El agente secreto, de Kleber Mendonça Filho, es un filme multipremiado a nivel mundial. Autor: Getty Images Publicado: 13/10/2026 | 11:07 am
Si al final se consuma en Brasil el regreso de la ultraderecha bolsonarista al poder, dentro de un año o dos seguramente estaremos lamentando, como ocurrió en la Argentina de Milei, el declive de un cine nacional que los tecnócratas neoliberales tratan como si fuera solamente una actividad económica, industrial, y nunca la señal de identidad nacional y cultural que todo Estado, mínimamente responsable, debiera atender, estimular, apoyar.
Ya veremos lo que ocurre en Brasil. Por lo pronto podemos alegrarnos con el buen año que ha tenido el cine del gigante suramericano como continuación al periodo 2024-2025, cuando triunfaron en las cuatro esquinas del orbe sendas revisiones sobre la época de la dictadura militar en Todavía estoy aquí, de Walter Sales, y El agente secreto, de Kleber Mendonça Filho, ambas convertidas en las películas más premiadas en la historia del cine brasileño.
Pero no fueron solo un par de golondrinas incapaces de forjar un verano. En este año que casi termina, el cine brasileño ofreció, como siempre, temas sociales, comedias, inspiradoras biografías, cine de autor, la presencia de sus más conocidos actores y actrices, y otras múltiples variantes. Algunos filmes de los que mencionamos conservan su título original, porque ignoramos cómo se llamarán en castellano.
Lázaro Ramos, el recordado protagonista de varias telenovelas exitosas, y también de buenos filmes (empezando por la recordada Madame Satá) figura, con un difícil papel, en el elenco de Feito Pipa, de Allan Deberton, cuyo personaje principal es Gugu, un niño queer de 11 años, y cuida a su abuela Dilma, casi doblegada por el avance del Alzheimer. Pero el niño intenta esconder el agravamiento de la enfermedad por miedo a verse obligado a vivir con el padre homofóbico.
En Antártida, de Bruno Safadi, también está Lázaro Ramos, en compañía de Leandra Leal, quien interpreta a Marina, médica que vive en una estación de investigación brasileña en la Antártida, cuyos pobladores, científicos y militares se preparan para enfrentar un invierno riguroso en completo aislamiento. Y la primera noche ocurre un crimen brutal que convierte la base en una trampa sin vías de escape, de modo que todos deben lidiar con el miedo, la desconfianza y el clima extremo mientras buscan al criminal.
Una de las más grandes actrices brasileñas de todos los tiempos, del teatro, el cine y la televisión, Fernanda Montenegro, es la protagonista de la comedia Velhos Bandidos. Ella interpreta a la mitad femenina de una pareja de ancianos jubilados que decide aventurarse en el asalto a un banco. La famosa hija de la Montenegro, Fernanda Torres (ambas estaban también en el elenco de El agente secreto) está al frente del elenco de la tragicomedia Os Corretores, dirigida por Andrucha Waddington y que acompaña la vida de una pareja de agentes inmobiliarios, para mezclar humor y crítica social y explorar los dilemas de quienes trabajan en ese sector.
Más cerca de la solemnidad de la biografía ennoblecedora opera 100 Días, que cuenta una historia real, la del navegante brasileño Amyr Klink, la primera persona en cruzar el Atlántico Sur en un bote a remo en una travesía, un desafío, una prueba para los límites humanos que duró cerca de cien días.
Y la enorme deuda de Brasil, y de su cultura, con Chico Buarque, vuelve a manifestarse de alguna manera con Geni e o Zepelim, de la reconocida Anna Muylaert, que se inspira en la famosa canción que es parte de uno de los más famosos musicales de aquel país: La ópera del malandro. Al igual que en la canción, en la película se habla de Geni, una prostituta que vive en una comunidad ribereña en el corazón de la Amazonia. Marginada por todos, ella se convierte en pieza clave para la salvación del pueblo cuando la región es invadida por una tropa liderada por un dictador que llega en un enorme zepelín.
Y por supuesto, también reaparecieron las películas sobre favelas, para enriquecer una tradición cimentada desde Rio, cuarenta grados y Orfeo Negro, hasta Noticias de una guerra particular y Ciudad de Dios. Este año se produjo Carolina-Quarto de Despejo, adaptación para el cine de uno de los textos fundamentales en la narrativa, a veces llena de tópicos, sobre los pobladores de estos barrios periféricos.
Escrito por Carolina María de Jesús, Cuarto de Desechos: Diario de una Favelada, retrata la vida de la escritora en la favela de Canindé, en São Paulo, durante los años cincuenta. Carolina mantenía a sus hijos recogiendo papel y materiales reciclables mientras registraba su rutina en cuadernos encontrados en la basura. En 1958, sus escritos fueron descubiertos por un periodista y se convirtieron en un bestseller mundial, revelando al mundo su poderosa voz literaria y la miseria de aquellos entornos que pronto se convertirían en iconografía reiteradas del cine brasileño.
La variedad actual se confirma con Yellow Cake, de Tiago Melo, y Corrida dos Bichos, de Ernesto Solís, ambas colindantes con el cine futurista o de anticipación científica. La primera nos convida a seguir una trama en la que unos científicos intentan erradicar el mosquito Aedes aegypti, mediante un experimento que involucra uranio, pero el plan se sale de control y un investigador tiene que actuar para impedir una catástrofe ambiental y sanitaria.
Con un papel estelar para Rodrigo Santoro (un actor a quien vimos recientemente en El último azul, y en la coproducción cubano-canadiense Un traductor), Corrida dos Bichos presenta un Río de Janeiro en ruinas tras cambios ambientales extremos, pues el mar se secó y la ciudad se convierte en el escenario de una competencia mortal en la que un joven idealista se ve obligado a participar en un concurso para salvar a su propia hermana. Ayer o anteayer nos enteramos que Santoro se iba a unir a otra de las grandes estrellas brasileñas, Camila Pitanga, en la futura película Garota da Urca, el nuevo proyecto del distinguido realizador Marcelo Gomes.
¿Quién sabe cuándo será el estreno de Garota… ?, pero mucho más cerca, en el próximo diciembre, disfrutaremos del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, que tendrá a la cinematografía brasileña como invitada de honor. Y ¿quién sabe?, a lo mejor podamos ver algunas de estas películas en pantalla grande.
