En dependencia de su naturaleza, los hábitos pueden ser una fortaleza o una debilidad que atente contra la consecución de objetivos y proyectos
¿Conoces un libro llamado Hábitos atómicos? La máster Mireya Beltrán, sicóloga colaboradora de Senti2Cuba, te comenta su contenido.
Muchas veces hay que ser valientes para soltar lo que no es armónico a nuestra buena vibra, incluso, si son hábitos arraigados en nuestras vidas.
El hábito es un comportamiento, actitud o pensamiento que mediante la repetición, pasa a ser mecánico y nos da estabilidad y rutina. Pero no todos son buenos. Para lograr metas en la vida, hay que analizarlos exhaustivamente, pues, en dependencia de su naturaleza, pueden ser una fortaleza o una debilidad que atente contra la consecución de objetivos y proyectos.
Si somos capaces de determinar cuáles de esos hábitos son incompatibles con nuestras metas y nos esforzamos en sustituirlos por otros positivos, estaremos más cerca de esos propósitos. En este sentido, hay que tener en cuenta la Ley del vacío: si eliminamos hábitos, llenaremos esa rutina con otros. Toda la diferencia lo hace el ser intencional con que queremos remodelar en nuestra cotidiana realidad.
Hábitos Atómicos trata sobre cambiarte a ti mismo y avanzar hacia un estilo de vida progresista. Su autor, James Clear, prioriza tres aspectos claves: pequeños hábitos, centrarse en el sistema y respetar tu identidad.
Ya sean grandes o pequeños, los hábitos imperceptibles tienen la fuerza suficiente para crear diferencias innegables con el paso del tiempo. Este principio es muy importante en el crecimiento personal. Demuestra que la dedicación con constancia tiene más poder que la intensidad.
Mediante los hábitos cotidianos más sencillos, como leer un capítulo de un libro o dar un breve paseo, las personas pueden lograr un cambio en sus vidas. Estos pequeños comportamientos se acumulan con el tiempo y contribuyen a un aprendizaje sustancial, con resultados saludables, y a una mayor felicidad, sin fatigar a la persona.
Esta estrategia muestra la ruta, más que el destino. Por ejemplo, en lugar de fijarte el objetivo de escribir un libro, empieza por desarrollar un sistema que implique escribir una cierta cantidad cada día.
Con este método se puede visualizar el progreso y ajustarse, haciendo que el camino sea más transitable y menos aterrador. Se trata de establecer una rutina diaria sostenible que facilite el autocrecimiento y la superación personal.
Cualquier transformación a largo plazo es producto de un cambio de identidad. Para llegar a un fin, debes ser el tipo de persona que puede alcanzarlo. Por ejemplo: si quieres correr una maratón, hazte corredor. Esta forma de desarrollar un hábito basada en la identidad implica que las acciones no son meras tareas, sino reflejos de quién eres, así tus hábitos están más estructurados e implican plenamente a la persona.
En Sicología, esto se conoce como función reguladora de conducta de autovaloración. Una persona tiene su propia descripción de cómo es y se comporta según esa identidad.
Si nos escribes al 52164148, te compartimos el texto digital para que profundices en las leyes y caminos propuestos por el autor de Hábitos atómicos.