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Ana Hurtado: Si estoy aquí es por Fidel (+ tuits, fotos y videos)

La periodista y cineasta española Ana Hurtado Martínez asegura que no se cansará de dar «guerra contra todos los enemigos que mienten desde fuera de Cuba para crear matrices de opiniones contrarias a la soberanía y a la verdad de la Revolución»

Autores:

Yuniel Labacena Romero
Monica Lezcano Lavandera

Cuando le preguntan qué la trajo a Cuba, por qué viniste aquí, qué te llevó a defendernos… ella tiene una sola respuesta y aplastante: «A mí me trajo Fidel; si yo estoy aquí es por Fidel». Lo dice sin titubeos la periodista y cineasta española Ana Hurtado Martínez, quien por estos días visita nuestro país para demostrarle al mundo que esta Isla no está sola, más allá de lo que dicen los medios mal llamados «alternativos», las redes digitales y quienes promueven campañas de descrédito.

Por esa defensa de nuestra verdad ha recibido ataques de una derecha que intenta imponer su discurso hegemónico, pero ella dice no tener miedo, pues siente como un deber elemental hacerlo. «Me han amenazado de muerte, me han insultado, se han metido conmigo por ser mujer», asegura la joven. Y recordamos, por ejemplo, la agresión cobarde que sufrió en un mercado de Barcelona —que es a todas luces un delito de odio—, donde un hombre la humilló, escupió y vapuleó físicamente por mostrar su apoyo a nuestro pueblo.

De ello habló a Juventud Rebelde en un encuentro a inicios de su recorrido por Cuba, que la ha llevado a universidades, barrios, sitios históricos y culturales, intercambios con representantes de diversas organizaciones políticas y de masas. También fue recibida por el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, y parte de su equipo, el lunes último.

—¿Cuándo ocurrieron sus primeros acercamientos a la historia de nuestro país?

—Yo siempre sentí conexión con Cuba porque desde pequeña he sido de valores socialistas. Sin embargo, estando en la universidad, al adentrarme más en materias como información y propaganda, movimientos políticos contemporáneos, pensamiento político…, me acerqué más a la figura de Fidel, a quien admiraba desde muy joven. Él fue mi conexión con este país.

«Entonces, siempre quise venir aquí, quería aportar algo a la sociedad cubana, a la Revolución, y decidí hacerlo en un primer momento desde el mundo cinematográfico. En un principio pensaba que Cuba iba a ser un poco más parecida a España en cuanto a la cultura. Pero cuando vine, como dijo Don Fernando Ortiz, me di cuenta de que esto era un ajiaco, una gran mezcla de cultura.

«Fue así que nació el documental Herencia, que trata de la cultura cubana y de cómo la afrodescendencia tiene aquí un papel fundamental. Como dice el intelectual Miguel Barnet Lanza, África no es una influencia en Cuba, África es una presencia en Cuba. En el documental muestro cómo gracias a la Revolución la afrodescendencia aquí puede mirar hacia arriba con la frente en alto, a diferencia de otros países».

—¿Qué pasó después?

—Ya dentro del mundo del cine y al haber estudiado Periodismo, con una base académica para saber cómo funcionan los medios de comunicación, unido a mi ideología socialista y comunista, empiezo a darme cuenta de que este momento histórico exigía el deber de estar en la guerra mediática que Cuba vive desde hace muchos años, porque ahora con las redes sociales es más violenta, más activa.

«Después de los acontecimientos del 11 de julio, al ver cómo en Europa engañaban y manipulaban, y había gente que se lo creía, decidí que voy a dar guerra contra todos los enemigos que mienten desde fuera de Cuba para crear matrices de opiniones contrarias a la soberanía y a la verdad de la Revolución. Es ahí que me meto a militar, por así decirlo, en las redes sociales a favor de la verdad.

«Desde un primer momento he desmentido el terrorismo mediático, pues lo que Cuba sufre desde hace muchos años es una guerra económica, una guerra cultural, una guerra social y una guerra informativa. Por ejemplo, junto a otros amigos de Cuba, me centro en desmentir y atacar también en posición de defensa a todos aquellos que mienten, pues no les conviene ver que aquí, a pesar de las dificultades, hay una
alternativa al capitalismo salvaje que he vivido, ese sistema por el cual cada día está más destruido el planeta, que no tiene nada que ofrecer y se está cayendo a trozos».

 

—Usted misma ha asegurado que los cubanos están viviendo una realidad muy dura…

—Cuba está pasando un difícil momento porque el bloqueo está más recrudecido. Las 243 medidas que impusieron en los meses más intensos de la COVID-19 es algo criminal. ¿Cómo a un pueblo que tú vienes asfixiando desde hace tantos años, durante la pandemia le vas a poner más trabas? Hay que ser genocida para eso. El bloqueo es el mayor de todos los males que tiene el pueblo. Los cubanos patriotas y los amigos de Cuba tenemos que centrar todos nuestros esfuerzos y nuestras luchas para pedir el fin del bloqueo.

«Es cierto que existen cosas que se deben mejorar desde adentro, pero cuando tú tienes un gigante que te tiene puesta una bota en el cuello, que no te deja respirar, no puedes hacer todo de la mejor manera. A pesar de las dificultades y de las necesidades, el sistema socialista y el proceso socialista van saliendo adelante con la resistencia creativa, como dice el Presidente Díaz-Canel y, porque es el único sistema que resiste de manera invicta al capitalismo».

—A su juicio, ¿cómo debe ser el combate en el mundo virtual de hoy?

—Como decía el Che Guevara, un revolucionario lo último que debe de perder es la ética. En las redes sociales se ven todo tipo de comentarios y
comportamientos y lo que nos diferencia a los revolucionarios de los otros es que seamos personas con ética y que trabajemos la información con honestidad, con decencia. Cualquier persona debe estar muy atenta a cómo y quién te cuenta las cosas.

«Los imperialistas y enemigos de Cuba y del socialismo son los dueños de las redes, de los medios y de las plataformas digitales y ellos hacen uso de estas con amenazas, con insultos, para manipular. Nosotros, y yo me incluyo porque soy revolucionaria, podemos emplear esas mismas redes que son suyas, pero con la verdad, con ética, con honestidad, sin perder los valores del ser humano.

«Eso no significa que cuando haya que desmentir a los enemigos no se les desmienta, eso no significa que haya que ausentarse del debate porque al enemigo tampoco se le puede dejar hablando solo. Yo soy la primera que cuando tengo que debatir lo hago, pero hay que elegir también cuál batalla se libra y cuál no».

—¿Dónde aprendió esos secretos?

—La mejor escuela para estos temas la dejó Fidel en el concepto de Revolución: no violar principios éticos, no mentir jamás, cambiar todo lo que tiene que ser cambiado. Todas esas frases que el Comandante en Jefe dijo se pueden aplicar tanto en la vida real como en las redes sociales, sin caer, obviamente, en blandenguerías, pues un revolucionario tiene que ser valiente y no amilanarse ante nada ni nadie.

«Muchas veces hay gente que me dice: “No, a los enemigos no se les hace caso”. Yo creo que depende, porque si tú ves que una persona está vertiendo mentiras —depende también qué persona sea, qué mentiras esté difundiendo—, tú puedes coger esa cosa y decir no, esto no es así y le pones un artículo, le pones una fuente fidedigna que le desmienta y que le descaracterice.

«Ese es el principio uno de la propaganda. Y cuando una persona está haciendo una labor criminal contra ti debes defenderte. Eso no creo que sea violar un principio ético porque tú estás defendiendo tu causa con la verdad. Si para defender una causa con la razón tienes que dejar por mentiroso a un enemigo se le deja. Eso también lo aprendimos de Fidel».

—¿Qué es lo que más la apasiona de Cuba?

—Que el pueblo cubano es un pueblo luchador, es un pueblo acostumbrado, como bien enseñó Fidel, a ser fuerte, a no ser un pueblo blandengue, como él dijo en el Malecón en 1994. Creo que a pesar de estar pasando un momento que no es el mejor va a vencer porque cuando las personas y los pueblos atraviesan momentos difíciles, se hacen más fuertes. Por eso, hay que defender esta causa por encima de todas las cosas, en la calle y en las redes».

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