Diversos países del mundo criticaron en Consejo de Seguridad de ONU actitudes de Estados Unidos Autor: Boligán Publicado: 05/01/2026 | 11:46 pm
NO con la premura necesaria, el Consejo de Seguridad de la ONU, presidido por el diplomático somalí Abukar Dahir Osmán, se reunió este lunes para debatir la emergencia provocada por la brutal agresión militar de Estados Unidos del pasado sábado contra Venezuela.
La secretaria general adjunta de la ONU para Asuntos Políticos, Rosemary A. DiCarlo, habló en nombre del secretario general, António Guterres, transmitiendo la seria preocupación del organismo multilateral por la situación «grave» que requiere la atención inmediata.
El representante permanente de Venezuela ante la ONU, Samuel Moncada, exigió el respeto a la soberanía de su país y la liberación inmediata del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, secuestrados por Estados Unidos, y demandó que sea condenado el uso de la fuerza contra la República Bolivariana y que sean adoptadas medidas orientadas a la desescalada, la protección de la población civil y el restablecimiento del derecho internacional.
«Si el secuestro de un Jefe de Estado, el bombardeo de un país soberano y la amenaza abierta de nuevas acciones armadas se toleran o relativizan, el mensaje que se envía al mundo es devastador: que el derecho es opcional y la fuerza es el verdadero árbitro de las relaciones internacionales», aseveró el diplomático bolivariano, quien aseguró que el 3 de enero de 2026 es una fecha de profunda gravedad histórica, no solo para Venezuela sino para el sistema internacional en su conjunto.
«Ese día, Venezuela fue objeto de un ataque armado ilegítimo, carente de toda justificación jurídica, por parte del Gobierno de Estados Unidos. Este incluyó bombardeos sobre su territorio, la pérdida de vidas civiles y militares, la destrucción de infraestructura esencial y el secuestro del mandatario y Flores», señaló.
Además, indicó que el secuestro de Maduro es de especial gravedad porque constituye una transgresión directa de una norma esencial del orden jurídico, que es la inmunidad de los Jefes de Estado en ejercicio.
«Hoy no está en juego únicamente la soberanía de Venezuela, sino la credibilidad del derecho internacional, la autoridad de la ONU y la vigencia del principio de que ningún país puede ser juez, parte y ejecutor del orden mundial», dijo Moncada.
Apuntó que «cuando el uso de la fuerza se emplea para controlar recursos, imponer gobiernos o rediseñar Estados, estamos ante una lógica que remite a las peores prácticas del colonialismo y del neocolonialismo».
Cuba denuncia
El embajador cubano, Ernesto Soberón, denunció los planes hegemónicos de Estados Unidos contra Venezuela y la región, puntualizó las graves consecuencias para América Latina y el Caribe y la seguridad y la paz internacionales.
Recordó todas las acciones que desde hace meses despliega Estados Unidos en el Caribe y contra Venezuela, sometida a sanciones y programas de descrédito, y denunció el inaceptable y bárbaro acto de secuestrar al presidente Maduro y a su esposa Cilia Flores, y el criminal ataque en el que murieron, tras férrea resistencia en combate directo con los atacantes o en los bombardeos a instalaciones, 32 cubanos, agresión sustentada en mentiras y en la aberrante doctrina de llevar la paz por la fuerza en busca de un cambio en Venezuela a despecho del camino constitucional escogido libremente por su pueblo.
Denunció que el objetivo de esta agresión del imperialismo fascista son los recursos de Venezuela y busca además
amedrentar y avasallar a los Gobiernos de America Latina y el Caribe, por lo que llamó a pueblos y Gobiernos a enfrentar esa imposición a todo el mundo para el inaceptable y rapaz propósito de apoderarse de los recursos que pertenecen solo al pueblo de Venezuela.
Tres posiciones se identificaron en las intervenciones: las de los Estados que condenaron y denunciaron enérgicamente la agresión armada precedida por una intensa guerra sicológica para amedrentar a un pueblo y chantajear a su liderazgo en busca de una rendición que no obtuvieron.
Algunos se pronunciaron desde la ambigüedad de defender el derecho internacional y rechazar las acciones violatorias de EE. UU., pero a la vez alineándose a justificaciones falaces de la administración de Trump que acusa a Maduro de narcotráfico y desconoce su condición de Presidente constitucional. Una posición que asumieron fundamentalmente países europeos.
Otro fue el bando de Gobiernos sumisos a Trump, que desvergonzadamente atacaron a Venezuela y la denigraron, como fueron los casos de Panamá, Argentina y Paraguay, cuyos representantes apoyaron la agresión y aplaudieron el secuestro calificando a Maduro de Presidente ilegítimo y de amenaza a la seguridad del hemisferio. También señalaron disposición a colaborar con lo que llamaron restauración de la democracia en una «transición ordenada».
La verdad en dos miembros permanentes
El embajador de Rusia ante las Naciones Unidas, Vasili Nebenzia, calificó la agresión como una violación flagrante de todas las normas jurídicas internacionales; pidió la inmediata liberación de Maduro y su esposa y significó que se enfrentaban las consecuencias de las diferentes interpretaciones de la ley internacional. El diplomático apoyó la política del Gobierno bolivariano de defender su país y señaló que esperaban que «este atropello» internacional tenga una valoración exhaustiva en los mecanismos judiciales internacionales.
Consideró que es importante que toda la comunidad internacional esté unida y rechace los métodos y herramientas de la política militar estado-
unidenses que han quedado de manifiesto. No se puede permitir que Estados Unidos se proclame juez supremo con derecho a invadir países. ¿Acaso es el mundo que esperábamos lograr? ¿O acaso la ONU y el Consejo de Seguridad ya no existen y debemos acudir a Washington para obtener una patente de existir?
China, cuyo presidente Xi Jinping se pronunció directamente este lunes contra la agresión, apoyó la sesión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU, sobre las acciones de Estados Unidos en Venezuela que puso en marcha flagrantes ejecuciones ilegítimas, secuestrando al Presidente, cuya liberación exigió y garantía para su vida y la de Cilia Flores.
El embajador de Beijing recordó las sanciones, bloqueos y amenazas a Venezuela ejecutadas antes, y pidió que sea unánime exigir el respeto al derecho internacional del que Estados Unidos ha hecho caso omiso, agredió y pisoteó, cuando son la piedra angular de la paz. Señaló que EE. UU. ha puesto sus intereses por encima de todo y es una grave amenaza a América Latina y el Caribe y también a la comunidad internacional.
Aseguró que el uso de la fuerza solo provocará mayores crisis, y al respecto recordó los ataques a Irán y las incursiones armadas en otros países. ¿Acaso estas acciones trajeron paz y desarrollo?, preguntó, al tiempo que definió que Venezuela tiene derecho a defender su soberanía e independencia, y los pueblos de la región tienen derecho a decidir su camino y desarrollo. Ningún país puede erigirse como juez internacional.
La dignidad de América Latina y el Carbie
Brasil, México, Colombia y Nicaragua condenaron la agresión, rechazando la intervención en territorio venezolano, el bombardeo y el secuestro de su Presidente y coincidieron en destacar la preservación de América Latina y el Caribe como zona de paz.
Destacaron que se ha sentado un precedente peligroso que marcarían el desorden y la debilidad del multilateralismo; constituye un severo golpe a la Carta de la ONU y expusieron que las normas internacionales no admiten diferencias políticas, ideológicas o de cualquier otra índole, ni admiten que los más fuertes decidan qué es lo justo y lo injusto. El recurso de la fuerza en la región evoca épocas que se creían superadas y quienes justifican estos actos niegan la historia independiente de América Latina y el Caribe.
El Consejo de Seguridad tiene la obligación de actuar sin dobles estándares para asegurar la paz y el derecho internacional en apego a las leyes. Corresponde a los pueblos soberanos decidir sus destinos y encontrar soluciones en diálogo a sus problemas, pero esta intervención pone en grave riesgo la seguridad de la región.
¿Cuál es el rol de este Consejo y dónde quedan los cimientos de la paz y el derecho internacional? Estamos dejando que la ley del más fuerte prevalezca sobre el multilateralismo. La democracia solo puede construirse y sostenerse a través del respeto a la voluntad de los pueblos.
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