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Que los jóvenes conozcan el filin

La primera edición del Bohemia Mía Filin Festival reúne a consagradas voces con amantes del género en la capital cubana 

Autor:

Sergio Félix González Murguía

José Antonio Méndez habría cumplido 95 años el pasado 21 de junio. El reconocido compositor cubano, creador de piezas tan memorables como La gloria eres tú o Si me comprendieras, considerado por muchos como el «Rey del Filin», dejó un legado para creadores y público en general lleno de autenticidad, enriquecida luego por otras figuras que han puesto voz y música a un estilo de la canción puramente cubano.

Rescatar los aportes de ese género tan nuestro, el filin, es parte de lo que inspiró a la cantante cubana Osdalgia Lesmes para emprender un nuevo reto en su carrera y contribuir al acervo cultural de esta nación caribeña. El Bohemia Mía Filin Festival, primer encuentro entre estudiosos, hacedores y fieles de este género en la capital cubana, ha convertido a La Habana en una ciudad aún más «filinera» que de costumbre durante tres jornadas que se extienden hasta hoy.

Con su principal promotora y gestora, Osdalgia, conversó Juventud Rebelde recientemente, en los agitados instantes previos que la artista vivió para llevar adelante este proyecto, concebido durante los meses más críticos de la pandemia de COVID-19 y que se empezó a gestar con la complicidad del Gobierno Provincial de La Habana y la Dirección Provincial de Cultura del territorio.

La artista, que durante 21 años defendió su peña de filin en el centro nocturno El Gato Tuerto y se codeó desde sus inicios con figuras de la talla de César Portillo de la Luz —el evento homenajea la obra de este compositor, en el centenario de su natalicio— y Elena Burke, figuras indiscutibles del género de las cuales disfrutó y aprendió cómo ejecutar la canción, confiesa que gestar este festival partió de su preocupación por la falta de espacios que actualmente hay en la capital para ir a disfrutar de este tipo de descargas musicales, así como la paulatina desaparición física de muchos artistas que las hacen posibles.

«Cada día vamos perdiendo más personas que tienen que ver con este tipo de descargas bohemias profesionales. En Cuba todo el mundo canta
Lágrimas negras en su casa o en cualquier celebración acompañado de un instrumento, pero cultores del género que conozcan las pautas y defiendan las formas de hacer de este arte cada vez quedan menos y tenemos que hacer por formar nuevos creadores y no dejar que el filin muera», reflexiona la reconocida intérprete, quien durante la pandemia llevó adelante el proyecto televisivo Cubanos con filin, una antesala audiovisual de lo que sería luego el Bohemia Mía Filin Festival.

En estos días el filin se ha colado por diversos recintos del centro habanero y ha llegado a espacios como el Gran Hotel Manzana Kempinski, El Monseñor, el Hotel Nacional de Cuba y el centro cultural de Artex Entre Dos-El Terrasón, con una programación que ha abarcado desde la venta de libros alusivos a la música, la parte teórica con un coloquio para abordar los orígenes del filin, la función del guitarrista acompañante y la poética dentro del género, hasta la posibilidad de que el público pueda disfrutar del arte de Migdalia Hechavarría, Emilia Morales, Mundito González, Leo Montesinos, Zunilda Remigio, Maureen Iznaga, Haydée Milanés, entre muchos otros.

Pero sin duda, el plato fuerte ha sido el concurso homónimo que trae esta primera edición del Bohemia Mía Filin Festival. El certamen, que este 23 de junio celebra su etapa final, se dirime en tres categorías —interpretación, composición y guitarrista acompañante—, donde el jurado decidirá un ganador en cada apartado y dos menciones. «Yo quiero que los jóvenes sepan qué es el filin y si de paso podemos descubrir algún talento, entonces habremos logrado avanzar en nuestra labor de rescate del género. En Cuba hay muchísimas personas que descargan y componen muy bien, solo necesitan la posibilidad de mostrar su talento», comenta la intérprete, quien se ha rodeado exclusivamente de un equipo de mujeres que ha seguido sus directrices para preparar un festival que, confiesa, desea que en la próxima edición tenga un alcance nacional.

Conversar con Osdalgia sobre sus ideas presentes y futuras en torno a la creación artística es como recibir una auténtica clase de filin. Sobre qué se necesita para defender un género como este, la compositora de Como las flores comenta que «para ser ejecutor del filin hay que tener una sensibilidad musical bastante desarrollada, aunque no seas profesional, porque se trata de eso: el filin está en ti. Se desarrolla con el compás del corazón; en los filineros late con otra cadencia, hay un ritmo interno desconocido para cada intérprete.

«Para mí el filin es más que un estilo, un género o un movimiento: es una forma de vivir. Es una forma de sentir todo lo que hago sobre el escenario. A eso súmale que yo estudié Teatro y entonces para mí estar en el escenario no solo es cantar, sino armarme de un personaje en cada canción, porque La gloria eres tú, por ejemplo, la he interpretado desde un personaje enamorado, cínico, molesto o eufórico. Ello depende del día y del público, lo que yo sienta, observe, escuche; es puro sentimiento», asegura.

Y así lo han hecho personalidades con una vida entera dedicada a la canción y a las que este festival ha rendido tributo, como la eterna «novia del filin», Omara Portuondo, o Marta Valdés. Y así seguirán sonando Contigo en la distancia, Palabra, Tú, mi delirio y muchas otras que forman parte de la banda sonora de un pueblo del que brota la sensibilidad a cada frase, a cada gesto.

 

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