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Amigurumis: cuando el hilo se convierte en ternura (+Fotos)

Son pequeños, adorables y tienen el poder de alegrar cualquier espacio. Nacieron en Japón y conquistaron el mundo. ¿Te animas a crear el tuyo?

Autor:

Isairis Sosa Hernández

La palabra amigurumi viene del japonés y combina dos conceptos: ami, que significa tejido, y nuigurumi, que quiere decir muñeco de peluche. Nacieron en Japón en la década de los ochenta, como parte de la cultura kawaii y desde entonces no han parado de viajar. Hoy se tejen en todos los rincones del mundo, en todos los colores posibles, con forma de animales, frutas, personajes de ficción, objetos cotidianos y criaturas completamente inventadas.

Lo que los hace accesibles para quien quiere empezar a tejer es que su técnica base es simple: el crochet en punto raso trabajado en espiral, sin unir las vueltas. Esto crea una superficie cerrada y uniforme perfecta para rellenar. Solo necesitas hilo de algodón, una aguja de crochet del número apropiado, relleno de fibra y los ojos de seguridad que les dan esa expresión tan característica.

El cuerpo suele ser una esfera o un óvalo. Las extremidades, pequeños cilindros. Las orejas, medias esferas. Y de la combinación de estas formas elementales puede salir un osito, un pulpo, un aguacate, un dinosaurio o lo que la imaginación proponga. Cada detalle adicional -una bufandita, un lacito, unas manchitas bordadas- multiplica la personalidad del muñeco.

Y aunque solemos pensarlos como simples muñequitos decorativos, los amigurumis han conquistado también el mundo de los accesorios. Basta un pequeño aro metálico y una cadenita para convertir un personaje querido en un llavero: desde un simpático monstruo de un solo ojo hasta un colorido colibrí con las alas desplegadas. Cada pieza cabe en la palma de la mano y le pone una nota de humor a cualquier manojo de llaves.

También pueden volverse piezas más sofisticadas, pensadas para colgar de un bolso o una mochila. Un ejemplo encantador es una pequeña pila de libros tejidos, cada uno en un color distinto y con su corazoncito bordado en la portada, unidos entre sí y rematados con una correa. Una idea perfecta para los amantes de la lectura, y una manera distinta de darle personalidad a algo tan cotidiano como un bolso.

Para quienes disfrutan llevar sus creaciones puestas, los amigurumis en miniatura funcionan de maravilla como aretes. Un par de personajitos idénticos, tejidos con hilo fino y con apenas el relleno necesario para mantener su forma, se convierten en un accesorio único, imposible de encontrar en ninguna tienda. Todo depende del tamaño de la aguja, del grosor del hilo, y, sobre todo, de tu paciencia.

Y una vez que haces el primero, es muy difícil parar. Porque cada amigurumi es distinto, cada uno tiene su carácter, y además son el regalo perfecto para cualquier ocasión y cualquier edad. Porque la ternura, bien tejida, no tiene límite de edad.

Inspírate en estos diseños que te trae hoy Así de fácil y anímate a confeccionar tus propias creaciones.

Te espero la próxima semana para seguir convirtiendo juntos una simple idea en una gran solución.

 

 

 

 

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