Luis Díaz vivió su mejor día como jugador del Bayern Múnich gracias a su hat trick y su asistencia. Autor: Juventud Rebelde Publicado: 20/10/2026 | 02:57 pm
Hay gigantes que se enfadan y cuando eso pasa, conviene apartarse. El Bayern Múnich llevaba una racha difícil y necesitaba reafirmarse ante su gente. El RB Leipzig, un rival directo en la lucha por la cima, se presentó en el Allianz Arena como el invitado perfecto para una exhibición de poder. Y el gigante bávaro, lejos de apiadarse, sacó el rodillo. El resultado, un 6-1 que pudo ser una humillación histórica, es la enésima demostración de que este Bayern, cuando huele sangre, no perdona.
El partido fue un monólogo desde el primer silbato. A los 12 minutos, Luis Díaz ya había abierto la lata tras un pase magistral de Kimmich, definiendo con la frialdad de un cirujano ante la salida de Vandevoordt. El guajiro, cuestionado en las últimas semanas por un bajón en su producción, respondió con la mejor actuación de su carrera en Europa: hat-trick (minutos 12, 47 y 69) y una asistencia para el segundo de Pavlovic. El colombiano no solo calló las críticas, sino que se erigió en el líder de un vendaval ofensivo que el Leipzig fue incapaz de contener.
La primera parte fue un ejercicio de fútbol total. Pavlovic amplió la ventaja en el 26 tras una asistencia de Díaz, y Olise, con ganas de redimirse de su expulsión en Stavanger, firmó el tercero en el 33 con un tiro cruzado que dejó helado al meta visitante. El Leipzig, dirigido por un Demichelis que regresaba a la que fue su casa, no encontró respuestas. No generó ni un solo disparo a puerta en los primeros 45 minutos. El rodillo bávaro no solo goleaba: anulaba.
La segunda parte fue un calco. A los 47, Díaz firmó su doblete tras otra pérdida en la salida del Leipzig. Kane, que había repartido asistencias, se sumó a la fiesta en el 52 culminando una jugada de Brown. El Allianz Arena era una fiesta. El rodillo no se detenía. Díaz completó su hat-trick en el 69 con un disparo al palo largo y el marcador reflejaba un 6-0 que solo la madera y las paradas de Vandevoordt evitaron que fuera aún mayor. El Leipzig, hundido, maquilló el resultado en el tiempo añadido con un golazo de Maksimović, un detalle sin consecuencias en una noche de terror.
Con esta victoria, el Bayern recupera el liderato de la Bundesliga con 14 puntos, los mismos que el Dortmund pero con una diferencia de goles abismal (+17 frente a +7). El mensaje es claro: el gigante ha despertado. Y para el Leipzig, el rodillo no pudo llegar en peor momento: el próximo miércoles visita el Bernabéu para medirse al Real Madrid en la Champions League.
Los sajones, humillados en Múnich, viajan a la capital española con la moral por los suelos y la certeza de que el Bayern les ha mostrado el camino de lo que significa ser un equipo pequeño en un estadio de gigantes. El rodillo bávaro ya pasó. Y dejó surcos profundos.
