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La FAO y la OMS combaten las alergias alimentarias

La información contenida en las etiquetas de los alimentos sobre el probable contenido de alérgenos, puede precaver al consumidor de efectos indeseados luego de su ingestión

Autor:

Juventud Rebelde

La Comisión del Codex Alimentarius, órgano internacional de establecimiento de normas alimentarias creado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha adoptado recientemente nuevas directrices relativas al etiquetado de alérgenos alimentarios, según develó el sitio informativo www.un.org. Estas directrices supondrán un cambio fundamental en la inocuidad y la disponibilidad de productos alimenticios para los millones de personas que padecen alergias alimentarias en todo el mundo, que a menudo renuncian a comprar alimentos que llevan etiquetas precautorias.

En estas nuevas directrices innovadoras se aborda el uso abusivo del etiquetado precautorio de alérgenos y, por primera vez, se proporcionan umbrales basados en el riesgo y en principios científicos con objeto de medir niveles peligrosos de alérgenos en los alimentos.

Las alergias alimentarias afectan a millones de personas en todo el mundo. Las reacciones pueden variar desde síntomas leves, como picor e hinchazón, hasta una anafilaxia grave y potencialmente mortal.

Para las personas que padecen alergias alimentarias, el acceso a información clara y fiable es esencial. Las etiquetas de los alimentos ayudan a los consumidores a detectar productos que contienen alérgenos y a tomar decisiones fundamentadas sobre lo que comen.

Las alergias alimentarias también pueden afectar a la calidad de vida. Muchos consumidores y familias planifican sus comidas, sus compras y sus actividades sociales en torno a la necesidad de evitar determinados alimentos.

Durante la producción de alimentos, a veces pueden introducirse cantidades mínimas de un alérgeno en un alimento, incluso cuando dicho alérgeno no forma parte de la receta. Por ejemplo, una barra de chocolate puede producirse con la misma maquinaria que se emplea para elaborar productos que contienen frutos secos. Asimismo, la harina, la leche en polvo, las semillas de sésamo y otros alimentos alergénicos pueden transferirse a través de procesos compartidos de almacenamiento, transporte o manipulación.

Esto se conoce como “contacto cruzado con alérgenos”.

Habida cuenta de esta posibilidad, los fabricantes utilizan a menudo etiquetas precautorias de alérgenos, como la de “puede contener maní” o la de “puede contener frutos de cáscara”. Estas advertencias tienen por objeto señalar la posible presencia involuntaria de un alérgeno que, de otro modo, no aparecería en la lista de ingredientes. Si se utiliza únicamente en caso necesario, el etiquetado precautorio de alérgenos brinda información fundamental a las personas que padecen alergias alimentarias.

No obstante, estas etiquetas se han utilizado de manera tan amplia —a veces innecesaria— que las personas afectadas pueden acabar renunciando a comprar alimentos que son perfectamente inocuos para ellas o ignorando por completo el etiquetado, lo que supone un riesgo para su salud.

A partir de 2020, la FAO y la OMS organizaron consultas de expertos internacionales en las que participaron alergólogos, clínicos, científicos, autoridades reguladoras y evaluadores de riesgos. Todos ellos examinaron de forma conjunta los datos empíricos disponibles sobre alergias alimentarias y evaluaron cómo se produce el contacto cruzado con alérgenos durante la producción, la elaboración y la manipulación de alimentos. Llegaron a la conclusión de que los productores de alimentos pueden eliminar casi por completo el contacto cruzado si aplican buenas prácticas de higiene y de fabricación.

Los expertos también consideraron cómo podría reflejarse mejor el riesgo real en el etiquetado precautorio de alérgenos. Ahora, por primera vez, se han establecido unos umbrales basados en el riesgo y en principios científicos, por debajo de los cuales la mayoría de los consumidores alérgicos no sufrirían ninguna reacción adversa.

Sus conclusiones proporcionaron la base científica para las nuevas orientaciones adoptadas por la Comisión del Codex Alimentarius. Estas orientaciones se suman a la Norma general del Codex para el etiquetado de los alimentos preenvasados (CXS 1‑1985), que desde 1999 incluye una lista de alimentos e ingredientes que se sabe causan hipersensibilidad. 

En las nuevas directrices se establecen los principios generales que debería aplicar la industria alimentaria a fin de prevenir o minimizar la presencia involuntaria de alérgenos alimentarios causada por el contacto cruzado.

De esta forma, es posible reducir el uso del etiquetado precautorio de alérgenos de modo que solo se aplique cuando sea estrictamente necesario y se limite a aquellas situaciones en las que no sea posible prevenir o controlar la presencia involuntaria de alérgenos mediante prácticas de gestión de alérgenos, así como a aquellas en las que las evaluaciones de riesgos indiquen una exposición superior a los umbrales basados en principios científicos.

Los textos del Codex son la referencia en materia de inocuidad de los alimentos comercializados a escala internacional en el marco del Acuerdo de la Organización Mundial del Comercio (OMC) sobre la aplicación de medidas sanitarias y fitosanitarias. Esto significa que todos los miembros de la OMC —es decir, la mayoría de los países del mundo— se han comprometido a comercializar alimentos que cumplan con las normas del Codex.

Para la industria alimentaria, los textos del Codex ofrecen un enfoque armonizado del comercio de alimentos. Gracias a estas primeras directrices sobre el etiquetado precautorio de alérgenos, se podrán poner a disposición de los consumidores más productos de forma segura.

Mediante la elaboración de directrices para el etiquetado y códigos de prácticas sobre la gestión de los alérgenos alimentarios, el Codex Alimentarius ayuda a los países a proteger a los consumidores y a garantizar prácticas comerciales justas.

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