Y.T.: ¿Es posible celar a una persona sin demostrarlo con violencia, sino con control e inquietud si no está cerca? Mi novia dice que soy paranoico y que mi conducta no es amor, sino inseguridad y esclavitud. Tengo 27 años.
El celo parte de creer que tú eres un ser incompleto y necesitas a otra persona que te complete. Ahí surge el mito de la media naranja o el alma gemela romántica. Para que esa persona te complete tú le das una gran cuota de energía y de sacrificio muchas veces. El objetivo real detrás de eso es comprar o manipular para que esa persona no te abandone porque sientes que si no está contigo vas a sufrir muchísimo, como una mutilación emocional.
Entonces, cuando ves o imaginas que existe un riesgo de perder esa fuente de tu felicidad que concibes fuera de ti, tratas de protegerte. ¿Y cómo lo haces? Te conviertes en policía de tu pareja, en fiscal y acusador constante, con gestos y frases paranoicas.
¿Qué mensaje lanza esto? Pues que te sientes insuficiente o menos valioso que la otra persona, porque si te estimas en la misma medida, sabrías que tu valor está en ti y que no se va a afectar porque alguien esté o no esté en tu vida. Así nace el amor en libertad.
Si en cambio haces de tu pareja un ídolo y le entregas el poder y la devoción de tu vida, sí te conviertes en esclavo de emociones que no te permiten ver con claridad. La libertad en el amor empieza cuando reconoces que tu valor o poder está en ti, que eres un ser completo, al igual que tu pareja, y que no necesitas su presencia constante para que los demás te vean y consideren exitoso o capaz.
El celo puede interpretarse como interés por lo que te inquieta perder, pero no es saludable convertirlo en un medio de control ni motivo central de tus pensamientos y acciones.
Si crees que realmente estás fuera de control, no dudes en acercarte a una consulta de sicología y recibir terapia. (Mireya Beltrán Piloto, sicológa y máster en Siquiatría social y comunitaria)