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Cabalgata por la vida

Desde 2005 funciona con excelentes resultados en Sancti Spíritus el único Centro de Equinoterapia de esta provincia

Autor:

Lisandra Gómez Guerra

 

SANCTI SPÍRITUS.— «Marco llegó aquí sin caminar y gracias a Dios ya lo hace, aunque aún con un poco de defecto en un piecito», deja escapar Maikel Castillo, mientras observa a su pequeño recorrer el camino que une el área asfaltada con el ranchón, donde le esperan las especialistas del único Centro de Equinoterapia de esta provincia.

En sus palabras, los miedos y preocupaciones han desaparecido porque su hijo no se desarrollaba a la par de sus semejantes. Desde hace 11 meses, ese lugar, donde además se realizan como complemento otras técnicas de rehabilitación, le ha cambiado la vida.

Mairí Martínez Rodríguez, licenciada en Terapia física y rehabilitación, conoce muy bien a todos los pacientes que, como Marquitos —el chiqueo que le suelen decir entre abrazos y besos desde que llega al pequeño ranchón de portal amplio, ubicado al interior del Recinto ferial Delio Luna Echemendía, de Sancti Spíritus—, precisan de sus servicios.

«Son remitidos hasta aquí por muchas patologías. En dependencia del cuadro clínico, se define qué ejercicios hacer. Poco a poco, comienzan a dar sus primeros pasos, a relacionarse, a hablar… De inmediato que iniciamos el tratamiento vemos la alegría de ellos y la de sus padres».

Maikel Castillo lo experimenta en carne propia. Agradece con sinceridad cada avance de su pequeño de ojos claros. «Ellas enseguida que él llega lo atienden. Prácticamente me lo quitan de las manos. Todos los ejercicios se hacen rápido, bien y profesionalmente».

Terapia desde el corazón

Habla en femenino porque laboran allí mujeres especialistas de los sectores de Salud, Educación y el Inder. Desde 2005, le dan vida a un programa que más que terapias, apuesta por mejorar la calidad de vida de quienes precisan de ayudas para desarrollarse durante sus primeros años.

«La Equinoterapia nos ha dado muy buenos resultados —explica Elena Cepeda Cruz, máster en Actividad física en la comunidad—. Se complementa con los ejercicios que realiza el resto del colectivo. Fortalece el tronco, da equilibrio, lo disfrutan mucho cuando logran relacionarse con el animal.

La mayoría de los medios de enseñanza son hechos por el colectivo del centro. Foto: Alien Fernández Martínez

«Hacemos un trabajo conjunto. Por ejemplo, salimos la logopeda y la defectóloga con el paciente sobre el caballo, y así imbricamos todas las especialidades en un contexto saludable y de agrado para el menor de edad. También lo usamos como espacio de socialización, pues en ocasiones montamos a dos pequeños. Todo depende de las necesidades de cada paciente».

Y aunque hoy los resultados confirman con creces la efectividad de las terapias, el Centro de Equinoterapia en Sancti Spíritus tropieza con no pocos obstáculos. Resulta quimérico que en el ranchón llegue el agua potable. Igualmente, la calidad de vida del caballo, responsabilidad de la Empresa Provincial de Flora y fauna, hoy no resulta la mejor.

«Tenemos un problema con el piso, alega Cepeda Cruz. Es de grey, muy resbaladizo, y aquí casi todos los niños comienzan a dar sus primeros pasos. Pero, además, se ha levantado por las raíces de los árboles que nos rodean y se han creado barreras arquitectónicas.

«Desde nuestras instituciones, se nos han entregado medios para trabajar. Sin embargo, la gran mayoría es de creación nuestra porque se agotan rápido.

«A todas nos gustaría que nos apoyaran más. Este es un proyecto muy lindo y los padres están muy contentos porque han visto cómo sus pequeños mejoran. Realmente, sería una pena que dejara de existir», afirma Elena.

Es el dolor similar que transpiran sus compañeras de trabajo cuando mencionan que, al cierre de este reportaje, los pequeños residentes distantes de la cabecera provincial no podían llegar hasta el ranchón por los problemas con el combustible.

«Somos una gran familia. Cuando usted se entrega de corazón a estos casos como si fueran sus propios hijos y los rehabilita, aplica el conocimiento que tiene, aunque no cuente con los aditamentos necesarios y utiliza sus manos todos los días con deseo, el paciente logra, en poco tiempo, incorporarse a las actividades de la vida diaria con mucha satisfacción para ellos y para su familia», concluye Mairí.

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