Miguel Díaz-Canel Bermúdez, impuso la Medalla de la Amistad a dos destacados militantes del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra de Brasil. Autor: Estudios Revolución Publicado: 09/09/2026 | 04:47 pm
En una sencilla ceremonia que celebró la amistad verdadera, esa que se construye en la lucha compartida y en la esperanza, el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, impuso la Medalla de la Amistad a dos destacados militantes del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra de Brasil, el MST, los compañeros Nivia Regina Da Silva y Marcelo Durao.
Realizado en la mañana de este miércoles en el hermoso salón El Sol de América, del Palacio de la Revolución, la entrega de una medalla que rinde culto a la solidaridad y otorga el Consejo de Estado de la República de Cuba, también homenajeó la lucha de todo un pueblo.
En la entrega de la Medalla de la Amistad a los compañeros del MST, la que fue propuesta por el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), se subrayó que el Movimiento Sin Tierra ha demostrado que también otro mundo es posible, que la tierra es de quien la trabaja, que la soberanía alimentaria es un derecho y que la solidaridad internacionalista es el camino para alcanzarla.
El MST es un movimiento que durante más de cuatro décadas ha sido una fuerza imparable en la lucha por la justicia social, la reforma agraria y la soberanía de los pueblos y su accionar y solidaridad militante con la Revolución Cubana y su pueblo es incondicional y ha estado presente desde su propia fundación.
Asistieron al homenaje los compañeros Emilio Lozada García, jefe del Departamento de Relaciones Internacionales del Comité Central del Partido, y el vice primer ministro Jorge Luis Tapia Fonseca, entre otros dirigentes del Partido, el Estado, el Gobierno, organizaciones de masas e instituciones. También participaron Christian Vargas, embajador de la República de Brasil en Cuba, y Marcelo Resende, representante de la FAO en Cuba.
La solidaridad con Cuba una razón de vida
«Hoy no solo imponemos dos medallas; hoy abrazamos a dos hermanos, a dos combatientes que han hecho de la solidaridad con Cuba la razón de sus vidas», señaló el compañero Fernando González Llort, presidente del ICAP, durante la fundamentación de la decisión de conceder esta alta distinción a los destacados luchadores sociales Nivia Regina Da Silva y Marcelo Durao.
En elogio a la compañera Nivia, recordó que es una agrónoma especializada en agroecología y máster en agrosistemas, dirigente del sector de producción y cooperación, miembro del Buró Nacional y de la Coordinación Nacional del MST.
Una mujer —añadió— «que ha sabido poner la ciencia al servicio de la vida, y la militancia al servicio de los que menos tienen», que ha estado en la primera línea de la solidaridad con Cuba, como las protestas contra el bloqueo frente a la embajada de Estados Unidos en Brasilia y el consulado en Río de Janeiro, las campañas de firmas, la exigencia de la libertad de Los Cinco, todo lo cual habla de que estamos frente a «una mujer que no se queda en el discurso, sino que actúa, que lucha, que siembra».
De Marcelo rememoró que fue miembro de la dirección estatal del movimiento en Río de Janeiro, de la Dirección Nacional y hoy integra la Coordinación Nacional. Pero más allá de las responsabilidades, ha sido un amigo incondicional de Cuba.
«Marcelo —señaló— participó en la construcción de la CLOC Vía Campesina, de ALBA Movimientos, en las campañas contra el ALCA, y cuando la libertad de Los Cinco era una causa que muchos callaban, tomó los lápices y los dibujos de los niños del MST y los convirtió en cartas, en gritos, en esperanza.
En la entrega de la Medalla de la Solidaridad, también se habló de la participación de Marcelo y Nivia en los últimos años en la entrega de donaciones de decenas de toneladas de semillas de granos, hortalizas y maquinaria agrícola, y de medicamentos para nuestros hospitales.
Amistad y continuidad
En el agradecimiento por recibir la Medalla de la Amistad, la compañera Nivia, en palabras que también compartió Marcelo, subrayó que esta era «un hecho colectivo», que también pertenece a los campesinos y campesinas y a los militantes. «Esta medalla representa el sujeto colectivo que es el MST», enfatizó.
Recibirla —explicó— «es sellar la continuidad de nuestro compromiso, de nuestra lealdad y de nuestra confianza con Cuba». Nosotros —agregó— somos frutos de esta relación histórica entre Cuba y el MST, «que siempre tuvieron como base la solidaridad y el internacionalismo».
Nacido en los años finales de la dictadura militar, y fundado oficialmente en 1984, este movimiento campesino ha centrado su lucha en la reforma agraria, la ocupación de tierras improductivas y la transformación social, siempre desde la agroecología y la defensa de los derechos de los trabajadores rurales.
Agrupa hoy a más de medio millón de familias asentadas y acampadas en 24 estados de Brasil y es reconocido internacionalmente por su capacidad organizativa, y su apuesta por la educación popular, con la construcción de más de 2 000 escuelas públicas que atienden a cerca de 200 000 personas y ya ha alfabetizado a más de 100 000. Su escuela Florestan Fernández es uno de los centros de formación política más importante en nuestra región.
