Para nuestro público joven y su crecimiento, les compartimos estos consejos que estamos seguras le ayudarán en su crecimiento, le permitirán disfrutar cada detalle de la vida y le traerán paz
Por las redes circulan muchas sugerencias para remontar el vuelo de tu autoestima y dejar de ser la pelota de la opinión de los demás. El amigo Germán sugiere compartir este decálogo, ajustado para que reflexione nuestro público joven.
- Deja de explicar tus decisiones a gente que no te va a entender de todos modos. No es grosería, es ahorro de energía. Hay explicaciones que solo alimentan a quien ya decidió juzgarte.
- El descanso no se gana, se necesita. Crecimos pensando que había que colapsar primero para merecer parar. Eso no es disciplina, es maltrato disfrazado de productividad.
- Si tuvieras un amigo que te hablara como tú te hablas, ya lo hubieras dejado de ver. Pienso en eso cuando hablas mal de mí, a solas o a otros.
- No confundas paz con soledad. Hay silencios que sanan y silencios que duelen. Aprender a diferenciarlos toma años que no te sobran.
- Tu ansiedad no está mintiendo sobre sentir algo, sino sobre el tamaño de esa amenaza. No ignores tu intuición, pero tampoco hay que creer en todo lo que te asusta.
- Perdonar no es para liberar al otro, es para dejar de cargar tú ese pesar. Mantener el enojo no castiga a la otra parte: te castiga a ti, todos los días.
- Deja de pedir permiso para sentirte mal por cosas que sí duelen. Minimizar tu propio dolor porque otros la tienen peor no te hace fuerte, solo te enseña a ignorarte.
- La gente que más te exige perfección, casi nunca se la exige a sí misma. Deja de tomarte en serio las críticas de quien nunca se equivoca en voz alta.
- No todo lo que te incomoda te está haciendo daño. A veces solo te está sacando de donde ya no cabes. No confundas crecimiento con crisis.
- A veces buscas ayuda pensando que necesitas arreglar algo roto, y en el proceso entiendes que sólo llevas años cargando reglas que nunca fueron tuyas. El problema no es quién eres, es todo lo que aprendiste a ser para que no te dejaran de querer.