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Orlando Cruzata: «Me siento atado a Lucas»

La gran celebración del audiovisual convoca a públicos y creadores a festejar los primeros cinco lustros del buque insignia del videoclip cubano

Autor:

Sergio Félix González Murguía

Orlando Cruzata se emociona cuando habla de la industria del videoclip cubano que ha contribuido a consolidar durante 25 años con el proyecto Lucas. No hace falta mirar detrás de sus lentes oscuros para darse cuenta de lo mucho que disfruta perderse en horas de conversación sobre cómo han sido estos cinco lustros formando una cultura estética en el público nacional, educando a nuevas generaciones de realizadores y dotando a la nación de auténticas obras de arte audiovisual.

Se dice fácil, pero 25 años no transcurren de la noche a la mañana. Son sueños por conseguir, obstáculos infranqueables y retos vencidos los que Cruzata y su equipo de trabajo han tenido que sortear para que cada componente de la gran fiesta del videoclip cubano llegue a buen puerto, con su público. Los premios, el programa televisivo, cada emisión radial, la revista impresa, el Lucasnómetro y la gira nacional constituyen retos que se renuevan cada semana, cada mes, cada año.

Y ahí están quienes apuestan por esta industria, con una diversidad que aglutina alrededor de 400 obras anuales, lo cual no es poco. Joseph Ross, José Rojas, Rudy Mora, Alejandro Pérez, X Alfonso, Víctor Vinuesa y los muchachos de RemachEstudios son solo algunos de los nombres que integran la vanguardia que simboliza la puerta al espeso bosque del clip cubano, colmado de caminos creativos, de los cuales ha dado fe cada edición de los premios.

Joseph Ross, en opinión de Cruzata, es uno de los orgullos de los que puede presumir Lucas y la Televisión Cubana, por su significativa obra en el audivisual cubano e internacional. Foto:Tomadas del perfil de Facebook de Los Lucas

Los Lucas 2022 se entregarán en diciembre próximo y el plazo de admisión de las obras vence el 1ro. de octubre. Juventud Rebelde acudió al encuentro con Orlando Cruzata en su cuartel general, una oficina ubicada en un recinto del Instituto Cubano de la Música, equipada con una enorme pizarra llena de ideas para desarrollar. Conversamos entonces sobre estas bodas de plata del videoclip cubano.

—Usted y su equipo celebran más de dos décadas de una intensa labor de promoción, facilitación e impulso de la industria del videoclip cubano. ¿Cómo llega Lucas a estos 25 años?

—Intentamos no perder la perspectiva de que nuestro espacio televisivo, la génesis del proyecto, está dirigido fundamentalmente a los jóvenes. Son ellos los que más consumen el videoclip a nivel mundial, aunque en nuestro país también es consumido en alto por ciento por personas de más de cuarenta años, porque vienen de esa generación que hace 25 años empezó a seguir los Lucas y se interesó por este estilo de realización, sobre todo el videoclip de autor, menos comercial.

«Este año son varias las limitaciones económicas que nos impiden llevar adelante algunas de las actividades que habíamos pensado para celebrar nuestro aniversario con ese público en las provincias; sin embargo, la producción de videoclips se ha mantenido con un nivel de calidad bastante alto tras la pandemia. Ese es el pollo de este arroz. Por tanto estamos priorizando la entrega de los premios Lucas 2022, el 17 y 18 de diciembre próximo.

«Creemos que eso no se debe perder, porque es una forma legitimada para reconocer, promocionar y estimular el videoclip cubano y a sus realizadores y protagonistas. Garantizar la calidad de siempre es una máxima para nosotros, desde el trabajo con el jurado, el despliegue de producción, la transmisión al aire para que toda Cuba pueda verlo en sus pantallas, así como el trabajo cada vez más sostenido en las redes sociales.

Varios presentadores han tenido a su cargo comunicar la gran fiesta del videoclip cubano. En la foto, de izquierda a derecha: Paula Massola, Pedro Pablo Cruz, Carolina Fernández y Carlos Vila. Foto:Tomadas del perfil de Facebook de Los Lucas

«Esperamos desarrollar una programación especial en el canal Clave para hacer un recorrido por momentos especiales de estos años que vale la pena recordar. Estamos tratando de mejorar nuestro
programa Lucas Radio, que sale todos los domingos a las 4:00 p.m., en Radio Taíno, así como reactivar la revista impresa en un nuevo formato.

«Para llegar a estos 25 años hemos tenido que pasar una pandemia que nos obligó a cambiar nuestra forma de trabajar para que el proyecto continuara de alguna manera y no dejáramos de entregar los premios, aunque solo fuera en
galas en formato televisivo. Aparecieron nuevas categorías, como las del videoclip hecho en casa o video lyrics y notamos un auge asombroso en la categoría de animación. Siempre que podamos abrir nuestras puertas, lo haremos. Los verdaderos proyectos culturales deben ser inclusivos, como decía Rufo Caballero».

—Estos años parecen haber sido suficientes para formar una generación de «teleluqueños». ¿Cómo valora la evolución del formato y su repercusión en los públicos?

—Creo que en estos años una de las mayores alegrías es haber ayudado a que la mayoría de los cubanos se sientan orgullosos con el videoclip que se hace en este país y con el videoclip cubano en general.

«El concepto de cubanos es mucho más amplio que el concepto de “hecho en Cuba”; siempre lo hemos defendido así, desde 1997. Por tanto, es muy gratificante que la gran mayoría de nuestros coterráneos, le guste o no el género musical del que se trate, reconozca que la propia estética del videoclip ha ido hacia un desarrollo positivo e incluso que los más comerciales hayan alcanzado un nivel de realización que compite con cualquier zona del área americana en calidad, tecnología y puesta en pantalla, entre otros elementos.

«Es cierto que existen YouTube y muchas plataformas digitales donde ver los materiales audiovisuales, pero el hecho de tener un programa de televisión, un proyecto como Lucas con tanto protagonismo en la industria nacional y apoyado por especialistas, valida los productos artísticos de los realizadores y ellos lo agradecen mucho.

«Cuando empezamos en la década de los noventa, recibíamos 30 videoclips al año, en un programa de media hora. Después creció a una hora: el cake alcanzaba para todos, incluso para reiterar los videoclips, porque estos productos están hechos para su reiteración —cuando tú ves un audiovisual por quinta, sexta vez empiezas a entender muchas cosas y a descubrir detalles estéticos que en la primera muestra no se perciben—. Ahora tenemos el mismo pastel dividido entre 400 o 500 videoclips anuales.

«Entonces tenemos que priorizar lo que más calidad tenga, lo que sea realmente rompedor o muy popular. Tratamos de ser lo más diverso posible, que puedas encontrar música instrumental junto a lo último de X Alfonso, por ejemplo. Ahora estamos recibiendo muchos videos interesantes del rap y toda la cultura del hip hop que está viviendo un renacer en el videoclip, con un aprovechamiento muy mínimo, pero interesante de elementos estéticos, algo que también está sucediendo con los audiovisuales del rock.

«La sección de crítica también nos ha ayudado a formar ciertos gustos en el público, cierta cultura de la apreciación, que fue un pedido de la dirección de la Televisión Cubana y de los mismos realizadores; entonces la retomamos, esta vez con el periodista Yuris Nórido. Por otro lado tenemos el Lucasnómetro, para ese público que sigue los videos más populares, cada semana, un estudio certero y serio que desde 2006 realiza Rafael Edenio Valdés, cada semana.

«Seguir esa evolución de la industria, el crecimiento de realizadores y especialistas dentro del audiovisual, fotógrafos, productores, gente que se dedica a corrección de color… es muy enriquecedor. Recientemente Raúl Paz me comentaba sobre su asombro al filmar sus últimos videoclips y comprobar que todo está a su disposición: camarógrafos, productores, cada especialidad bien definida con un nivel de profesionalidad y eso se lo debemos a los Lucas, porque antes nada de eso existía».

—¿Cómo recuerda ese primer año de Lucas?

—El primer año no había ningún proyecto. Todo fue sucediendo de manera casual. Lo único que estaba claro era que había que hacer un programa que le diera un espacio digno y habitual al videoclip cubano en la Televisión Cubana.

«En ese momento solo existían dos canales, no teníamos internet, por tanto lo que saliera por ahí —Tele Rebelde o Cubavisión—, era lo único que se veía. No existías si no estabas ahí y el videoclip cubano salía esporádicamente en algunos programas.

«La producción era mínima, para nada consecutiva, pero en 1994 el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (Icaic), la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (Egrem) y el Instituto Cubano de Radio y Televisión (Icrt), firmaron un convenio para realizar algunos videoclips a discos que había producido la Egrem. Creo que ese es un año importante, porque es cuando algunas empresas se dan cuenta del carácter comercial que tiene el videoclip.

«Había que buscar un espacio para todos esos materiales. En 1996 hago una especie de programa del verano para el videoclip nacional e internacional y en el 97 me doy cuenta de que había que reservar un espacio exclusivamente para el clip nacional y era algo que tenía que funcionar en un país tan musical y diverso como Cuba. A los dos meses de estar al aire empezaron a enviarnos producciones con más frecuencia desde varias regiones del país.

«A medida que el proyecto iba creciendo salió la idea de
entregar los premios y la primera edición la celebramos en 1998. El único referente externo que teníamos era MTV, ese canal musical estadounidense que incluso entregaba unos premios desde 1984. Sin embargo, intentamos separarnos de eso, pues no se trataba de copiar por copiar: teníamos que ver qué podíamos aportar desde nuestra esencia. De inmediato nos dimos cuenta de que a excepción del premio del público, todos los demás premios que se entregaran tenía que otorgarlos un jurado que velara por la calidad en la realización del videoclip. En la primera edición premiamos ocho categorías; hoy son más de treinta.

«Aquellos primeros galardones que se entregaron fueron, literalmente, bombillos ahorradores. Desde el inicio teníamos claro que la cuerda del programa debía estar entre la burla, el absurdo, el humor elegante y en ese momento había una campaña nacional por el ahorro y cierta mofa con los bombillos ahorradores, así que se nos ocurrió entregarlos como premio a los mejores audiovisuales.

«Luego de aquella gala me senté con los diseñadores para buscar una identidad definitiva para el premio. A los dos meses me trajeron la imagen de una oveja negra, vestida de negro, con gafas negras. Al principio no entendía nada, pero ellos me dijeron que me representaba a mí, porque me veían como la oveja negra de la televisión.

«Eso me ha marcado de por vida. Me pareció muy original, con el traje negro al estilo de los Men in Black (1997). Tenía mucho swing y decidimos que los conductores se vestirían así y todo encajaba. En la segunda edición —1999, en el teatro Karl Marx—, se entregaron con cada premio las primeras estatuillas de cristal con la imagen de la oveja negra; luego las hicimos de cerámica hasta el día de hoy».

—Rigoberto Ferrera, Luis Silva, Jorge Bacallao… el humor es ineludible en este formato.

—Desde el inicio, con todos nuestros conductores y en cada situación, hemos querido movernos entre la ironía, el absurdo, jugar con lo que puede y no puede ser, porque se trata de dos agentes del FBI, cuya misión es presentar videoclips, pero ellos querían ser agentes policiales como en las películas, por tanto son dos personajes que están pasando por un trauma sicológico: presentar videoclips en vez de ser agentes del FBI.

«Nos dimos cuenta de que entrara quien entrara a asumir la conducción del programa debía tener el humor orbitando. En esa línea hemos trabajado con gente muy talentosa como Tony Arroyo, Edith Massola, Rigoberto Ferrera, Luis Silva, Jorge Bacallao, y más recientemente con Pedro Pablo Cruz y Paula Massola, entre otros.

«Ese carácter jodedor, tan cubano, siempre tiene que estar presente, porque es una ironía que dos tipos, con tanto calor que hace en este país, se vistan de negro con gafas oscuras. La percepción externa es que esa gente tiene que estar mal de la cabeza.

«Creo que el humor ha estado y debe estar siempre en lo que es Lucas, en primer lugar porque vengo de Nos y otros, un grupo humorístico que se movió durante varios años en la literatura y en la escena como tal. El humor es para mí algo natural que pienso que funciona
mucho y sirve de vaso comunicante para  casi todo.

«El mismo nombre del proyecto generó una situación de humor que fue hilo conductor para el desarrollo del programa. Decidí ponerle Lucas porque era un nombre que repetía mucho el conductor de un programa que veía en los tiempos en que estudié dirección de programas dramatizados en Madrid, España. Él hablaba con un tal Lucas, situado fuera del alcance de las cámaras y esa dinámica me parecía interesante y fue algo que incorporé.

«Y un día estábamos grabando el programa y me vino a la cabeza aquel recuerdo. Le dije a Tony Arroyo que despidiera con un “Hasta luego, Lucas”, y así salió al aire. No habían pasado dos semanas y recibimos varios mensajes preguntando quién era Lucas; entonces nos pareció que había un camino para desarrollar y decidimos seguir con Lucas, la incógnita y la jodedera».

—Tantos años al frente de un proyecto con tantos matices como este… ¿En qué medida se ha sentido atado por Lucas?

—Me siento atado a Lucas y volaré hasta donde Lucas lo permita. Ahí no hay vuelta atrás. Hay personas que están destinadas a hacer una cosa y hay que darse cuenta de cuál es el destino de cada quien. El siguiente paso es tratar de hacerlo lo mejor posible, hasta las últimas consecuencias.

—¿Cómo ve el futuro del formato?

—El futuro del proyecto consiste en mutar junto con el videoclip, asumir los nuevos retos que viven el videoclip y el audiovisual en general, así como aprender que existen nuevas formas en internet, en YouTube, una interacción diferente con el público. Debemos aprender, también, a hacer los programas para los teléfonos; ahí se define la jugada en el futuro.

Desde un bombillo ahorrador hasta la actual imagen de la oveja negra, en cristal o cerámica, los galardones de los premios Lucas han buscado siempre ese punto fresco de ironía. Foto: Tomadas del perfil de Facebook de Los Lucas

«Hay que preparar el relevo. Ya hay personas que editan las galas de los Lucas sin que yo ponga una mano ahí, porque han cogido el concepto, la idea de cómo se editan esas ceremonias; ellos respetan eso y aportan a esas formas de hacer. Jóvenes como el codirector actual del proyecto, Ernesto Bosch, y Laudelisa Lorente son los que se encargan de toda la posproducción del evento Lucas, las galas, los spots y dan el acabado según el soporte donde se compartirá. Han sido formados de lleno en el mundo digital y estoy seguro de que junto a ellos acompañaremos a Lucas para que siga evolucionando».

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