Bajo una intensa lluvia que empapó Cataluña, Raphinha se vistió de héroe en el debut del Barcelona en Europa. Foto tomada de TUDN Autor: Internet Publicado: 12/09/2026 | 06:07 am
El Camp Nou no necesitó preguntar por un delantero. Le bastó con ver a Raphinha arder. En el debut del Barcelona en la Liga de Campeones, el brasileño fue un incendio de presión, desborde y gol: doblete, goleada 5-1 sobre Feyenoord y una estampa de líder. Con seis tantos en La Liga y dos en Europa, suma ocho y se coloca como máximo goleador del continente. La noche, que prometía examen, terminó siendo una fiesta de bienvenida.
A los tres minutos, Raphinha ya había firmado la primera chispa. Recibió de Lamine Yamal dentro del área, amagó con la zurda y, como un torero que distrae a la manada, como si el piso estuviera cubierto de manteca, hizo que un par de defensores se deslizaran hacia el vacío. Se perfiló y clavó el balón al fondo de la red. Más tarde, tras el gol de Karim Adeyemi, Pedri le sirvió el 3-0 en el minuto 57. Luego llegó el tiro libre de Yamal para ampliar la victoria y el quinto de Gabriel Jesus, entrando desde el banquillo. Raphinha, sustituido en los minutos finales, fue el primero en salir a abrazar a Yamal junto a la banda. «Empezar así nos da mucha confianza», dijo a Movistar Plus.
El contexto daba a la actuación un sabor más dulce. Barcelona había perdido a Robert Lewandowski y Ferran Torres en la pretemporada, había perseguido a Julián Álvarez y tuvo que conformarse con un acuerdo apresurado por Gabriel Jesus, previsto como suplente. En un verano en el que llegaron Rodri, Anthony Gordon y Adeyemi, las dudas sobre el gol sobrevolaban el club. Pero, como quien descubre que el tesoro estaba en casa, el Barça encontró en Raphinha a su delantero sin serlo. Hansi Flick, satisfecho tras la quinta victoria, destacó su energía para la presión, la transición y el contraataque: «Su energía es enorme», dijo.
Raphinha no es un milagro de una noche. Llegó desde Leeds en 2022 con fama de extremo rápido y trabajador. Cuando Lamine Yamal irrumpió por la derecha, parecía condenado a salir; en cambio, se reinventó por la izquierda y por dentro. La temporada 2024-25 explotó con 34 goles, La Liga, la Copa del Rey y unas semifinales de Champions. Las lesiones y un tirón en el isquiotibial que truncó su Mundial con Brasil lo dejaron fuera de los 30 finalistas del Balón de Oro anunciados el martes, aunque fue quinto en 2025. «Solo hablo de cómo el Barça está teniendo una gran temporada», respondió.
Con un inicio de 17-2 en cuanto al balance de goles en cuatro jornadas de La Liga y una diferencia de +15, la mejor de su historia, Barcelona no solo golea: se ha convertido en una máquina que presiona y muerde. En ese engranaje, Raphinha es el motor incansable y la llama que contagia. Si el verano dejó dudas sobre el nueve, la Champions le ha dado una respuesta: no hace falta buscar lejos cuando el 11 juega con el hambre de un debutante y la puntería de un crack. El Barça ya vuela, y su fuego tiene nombre brasileño.
