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Claude Fable 5 y un interruptor en Washington

Anthropic liberó el pasado 9 de junio su modelo de IA más potente. La euforia por el avance duró 72 horas, hasta que el Gobierno de Estados Unidos mandó a ponerle freno, luego de que detectasen serios fallos en su arquitectura

Autor:

Yurisander Guevara Zaila

El viernes 12 de junio, a las 5:21 p.m., miles de desarrolladores e investigadores de todo el mundo presenciaron un evento sin precedentes en la historia de la computación. En medio de sesiones de trabajo asíncronas y migraciones de código críticas, las pantallas mostraron, de súbito, un error de conexión que no respondía a fallas técnicas ni a saturación de servidores. Anthropic, la firma de inteligencia artificial (IA) —valorada en casi un billón de dólares—, desactivó sus modelos más potentes, Claude Fable 5 y Claude Mythos 5, por una orden directa del Gobierno de Estados Unidos. La intervención federal, basada en motivos de seguridad nacional, marcó el fin de un despliegue que solo duró 72 y que alteró, de forma estructural, la percepción sobre la estabilidad de la infraestructura en la nube.

La cronología de este colapso comenzó apenas tres días antes. El 9 de junio, Anthropic lanzó Fable 5 con la promesa de alcanzar capacidades de clase Mythos (su modelo más potente del cual comentamos ya en esta sección), bajo un entorno seguro para el uso comercial. El modelo superó casi todos los exámenes de referencia de la industria, y demostró un rendimiento superior en tareas de ingeniería de software y razonamiento complejo.

De acuerdo con informes técnicos de la empresa, Fable 5 no solo generaba borradores de código, sino que ejecutaba tareas autónomas de larga duración. En una prueba con la base de código de la empresa Stripe, que suma 50 millones de líneas en lenguaje Ruby, el modelo realizó, en un solo día, una migración que habría ocupado a un equipo humano más de dos meses.

El salto cualitativo de esta tecnología reside en su capacidad de autonomía. Mientras los modelos previos requerían supervisión constante, Fable 5 permitía que el usuario diera instrucciones generales y el sistema regresara con el trabajo terminado, tras horas de ejecución independiente. Entre las hazañas más inusuales, el modelo completó el juego Pokémon Rojo Fuego, solo con el procesamiento de capturas de pantalla, sin ayuda de guías de navegación ni mapas de memoria. Esta potencia procedía de la clase Mythos, arquitectura que Anthropic reservó en un inicio para socios de confianza, bajo el Proyecto Glasswing, una coalición de ciberdefensa que incluye a entidades como la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos y Amazon.

Suenan las alarmas

Esta misma potencia despertó alarmas en los círculos de poder de Washington. La orden de suspensión llegó a través de una directiva de control de exportaciones emitida por el Departamento de Comercio. Según informó el medio Semafor, la administración Trump actuó bajo la sospecha de que un grupo, con vínculos con el Gobierno de China, ya había accedido a las capacidades de la clase Mythos (aquí, como siempre, los chinos son el chivo expiatorio, cambie usted por rusos si prefiere, pero es una narrativa consistente desde la Casa Blanca).

El «temor oficial» es que actores extranjeros utilicen estos modelos para realizar ingeniería inversa o técnicas de destilación que permitan copiar sus avances en ciberseguridad. Por vez primera, el Gobierno estadounidense aplica restricciones de exportación, no a chips o hardware físico, sino a la ejecución de un software intangible.

El detonante técnico de la prohibición fue el hallazgo de una vulnerabilidad crítica en las capas de protección del modelo. Investigadores de Amazon AWS detectaron un método para eludir los filtros de seguridad de Fable 5, lo que en el sector se conoce como jailbreak. Según el análisis, este fallo permitía que un atacante desactivara los clasificadores que filtran consultas peligrosas sobre biología o ciberdefensa.

El director ejecutivo de Amazon, Andy Jassy, alertó de forma directa a la Casa Blanca sobre este riesgo. La demostración probó que el modelo podía identificar fallos de software y generar armas digitales con una eficacia, que el Consejo de Seguridad Nacional calificó como una amenaza inminente para la infraestructura federal.

Anthropic cuestionó la decisión y calificó el bloqueo como un malentendido. En un comunicado oficial, la empresa subrayó que las vulnerabilidades detectadas son menores y que modelos de la competencia, como GPT 5.5 de OpenAI, poseen capacidades similares, sin enfrentar restricciones iguales. La firma argumentó que un estándar tan estricto detendría cualquier lanzamiento de inteligencia artificial de frontera en el país.

No obstante, la tensión entre Anthropic y el Gobierno no es nueva. El secretario de Guerra, Pete Hegseth, ya había tildado a la compañía como un «riesgo para la cadena de suministro», tras la negativa de sus fundadores a permitir el uso de su tecnología en sistemas de armas autónomas o vigilancia masiva.

Impactos como misiles

Este conflicto político y ético ha tenido un impacto devastador para el ecosistema de empresas emergentes. La desactivación global ocurrió porque Anthropic carece de un método técnico para filtrar la nacionalidad de millones de usuarios en tiempo real. Al prohibir la directiva el acceso a cualquier ciudadano extranjero, incluso dentro de territorio estadounidense, la compañía cerró el servicio para todos sus clientes a fin de cumplir la ley.

Creadores de todo el mundo vieron cómo sus productos, construidos sobre la base de Fable 5, dejaron de funcionar de un momento a otro. Este suceso demuestra que la dependencia de un solo proveedor de inteligencia artificial representa hoy un riesgo geopolítico, que va más allá de la eficiencia técnica.

En el plano de la investigación, el cierre paralizó avances significativos logrados bajo el Proyecto Glasswing. Ese programa utiliza a Mythos 5 para asegurar software vital, a través de una búsqueda de parches, sin precedentes. Según datos de la propia iniciativa, el modelo localizó fallos lógicos en sistemas operativos como OpenBSD, que habían permanecido ocultos durante 27 años. También detectó vulnerabilidades, de hace más de una década, en el framework de video FFmpeg, que superaron millones de pruebas previas. En el área de las ciencias de la vida, el modelo aceleró el diseño de fármacos y proteínas con una velocidad diez veces superior a los métodos tradicionales, identificando candidatos sólidos para medicamentos que ahora están en pausa.

La respuesta de la comunidad de expertos ha sido dispar. Mientras algunos investigadores demostraron que podían romper las defensas del modelo, en menos de 48 horas, con técnicas de fragmentación de preguntas; otros profesionales de la ciberseguridad criticaron al Gobierno estadounidense por retirar las herramientas más eficaces de las manos de los defensores.

Un grupo de 76 expertos envió una carta al secretario de Comercio, Howard Lutnick, donde calificaron la prohibición como peligrosa. El texto destaca que China está a pocos meses de distancia de la tecnología estadounidense y que quitar estas capacidades a los equipos de seguridad nacional, solo debilita la posición de EE. UU.

Para los usuarios finales, el apagón trajo complicaciones financieras y legales. Miles de clientes solicitaron reembolsos de sus suscripciones, tras la pérdida repentina del acceso. Reportes de prensa señalaron que Anthropic aplicó criterios estrictos para devolver el dinero, lo que generó frustración en usuarios de Estados Unidos. En contraste, los ciudadanos de la Unión Europea recuperaron sus pagos, con más facilidad, gracias a las leyes de protección al consumidor que permiten cancelaciones en periodos de 14 días.

Claude Fable 5 deja una lección clara sobre la soberanía tecnológica. Su cierre abrupto forzó a las empresas a buscar arquitecturas más resilientes y a considerar modelos de pesos abiertos, que no dependan de un interruptor en Washington. La industria acaba de comprender, o eso espero, que un modelo de IA de frontera no es solo un producto de consumo, sino un recurso estratégico que cualquier Estado puede reclamar en nombre de la seguridad nacional. El silencio de las máquinas de ese viernes por la tarde marca el comienzo de una nueva era en la que el código y la política son inseparables.

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