Agradecemos a los lectores que nos comparten reflexiones llegadas a sus redes sociales que sintonizan con la manera asertiva y madura de entender la sexualidad
Agradecemos a los lectores que nos comparten reflexiones llegadas a sus redes sociales que sintonizan con la manera asertiva y madura de entender la sexualidad. No se trata de recetas universales, sino de invitaciones a mirar cómo asumimos nuestra vida y el vínculo con las personas que importan. Este es uno de esos casos.
Una relación consciente nace cuando cada uno ocupa su lugar. Cuando tu pareja deja de representar a mamá o a papá. Cuando comprendes que no está para salvarte ni para completarte. Cuando reconoces que lo que te faltó no lo puede reparar el otro.
Entonces el vínculo cambia: ya no miras desde la carencia, miras desde la adultez. Tu pareja deja de ser una figura grande o pequeña, y se convierte en un igual. No repites la herida: la reconoces, la honras y la integras.
No exiges amor para sentirte suficiente; eliges amar desde lo que ya eres. No huyes del conflicto, lo atraviesas con respeto, sabiendo que el crecimiento también incomoda.
Porque el amor real no es perfecto, es consciente.