Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Luces en Budapest

Restan dos años para París 2024 y ahora sí pudiera el judo ir por el camino correcto, el de la máxima competitividad incluso en los certámenes de mayor exigencia

Autor:

Eduardo Grenier Rodríguez

El nombre de Cuba volvió a iluminar la selecta lista de las mejores naciones del mundo en el judo. Esto sucedió tras meses de intenso entrenamiento y después de varios certámenes aciagos, durante el Grand Slam de Budapest, en lo que pudiera calificarse como un giro de rumbo hacia los Juegos Olímpicos de París 2024.

Y dicho sacudón llega en buena hora, en el punto álgido de la temporada y en forma de golpe sobre la mesa, como para decir en tono elevado: Cuba todavía es potencia sobre los tatamis. Lo demostraron Idalys Ortiz, Iván Silva y Maylín del Toro, medallistas todos en suelo húngaro y líderes de una comitiva que en general lució bien.

La campeona bajo los cinco aros en Londres 2012 y multimedallista olímpica y mundial solo cayó ante Wakaba Tomita, quien se ha convertido en un escoyo difícil para Ortiz, aunque el combate se decidió por la finísima diferencia que representan los shidos.Para ella, ha sido una nueva oportunidad para demostrar su ambición de subir al podio en tierra parisina.

Silva, por su parte, compite en una de las divisiones más complejas del judo. En Budapest, volvió a encontrarse con un organigrama riguroso, pletórico de paridad y contrincantes de nivel, y aun así no desentonó. Su bronce constituye la segunda presea del año para él en un evento de nivel y una muestra sólida de estabilidad.

La otra presea bronceada del elenco antillano llegó gracias a Maylín del Toro, quien también lanzó un mensaje de optimismo de cara a los eventos venideros. No obstante, también habrá que contar como buenas presentaciones las de Kaliema Antomarchi (séptima en 78 kilogramos) y Magdiel Estrada y Arnaes Odelín (quintos en 73 kg y 57 kg, respectivamente).

Cabe resaltar que esta ocasión solo vio caer en los primeros combates a dos criollos, un punto a favor que, en próximos escenarios, podría incluso mejorarse. De todas maneras, un análisis triunfalista tampoco ayuda. Visto lo visto en los últimos tiempos, las tres preseas en Budapest son un sorbo de oxígeno, pero todavía queda trabajo.

Restan dos años para París 2024 y ahora sí pudiera el judo ir por el camino correcto, el de la máxima competitividad incluso en los certámenes de mayor exigencia. Sin embargo, ahora toca apelar a todo el talento y capacidad de los atletas para conseguir la anhelada estabilidad. Zagreb, capital de Croacia, será la siguiente parada entre el 15 y el 17 próximos. 

 

 

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