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La inteligencia artificial abre nuevas puertas

El uso de la inteligencia artificial no se limita solo a herramientas en la red de redes: aparece una nueva gama de productos que ofrecen capacidades de interacción hasta ahora no exploradas

Autor:

Yurisander Guevara

Lo comentaba en la entrega anterior de esta sección: la inteligencia artificial (IA) fue la gran protagonista de la Feria de Electrónica de Consumo (CES, por sus siglas en inglés), celebrada recientemente en la ciudad estadounidense de Las Vegas.

Ya no se trata solo de las novedades tecnológicas en cuanto a equipos y prestaciones, sino de una nueva gama de productos que ofrecen capacidades de interacción hasta ahora no exploradas. Ello es posible por el boom que se ha producido con la inteligencia artificial generativa, que pareciera acercarse a un punto de inflexión como el que vivió la internet misma en su momento: es tan útil que se vuelve necesaria.

En poco más de un año, gracias al tremendo éxito del chatbot de inteligencia artificial generativa ChatGPT —al que le siguieron otras herramientas de gigantes tecnológicos como Google y Microsoft— el concepto de inteligencia artificial pasó del mundo de la ciencia ficción a ser una herramienta en el día a día de muchos, algunos incluso sin saberlo.

El furor de la IA ha llegado a tal punto que hasta ha empezado a cambiar los teclados de las computadoras: Microsoft anunció en la feria que el portátil XPS de Dell tendrá una tecla específica para usar Copilot, inteligencia artificial generativa que puede resumir documentos, crear imágenes y buscar información, entre otras prestaciones.

Rabbit y un equipo de nuevo tipo

Rabbit, una pequeña empresa de base tecnológica, reveló en la CES su dispositivo R1. Es una caja cuadrada que no tiene nada que ver con lo que conocemos hasta ahora.

R1 cabe en una mano, y se presenta como un «compañero intuitivo» con micrófonos, cámaras y una pantalla táctil de 2.88 pulgadas. Se asemeja a los asistentes de voz como Alexa, de Amazon, o Siri, de Apple, pero con una mayor capacidad de actuación.

La máquina inteligente puede generar respuestas a cualquier pregunta del usuario, como ChatGPT, pero también es capaz de pedir comida, un taxi en Uber, reproducir música o mandar un correo electrónico, por ejemplo, sin la necesidad de que el usuario interactúe con ninguna interfaz adicional.

Y todo eso a partir de que Rabbit, en esencia, aprende del usuario y es capaz de automatizar tareas, de ahí lo de ser un compañero intuitivo.

Robots a otro nivel

Los robots ya han remplazado a varios electrodomésticos: por ejemplo, han vuelto inteligentes y autónomas las aspiradoras, pero el objetivo de empresas como LG o Samsung es que pronto pequeños robots patrullen el hogar para encargarse de las tareas y hacer compañía a los usuarios y sus mascotas.

Ya hablamos en esta sección de Ballie, la bola de boliche de Samsung, en color amarillo, que podría llegar este año. Ballie cuenta con micrófonos y cámaras y puede decirle al usuario todo lo que pasa en su casa mandando mensajes, videos y fotos.

También posee un proyector que puede usar para comunicarse con sus dueños, por ejemplo, mostrando en el suelo un mensaje de «bienvenido» cuando alguien entra al hogar.

Su rival, LG, también presentó en la CES un robot doméstico inteligente que busca crear un «hogar sin trabajo». Llamado por ahora como «agente de IA», el robot cuenta con dos patas con ruedas y puede moverse, aprender, comprender y participar en tareas complejas, de acuerdo con la compañía sudcoreana.

En este caso, el robot de LG tiene una cara en forma de pantalla en la que puede transmitir sus «emociones», lo que lo hace más «humano». Según la prensa especializada, este robot podría llegar a los usuarios en 2025.

De la cocina al baño

La inteligencia artificial generativa también busca abrirse camino hasta el baño. Específicamente, la empresa Baracoda expuso en la feria las últimas actualizaciones de su «espejo inteligente» que usa esta tecnología para aumentar la confianza de los usuarios en sí mismos y mejorar su estado de ánimo con mensajes positivos y meditaciones.

La IA se pone asimismo el delantal en la cocina, con los productos de Chef AI o Seer Grills. De este último ya detallamos su horno capaz de ejecutar la cocción que deseemos a partir de la introducción de unos datos.

En cuanto a Chef AI, se trata de una freidora de aire que puede analizar el tipo de comida en su bandeja y cocinarla el tiempo y a la temperatura adecuados sin que el usuario le dé ningún tipo de información.

Con Nvidia Ace se pretende iniciar una nueva era de inteligencia artificial en los videojuegos. Foto: Nvidia

El futuro de los videojuegos

Compañías como Nvidia trabajan fuerte en el campo de la inteligencia artificial. Nvidia Ace es el nombre del producto que prepara esta empresa, famosa por sus tarjetas gráficas para ordenadores, que emplea la inteligencia artificial generativa para generar conversaciones con los NPC.

En un videojuego, un NPC es un personaje no jugable (non playable character, de ahí las siglas), y generalmente se programa con interacciones que se producen cuando el usuario toca un botón. Esas interacciones son finitas. Nvidia Ace haría que el NPC entienda lo que el jugador le diga o escriba, y responda en consecuencia. Tal y como ya hace ChatGPT.

La tecnología, demostrada en la CES, todavía está en pañales y se siente sintética, pero es un vistazo de los nuevos derroteros de los videojuegos.

Este campo y el de la computación también comienzan a experimentar profundos cambios. Los fabricantes de chips más destacados, como Intel o AMD, presentaron en la Feria nuevos procesadores que integran chips dedicados exclusivamente a la inteligencia artificial.

Si las computadoras empiezan a tener estas capacidades, entonces los juegos podrán igualmente adaptarse a emplearlas. Es un mundo de infinitas posibilidades.

Nada barato

Que todos estos avances se produzcan de forma tan acelerada tiene también más tela por donde cortar. Porque algo que no se ha dicho mucho, pero que va a suceder, es el encarecimiento de los productos tecnológicos.

Los chips de IA son caros. Y mover esta tecnología, por el momento, requiere de muchos recursos. Tantos, que Microsoft anunció que el estándar de memoria RAM necesario en un ordenador con Windows 11 que integre Copilot de forma nativa, debe ser de 16 GB.

No hablemos de los juegos. Si estos evolucionan hacia el empleo de la IA presente de forma nativa en el hardware de una computadora, si el usuario no posee este equipo no podrá jugarlo. Pero resulta además que estos chips de última generación salen bien caros.

Nvidia, por ejemplo, presentó sus tarjetas RTX40, con tres modelos en la nueva serie. La de entrada cuesta mil dólares. Hace diez años, el costo era de 500 en las de gama alta. En una década se ha duplicado el precio de esta tecnología. Así que si bien la inteligencia artificial toca a la puerta para instalarse en nuestros hogares, abrirla pasará primero por el bolsillo de los consumidores, y todo indica que deberá ser un bolsillo algo abultado, al menos en estos inicios.

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