Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Sábado lluvioso de jazz en La Habana

Tres agrupaciones deleitaron a los asistentes en el Bertolt Brecht durante la quinta jornada del Festival Internacional Jazz Plaza 2022

Autor:

Arlette Vasallo García

Por quinta noche consecutiva la sala Tito Junco del Centro Cultural Bertolt Brecht acogió el sábado último a los amantes del jazz. En esa ocasión no solo los guareció de la fría e insistente lluvia de enero, sino que también les ofreció una de las mejores presentaciones de la 37ma. edición del Festival Internacional Jazz Plaza 2022.

Kono y los Chicos de Cuba fueron los primeros en sacar pecho ante el teatro lleno. Sus piezas inundaron la sala como si de las aguas del mar de Japón se tratase, mediante la utilización de instrumentos musicales propios de la cultura nipona como el taiko, shamisen, shakuhachi y otros.

Kono y los chicos de Cuba combinan ritmos del folclore japonés con el cubano. Foto: Alejandro Méndez

Bajo la dirección del maestro percusionista Harujiko Kono, la agrupación compuesta por jóvenes músicos cubanos logró un sello característico sonoro mediante la fusión de los ritmos del lejano oriente y los afrocubanos, simbiosis que seguramente se ganó un espacio en la memoria de los presentes.

Vibraron en su nueva vocalista y trompeta, Greter Ortega, las canciones Saitara bushi, Soran Bushi, Ondo no Funata, Kita Daikokumai y Nooe Bushi, para un paisaje sonoro de las tradiciones culturales japonesas como el canto al trabajo y a los pescadores recién llegados a puerto.

El proyecto musical creado hace seis años regaló un concierto de estreno mundial mediante el virtuosismo de los músicos Roberto Vázquez en el bajo eléctrico, el shamisen y el taiko; Yanner Rascón en el piano, el teclado y la percusión menor; Adner López en la batería; Pablo Cruz en el saxofón, shakuhachi y shinobue; y Yuniet Lombida en la dirección musical.

Luego de aplacarse las aguas del mar de Japón, no llegó precisamente la calma, al aparecer sobre el escenario las cuatro décadas de vida artística del maestro Emilio Vega y su agrupación Paso al Frente.

Sobre el tabloncillo vibraron las sonoridades del smooth jazz más auténticas, acompañadas por la necesidad de los asistentes en seguirlas rítmicamente con alguna parte de sus cuerpos: cabezas, manos o pies no pudieron resistirse a la vorágine musical

Las paredes del teatro desaparecieron por unos minutos durante la pieza Calle Línea, para dejar entrar los sonidos, ruidos y el ambiente que inspiró a Vega a componer el tema dedicado a la céntrica avenida que lo vio nacer y convertirse en el músico reconocido nacional e internacionalmente que es.

La balada Destellos de luz convenció de la sensualidad y pureza que puede emanar de un saxofón en una pieza que lo tuvo como solista y ejecutada por el joven Pablo Cruz.

Entre otros temas musicales estuvo Marley Swings, compuesto por el mismo director como homenaje al ícono de la música caribeña y el reggae, Bob Marley, así como la creación First Date. Todos interpretados con un contagioso entusiasmo por Paso al Frente, alineación de la Orquesta Estrellas de Areito integrada por Roberto Vázquez en el bajo, Juan Carlos Rojas en la batería, Raúl «el Chino» Vargas en la guitarra, Reinaldo Melián en la trompeta- friscorno y Pablo Cruz en los saxofones.

Si ya casi los cuerpos eran autómatas del ritmo, la entrada de la última agrupación hizo que las sillas estuvieran de más en la Sala Tito Junco del Centro Cultural Bertolt Brecht, que tuvo su clímax con la entrada en escena de la cantante Brenda Navarrete, quien acompañó al espectacular Carlos Sarduy.

El trompetista Carlos Sarduy fue el tercer anfitrión de la noche. Foto: Alejandro Méndez

El trompetista, percusionista, pianista, intérprete y compositor fue el tercer anfitrión de la noche en su primera presentación durante una entrega del Festival Jazz Plaza.

Sobre el escenario también estuvieron Rolando Luna en el piano, José Ángel Blanco en el fingerdrummer, Gastón Joya en el bajo y Oliver Valdés en la batería: una joven generación que se impone en el panorama musical cubano y prestigia esta edición del Festival con su talento reconocido internacionalmente.

Los sonidos de las baquetas de Oliver sobre los toms, los dedos de Luna sobre las teclas del piano, los acordes del bajo eléctrico de cinco cuerdas de Joya y el aire de los pulmones de Sarduy convertido en vibrante música a través de su trompeta pusieron punto final a una velada de tres horas en una exquisita propuesta musical para lo que fue aquel sábado lluvioso de jazz en La Habana.

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