La pareja humana se basa en tres componentes que se complementan y consolidan: erotismo, convivencia y proyectos de vida
La atención es la más extraña y más pura forma de generosidad.
Simone Weil, filósofa francesa
Un lector de 21 años pregunta si pudiera llamar «pareja» a su vínculo con una muchacha seis años mayor con quien comparte un proyecto de agroecología turística y además estudian y pasean mucho. Él asume los costos cuando tienen encuentros sexuales y ambos se ayudan en inversiones para sus hogares, pero no han logrado vivir juntos porque ella tiene un bebé de un matrimonio en vías de disolverse.
En el criterio tradicional de sus parientes esa no es una relación seria; incluso lo humillan porque lleva más de un año «dando pan a perro ajeno». En cambio, él siente un amor real, pleno de pasión, respeto, complicidad, ternura y atención a lo que ambos desean, y no comparte el miedo familiar a sufrir un conflicto con el padre de la criatura.
Visto así, este joven sí tiene una pareja funcional, lista para desarrollarse en cuanto clarifiquen sus límites con esos factores externos. No es matrimonio ni podrá inscribirse como unión de hecho mientras ella no se divorcie, pero el vínculo tiene gran sentido para ambos y es lícito defenderlo.
Con similares complicaciones comenzó la historia de Maru y Germán hace 28 años. Cuando resolvieron lo del estado civil de él, se casaron, tuvieron otro hijo y aún viven su amor con gran intensidad. Juntos atraviesan cada desafío y no temieron redefinir su relación para mantener viva la llama erótica.
La experiencia de Ana Yadi y Vladimir también puede ayudar al joven lector a reflexionar: ellos iniciaron su relación en la universidad, se alejaron sin olvidar la riqueza del vínculo, y hace ocho años se rencontraron. Ahora viven un día cada vez para alimentar el cariño y la confianza mutua.
Ambas parejas estrenaron el Retiro D’a 2, organizado por la plataforma Senti2Cuba con respaldo del hotel Altahabana, el proyecto Dhacos y la cafetería La Bola: una experiencia que combina descanso, rencuentro afectivo, humor, música, conocimientos y consejería profesional.

Como parte de la educación holística que caracteriza al proyecto, reflexionamos sobre la pareja humana como sistema basado en tres componentes que se complementan y consolidan: erotismo, convivencia y proyectos de vida.
El primero es, quizá, el de mayor visibilidad en los medios y redes, y a su vez el peor interpretado porque, en tales mensajes coitocentristas, muchas veces olvidan el disfrute emocional, mental y espiritual, o no exploran el goce físico más allá de las conocidas zonas erógenas de rutina.
Claro que esa expansión erótica lleva respeto, asertividad y comunicación para cumplir fantasías, entender los ciclos de vida y etapas de desarrollo, adaptar los horarios y desechar estereotipos que promueven el consumismo angustioso o la culpa, insistía Mireya Beltrán, consejera del proyecto y máster en Siquiatría social y comunitaria.
En el segundo aspecto, ambas parejas resaltaron el valor de estar pendientes de las necesidades del otro, aún si no viven bajo el mismo techo, y de tomar las decisiones de conjunto, dando a las cualidades, recursos y circunstancias el valor adecuado, también desde la mirada particular del otro, con empatía, ajustar las expectativas a las posibilidades reales del vínculo y cultivar la sinceridad, en equilibrio con la gratitud y los elogios por los logros cotidianos.
Sobre el proyecto de vida, hablamos de la pertinencia de convertir problemas en oportunidades, sobre todo en las actuales condiciones sociales, lo cual implica mantener el respaldo mutuo a la hora de superarse y cultivar talentos para crecer en sus roles sociales y económicos, sin celos ni esquemas que violenten el potencial de cada quien.
También es importante sistematizar el ejercicio físico, el intercambio con personas afines y el crecimiento cultural que nos mantienen activos y felices (yoga, gimnasio, ciclismo, competencias deportivas, festivales de música o cine, juegos de mesa…). Si el otro se suma, mejor, si no, invítale a encontrar su propio hobby y aprendan a respetar esos tiempos.
Es muy recomendable, además, que cada quien aporte a un fondo común de ahorros para inversiones o emergencias, y gestionar la protección legal de sus deseos y propiedades, porque la vida puede darnos sorpresas y es muy dificil enfrentar el duelo de una pérdida con inseguridades materiales por egoísmo o dejadez de quien decía amarnos.
Si tu relación avanza en esos tres componentes, no importa el modelo que siga o dónde pernocta cada uno; ni siquiera influye si el sexo es frecuente o esporádico. Lo que funciona para unos no es bueno para otros, así que ustedes deben decidir por su cuenta, escuchar con intuición, ser francos con sus sentimientos y pedir apoyo profesional si lo necesitan, porque estabilidad significa confianza: en tu pareja y en ti, para empezar.