La 65 Serie Nacional de Béisbol cumple su primera semana de competencia dejando notas positivas y otras no tanto. Una fase regular breve obliga a reducir el margen de error al mínimo. Un bajón ofensivo o un desajuste monticular pueden comprometer tempranamente las aspiraciones de clasificación.
En el arranque, Pinar del Río, con cinco sonrisas consecutivas, se ha adueñado de la cima de su zona. Por el oriente, Santiago de Cuba, aunque perdió el invicto, impone respeto con un verdadero trabuco. Las Avispas barrieron a Guantánamo apoyadas en una ofensiva voraz que incluyó 50 carreras, par de nocauts y 15 cuadrangulares, sustentada en una alineación que combina nombres de peso como Jeison Martínez, Yoel Yanqui, Adriel Labrada y Edilse Silva. Mención especial merece Yoelkis Guibert tras sacar la pelota del parque durante tres jornadas consecutivas y ser el único con dos grandslams en lo que va del joven torneo. En la acera opuesta, los camagüeyanos no han logrado carburar; a pesar de importantes incorporaciones, la tropa de Miguel Borroto no ha tenido el comienzo esperado.
La nota cumbre de la semana la aportó el infielder pinareño Juan Manuel Pérez, quien conectó cinco dobles en un mismo partido y pulverizó la marca absoluta para un desafío en el béisbol doméstico. De acuerdo con el estadístico Benigno Daquinta, Pérez dejó atrás el récord histórico de cuatro tubeyes, un club selecto inaugurado por Juan Carlos Millán en la 15ta. Serie Selectiva (1989) y compartido por estelares como Eduardo Paret, Yobal Dueñas y Danel Castro. Como aditivo a su faena, el bateador de los Vegueros igualó el tope de cinco extrabases en un desafío.
Mientras la juventud empuja, uno que está como el buen vino dijo presente. El espirituano Frederich Cepeda se puso a solo dos cuadrangulares de ingresar al exclusivo club de los 400 jonroneros, una cofradía reservada hasta el momento para Orestes Kindelán (487), Lázaro Junco (405) y Omar Linares (404). Cepeda continúa ensanchando su condición de líder histórico en jits (2 659), extrabases (961), dobles (509), OBP (493) y boletos (2 394). Por la propia causa de los Gallos, el relevista YanielquisDuardo llegó a tres juegos salvados en la campaña para empatar en la cima de ese apartado con el matancero Naykel Cruz, al tiempo que celebró los cien salvamentos de por vida en series nacionales.
Otra de las notas particulares de la semana resalta el estreno del granmense Pedro Molina, con 40 años cumplidos, frente al picheo de Holguín, y quien se erige como el novato más longevo en debutar en nuestros clásicos, mientras que el artemiseño Frank David González asumió el mando temporal de los bambinazos con cuatro vuelacercas.
El talón de Aquiles de la pelota cubana vuelve a manifestarse en la brecha entre la producción ofensiva y la efectividad de los lanzadores. Sin un trabajo riguroso en el control y la táctica desde las categorías inferiores, los serpentineros continuarán sufriendo ante los maderos.
Las salidas por contratos hacia ligas profesionales en el extranjero volverán a ser un factor determinante en esta campaña. Si bien la inserción foránea tributa al desarrollo individual y económico del atleta, genera vacíos en los equipos en los tramos decisivos, como le ocurrirá a Matanzas cuando deba enfrentar la baja de su receptor titular Andrys Pérez. Al cierre de la primera subserie, los matanceros se ubicaban últimos en bateo (233), terceros en picheo (3.50 de efectividad) y en defensa (.982), lo que les bastó para arrancarles tres victorias a los cienfuegueros.
Queda mucho camino por recorrer en esta 65 Serie Nacional, un torneo que desde sus compases iniciales confirma que las emociones del clásico cubano siguen latiendo. Así lo demuestran importantes concurrencias que ya se registran en varios parques del país, fiel reflejo de que el béisbol continúa siendo la más grande pasión de nuestra gente.
