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No hay picheo que aguante

Las estadísticas no mienten en la 4ta. Liga Élite; los números son el reflejo tangible de las grietas de nuestros serpentineros, quienes, como generalidad, no son capaces de mantenerse controlados en la lomita, no dominan sus lances y se desconcentran con relativa facilidad

Autor:

Raciel Guanche Ledesma

Entre los Leones de Industriales y los Leñadores de Las Tunas existe poco margen de diferencia en la tabla de posiciones de la 4ta. Liga Élite del béisbol cubano. Cuando ya el torneo toca las campanadas de mitad de campaña, ambos conjuntos lucen —al menos por ahora— como contendientes fuertes a incluirse en el selecto grupo de semifinalistas.

Detrás de ellos, le siguen un tridente muy compacto y reñido, que integran los Cazadores de Artemisa, los Cachorros holguineros y los Huracanes de Mayabeque. El más distante de la zona caliente son los actuales monarcas nacionales, los Cocodrilos matanceros, quienes, luego de barrer en su primera subserie de la temporada, han dejado un balance de apenas tres éxitos y 13 derrotas.

No podemos engañarnos como afición o fanáticos. Esta ha sido una campaña con grandes descensos, si a calidad y buen espectáculo nos referimos. Lo más estrepitoso de las estadísticas colectivas recae en un picheo endeble, con el que la ofensiva se ha estado sirviendo con cuchara grande.

Las estadísticas no mienten; los números son el reflejo tangible de las grietas abiertas de nuestros serpentineros, quienes, como generalidad, no son capaces de mantenerse controlados en la lomita, no dominan sus lances y se desconcentran con relativa facilidad.

Eso, para no referirnos a la drástica disminución de la velocidad promedio en los lances de una temporada a otra. Así las cosas, de manera colectiva, los serpentineros en la actual Liga Élite promedian nada menos que para un elevadísimo promedio de 6.07 carreras limpias.

En un torneo donde se supone está concentrada la mayor calidad de nuestra pelota (la Serie Nacional), resulta llamativo que los lanzadores que intervienen en la justa otorguen más boletos por cada nueve entradas de actuación que ponches: 4.60 por 3.95, respectivamente.

Además, ofensivamente, le batean como colectivo a este picheo para 309 de average y le conectan por partidos 11.13 indiscutibles.

Es llamativo que el líder en efectividad de la Liga casi roce las cuatro carreras limpias por juego: 3.97. Se trata del industrialista Carlos Manuel Cuesta; y paremos de contar. Los demás sobrepasan con creces, objetivamente, la barrera de lo óptimo. Mientras, desde el cajón de bateo, se siguen sirviendo a lo grande.

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