo lanzarse a la piscina de los pronósticos, sobre todo si tenemos en cuenta que, a excepción de Colombia, todos los demás conjuntos han conseguido un éxito.
Los muchachos que dirige Germán Mesa hicieron sus deberes en el partido de bienvenida y, sin mostrar la mejor cara ofensiva, terminaron venciendo a los panameños. Quienes sí se vieron a un nivel alto y de hermetismo fueron «los lanzallamas» Liván Moinelo, Yariel Rodríguez y el taponero Raidel Martínez.
Lo del zurdo «samurái» sobre el montículo, durante 3,2 entradas de actuación fue excelente, aun cuando todavía puede llegar a un nivel más alto de calidad, como el que ha mostrado en las Grandes Ligas japonesas.
Sin dudas, de alcanzar Cuba la difícil clasificación a la segunda ronda, Moinelo se pinta exclusivo para el partido de muerte súbita a esa instancia. Pero todavía queda camino por recorrer antes de pensar en ese escenario, al que la Mayor de las Antillas siempre ha accedido en los cinco clásicos mundiales previos.
Ahora se trata de pensar en cada juego, en las fórmulas para acceder al éxito. El triunfo contra Panamá satisface, por supuesto, pero no convence del todo. En el orden al bate cubano, por ejemplo, parecieran necesarios algunos cambios, aunque ya se anunció para el segundo pleito frente a
Colombia la misma alineación del debut. Tal vez la dirección antillana se guía por ciertos y viejos instintos que dictan: «alineación ganadora no se toca».
En cambio, la defensa sí ha mostrado un buen acople en el terreno de juego, al menos en la salida inicial. A pesar de que se ha hablado poco de su desempeño, quizá porque no rindió con su madero, lo hecho por el receptor Omar Hernández puede catalogarse de destacado.
Si separamos sus actuaciones, notamos que el muchacho tuvo una labor meritoria detrás del plato: Cogió a un panameño en intento de robo de base, y guio certeramente a los lanzadores cubanos.
Un plus importante para Cuba fue debutar por la puerta ancha, con la confianza y la autoestima por las nubes. Ahora queda mantener un alto nivel de juego porque, en un Clásico Mundial, quien resbala mínimamente queda expuesto a regresar a casa. Esperemos que los nuestros nos sigan ilusionando, y que el regreso sea con una actuación destacada.
