Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

El Duende

La tecla del duende

Corazones

 

Un hombre joven se situó en el centro de un poblado y proclamó que poseía el corazón más hermoso de toda la comarca. Una gran multitud se congregó a su alrededor: todos confirmaron, admirados, que ese corazón era perfecto, pues no se observaban en él manchas ni rasguños; (…) era el corazón más hermoso que habían visto. Al saberse admirado, el joven (…) reafirmó que el suyo era el corazón más hermoso de todo el lugar. De pronto, un anciano salió de la multitud y le habló: — ¿Por qué dices eso? Tu corazón no es tan hermoso como el mío.

Con sorpresa, la multitud y el joven miraron el corazón del viejo y vieron que, si bien latía vigorosamente, estaba cubierto de cicatrices. Incluso (…) faltaban trozos, que habían sido remplazados por otros que no correspondían.

—Debes estar bromeando —dijo el joven—. Comparar tu corazón con el mío… El mío es perfecto.

—Es cierto —replicó el anciano—: tu corazón luce perfecto (…) pero cada cicatriz del mío representa una persona a la cual entregué todo mi amor. Me arranqué trozos del corazón para dárselos (…) a quienes he amado. Muchos, a su vez, me han obsequiado trozos del suyo, que he puesto en el lugar que quedó abierto. Como las piezas no eran iguales, se ven estos bordes disparejos, (…) que me recuerdan el amor que he compartido. En ocasiones entregué mi corazón sin recibir nada: quedaron estos vacíos.

 A pesar del dolor que las heridas me producen, (…) alimento la esperanza de que algún día tal vez esas personas regresen y llenen el vacío que han dejado. ¿Comprendes ahora lo que es verdaderamente hermoso?

 El joven permaneció en silencio, pero lágrimas corrían por sus mejillas. Se acercó al anciano, se arrancó un trozo del corazón y se lo ofreció. El anciano lo recibió y lo puso en su corazón, le quitó un trozo y con él tapó la herida abierta del joven. (...) miró a su corazón, que ya no era perfecto pero lucía mucho más hermoso que antes, porque el amor fluía en su interior. (Tomado de La culpa es de la vaca, compilación de Jaime Lopera y Marta Inés Bernal).

Por Cuba

 Los ocurrentes holguineros realizaron su tertulia, dedicada a las Madres, en la Casa de la Prensa. Cary reporta que, con la evocación a Martí en todo momento, María Fundichely y Dania McDonald fueron reconocidas por el Día Mundial de la Enfermería. Recibieron la felicitación de las autoridades provinciales por el encuentro. 

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