Lionel Messi superó a Miroslav Klose y se convirtió en el máximo goleador histórico de los mundiales de fútbol Autor: Diario As Publicado: 23/06/2026 | 06:22 pm
Hay días en que el fútbol se guarda en una vitrina especial. No por los resultados, sino por los nombres que los escriben. El lunes 22 y el martes 23 de junio de 2026 fueron dos de esas jornadas. Cuatro partidos, cuatro estrellas, cuatro dobletes. Lionel Messi, Kylian Mbappé, Erling Haaland y Cristiano Ronaldo, los cuatro jinetes del gol moderno, decidieron que era momento de firmar un capítulo que los libros de historia recordarán con letras de oro. Y lo hicieron, cada uno a su manera, como si el fútbol les hubiera pedido un último baile antes de que el relevo generacional se imponga.
En Arlington, Texas, el Dallas Stadium contuvo la respiración cuando el VAR indicó penal antes que llegáramos a los 10 minutos. Lionel Messi, el capitán argentino que ya había firmado un hat-trick en el debut, se plantó ante el punto de penalti. Minuto 7. El silencio era tan espeso que se podía cortar. Corrió, se detuvo, y su disparo se fue desviado. Un fallo que, en cualquier otro jugador, habría sido el preludio de una jornada para el olvido. Pero Messi no es cualquier otro jugador. El argentino, que ya suma 18 goles en sus seis participaciones mundialistas, superó por dos anotaciones al alemán Miroslav Klose y se convirtió en el máximo anotador histórico de la Copa del Mundo.
El primer gol llegó al minuto 38. Un centro bajo de Facundo Medina desde la izquierda, un remate junto al poste, y el estadio estalló. El segundo, en el tiempo añadido (90+5), fue la sentencia: un potente remate después de varios rebotes dentro del área que selló el 2-0 definitivo. Argentina, con seis puntos en el Grupo J, aseguró su clasificación a dieciseisavos de final.
Su hijo Mateo, que lo vio desde la grada junto a su madre Antonela Roccuzzo, probablemente no entendió del todo la magnitud de lo que acababa de presenciar. Pero el mundo sí. Argentina, que había fallado un penalti, que había visto cómo David Alaba sacaba un gol sobre la línea, que había sufrido el empuje austriaco en el segundo tiempo, se llevó la victoria gracias a la perseverancia de su capitán, el hombre récord de la historia de los mundiales
Un rato más tarde, en Filadelfia, el cielo se había vuelto gris y una tormenta eléctrica obligó a detener el partido por casi dos horas. Pero ni la lluvia ni el rayo pudieron apagar la furia de Kylian Mbappé. El delantero francés, que vestía por centésima vez la camiseta de su selección, no necesitó más de 14 minutos para abrir el marcador ante Irak. Y nueve minutos después del descanso, firmó el segundo. Francia, con un 3-0 contundente, aseguró su pase a la siguiente fase y lidera el Grupo I con seis puntos.
Mbappé, que ya había anotado un doblete en el debut ante Senegal, suma cuatro goles en dos partidos. Su velocidad, su capacidad para desbordar y su olfato de gol lo convierten en uno de los grandes candidatos a heredar el trono. Pero esa noche, en Filadelfia, el francés no solo celebró su centenario. También dejó claro que el presente, aunque tenga olor a relevo, sigue llevando su firma.
En East Rutherford, Nueva Jersey, la lluvia también hizo acto de presencia. Pero sobre el césped mojado del New York New Jersey Stadium, Erling Haaland bailó como si el agua fuera su aliada. Noruega, que no pisaba un Mundial desde hacía 28 años, se clasificó para dieciseisavos de final tras vencer 3-2 a Senegal. Y el artífice fue, una vez más, el delantero del Manchester City.
Su primer gol llegó al minuto 48, tras una asistencia milimétrica de Martin Ødegaard que Haaland convirtió en un disparo al fondo de la red. Diez minutos después, el segundo: una volea que se estrelló en el larguero antes de besar la red. Con cuatro goles en dos partidos, el noruego iguala las actuaciones de Messi y Mbappé en una jornada histórica para el fútbol de su país. Veintitrés toques y seis pases completados en todo el partido. Pero con Haaland, no hacen falta más. Su instinto, su capacidad para aparecer en el momento justo y su voracidad goleadora lo convierten en el depredador más temible del torneo.
Como cereza en el pastel, en Houston, el NRG Stadium rugía con 68.777 espectadores cuando Cristiano Ronaldo, a los 41 años y 138 días, demostró que la edad es solo un número. Portugal, que había empatado en su debut ante Congo, necesitaba una reacción. Y CR7, como siempre, respondió. Al minuto 6, una volea tras un centro de Joao Cancelo abrió el marcador. Al 38, una definición tras asistencia de Bruno Fernandes selló su doblete. Portugal acabó goleando 5-0 a Uzbekistán.
Con estos dos goles, Ronaldo se convirtió en el primer jugador en marcar en seis Copas del Mundo diferentes, y con 10 conquistas, superó a Eusébio como el máximo goleador de Portugal en Mundiales. Y, por si fuera poco, se transformó en el jugador más longevo en anotar un doblete en la historia de la competición, superando a Messi, que lo había hecho un día antes con 38 años.
El delantero de Funchal, que había comenzado el torneo con la pólvora mojada, se sacó la mufa y reactivó a su selección. Portugal, que ahora suma cuatro puntos en el Grupo K, se jugará el primer puesto ante Colombia en la última jornada. Pero en la tarde de Houston, la historia era de CR7. Una vez más.
Cuatro partidos, cuatro dobletes. El fútbol, en su infinita sabiduría, nos regaló un inicio de semana para el recuerdo. El pasado y el presente se dieron la mano y rompieron redes. Y nosotros, simples espectadores, solo podemos agradecer.
