Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

La cuadra como trinchera

A 66 años de la fundación de los CDR, Gerardo Hernández Nordelo repasa los desafíos de una organización cubanísima

Autor:

Laura Fuentes Medina

 

En las esquinas del barrio, donde la tarde cede el paso al murmullo de los vecinos y al sonido de las puertas que se abren y cierran, la vida cubana sigue encontrando su registro más exacto. Fue justo en esa intersección de asfalto y afectos que llamamos «la cuadra», donde hace más de seis décadas, la voz de Fidel sembró la idea de cuidarnos unos a otros.

Sin embargo, el almanaque no pasa en vano: hoy la realidad aprieta y el entusiasmo no siempre amanece intacto. Con la lucidez de quien sabe que tapar los golpes no resuelve las heridas, el coordinador nacional de los Comités de Defensa dela Revolución (CDR) y héroe de la República, Gerardo Hernández Nordelo, eligió la honestidad como punto de partida.

«Vivimos tiempos súper complejos. Hay personas que se cansan, se desaniman, y sienten que el trabajo en la cuadra se deteriora», reconoció en conferencia de prensa, junto al secretariado nacional, en el contexto de la campaña por el aniversario 66.

Sin espacio para la autocomplacencia, el coordinador nacional reconoció que la organización padece hoy vacíos preocupantes en el completamiento de sus estructuras de base, una realidad que se agudiza por la asfixiante carencia de recursos materiales que afecta a todos los niveles del país.

Las huellas de ese desánimo que a veces apaga las iniciativas en la cuadra «sigue siendo el bloqueo, ese empeño hostil del Gobierno de los Estados Unidos por asfixiar la cotidianidad de nuestro pueblo», aseveró con firmeza.

Una política criminal que en los últimos tiempos ha alcanzado cuotas de crueldad inéditas mediante una feroz persecución financiera y un cerco energético implacable, concebido para cortar los suministros de combustible, paralizar la generación eléctrica y golpear la serenidad de los hogares con extenuantes apagones. 

Pero, ese escenario adverso no puede convertirse en coartada para la desidia o la indolencia en la base, y antes de refugiarnos en la nostalgia o juzgar las complejidades de este siglo con el prisma idealizado de las décadas fundacionales, la dialéctica del día a día obliga a redefinir el combate cotidiano.

«Ya nos quitamos el paradigma de dictar desde la Dirección Nacional cómo hacer la vigilancia en todo el país. Desde el Octavo Congreso se estableció que cada comunidad debe evaluar su entorno y ajustar su sistema», explicó. 

En la Cuba de hoy, defender la Revolución significa, antes que cualquier otra cosa, buscar soluciones colectivas para aliviar lo que le aprieta el pecho a la gente.

Misión que se renueva

Con una membresía que sobrepasa los siete millones de cubanas y cubanos, la organización ha volcado sus energías hacia la cotidianidad barrial a través del movimiento popular «Mi Barrio por la Patria», con resultados satisfactorios en este año.

Se alcanzaron 91 579 donaciones voluntarias de sangre—con saldos encomiables en provincias como Cienfuegos, Granma y Holguín—, mientras más de 607 000 patios y parcelas integrados al movimiento «Cultiva tu pedacito» sostienen la alimentación familiar desde el autoconsumo.

A la par, la recuperación de más de 690 toneladas de materiales reciclables cobró un nuevo sentido con la extensión del programa «Mi Barrio Recicla». Esta iniciativa retribuye económicamente a los vecinos al momento de la entrega en los puntos de acopio, traduciéndose en un beneficio directo tanto para los fondos de la organización como para el bolsillo del hogar, explicó el líder.

De igual manera, la vocación solidaria de la organización tendió puentes también hacia proyectos como «FarmaJoven», facilitando la llegada de insumos y medicamentos a hospitales y familias vulnerables.

Al respecto, Hernández Nordelo subrayó que «las relaciones con organizaciones solidarias de varios países han permitido recibir medicamentos, insumos e incluso equipos médicos que hoy salvan vidas en nuestros centros asistenciales».

El amparo comunitario se complementa con la preservación de la tranquilidad ciudadana, sustentada en la labor preventiva y el sistema de alerta y denuncia popular. En ese frente destacan los 298 destacamentos Mirando al Mar y las patrullas campesinas, que trabajan en coordinación con el Ministerio del Interior.

El vicecoordinador nacional de los CDR, Yosvany Verdeal Castellanos, reconoció el heroísmo de los pobladores del litoral, consagrados a frenar salidas ilegales y neutralizar el tráfico de drogas. 

Esa labor profiláctica se fortalece en la base con los barrios-debate frente al consumo de estupefacientes, complementados por planes de la calle y festivales culturales que devuelven la recreación sana y la vida a cada vecindario.

Sangre joven para los CDR

Para Hernández Nordelo, la organización depende de un relevo que, desprovisto de cómodas pasividades, asuma el protagonismo con rebeldía constructiva.«Necesitamosen la organización jóvenes con voluntad, que sientan que su CDR no funciona y tengan el deseo de ponerlo a funcionar», aseveró.

La urgencia de renovación ha encontrado un cauce práctico en la alianza con la Red Juvenil Comunitaria, iniciativa diseñada para involucrar a las nuevas generaciones en la recuperación y embellecimiento de los espacios públicos, una labor que el coordinador nacional define como una forma contemporánea y legítima de defender la Revolución.

Confiar en la savia nueva persigue asegurar una continuidad capaz de colocarse a la altura de las complejidades que atraviesa el país. «El CDR tiene que asumir una actitud activa y comprometida. Tiene que involucrarse en todo lo que existe en la comunidad», resume el coordinador nacional.

Se trata de tomar el relevo de aquellos jóvenes que, 66 años atrás, marcharon del discurso del Comandante en Jefe hacia sus provincias y hoy, superando los ochenta abriles, continúan firmes en la trinchera del barrio.

No obstante, el homenaje a esa lealtad está lejos de ser margen a la complacencia. «No estamos ni remotamente satisfechos con lo que se ha logrado. Somos conscientes de los problemas, pero eso no nos hace cruzarnos de brazos», advirtió.

Y tras reconocer francamente las dificultades, Hernández Nordelo dedicó palabras de admiración hacia aquellos dirigentes y vecinos de base que lidian a diario con agudas limitaciones materiales. 

«Los cederistas ponen pecho y corazón, y hacen una labor extraordinaria de la que nos sentimos muy orgullosos».

Al arribar a este nuevo aniversario, los líderes de la mayor organización de masas de nuestro país admiten con madurez que los CDR distan todavía de ser el ideal que todos anhelan, pero preservan el compromiso de trabajar para aproximarse a lo que el pueblo cubano necesita.

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