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Zelaya espera en la frontera

El pueblo resiste en El Paraíso, donde ha sido reprimido y le impiden ir al encuentro de su Presidente. La Clinton quiere imponer el Plan de Arias VIDEOS: Declaraciones de Zelaya en la frontera Llegó Zelaya a la frontera de Nicaragua con Honduras por el punto de Las Manos MERCOSUR rechaza golpe de Estado en Honduras Especial del golpe de Estado en Honduras

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Juventud Rebelde

TEGUCIGALPA, julio 24.— El presidente Manuel Zelaya pisó territorio hondureño de modo simbólico y se mantuvo en la zona fronteriza en Nicaragua, en espera de un diálogo con el alto mando de la Fuerza Armada que evite bañar de sangre al pueblo y aguardando a su familia, varada por decisión de los militares en un retén cercano a El Paraíso, y que le acompañaría en el ingreso a Tegucigalpa.

Junto a la canciller Patricia Rodas, Zelaya emprendió el regreso el jueves por carretera, durante unos 150 kilómetros, desde la ciudad nicaragüense de Estelí, y al llegar al puesto limítrofe de Las Manos levantó la cadena que marca la línea divisoria y caminó hasta el cartel que da la bienvenida a Honduras rodeado de los vítores, consignas y aplausos de algunas decenas de hondureños que lograron llegar junto a él.

Honduras adentro, a 12 kilómetros de allí, miles de simpatizantes que aguardaban su regreso en la localidad limítrofe de El Paraíso eran reprimidos. Fuertes cordones de guardias armados hasta los dientes impedían el paso a los más de 3 000 manifestantes concentrados allí, quienes en más de una ocasión fueron víctimas de las bombas lacrimógenas y de los disparos de los militares. Las cámaras televisivas dejaron ver al menos a un herido como resultado de un balazo que le rozó la cabeza, cercenando la mitad de su oreja. La cadena Telesur reportó la presencia de francotiradores.

Desde el día anterior y conociendo la decisión de Zelaya de regresar este viernes, las autoridades de facto adelantaron siete horas el toque de queda y militarizaron todas las fronteras. Pero ello no logró detener las movilizaciones ni amedrentó a quienes estaban decididos a acompañar la entrada de su Presidente.

Las acciones de protesta volvieron a multiplicarse este viernes en todo el territorio nacional y fueron notables en las localidades de Santa Bárbara, Choluma, La Selva y el Paraíso, entre otras, apuntó Erasto Reyes, dirigente del Bloque Popular.

«Sigue la resistencia; este el momento de darle la bienvenida al presidente Zelaya», declaró Reyes, quien llamó a las fuerzas armadas a entender «que esto es de los hondureños y no pueden manchar más sus fusiles de sangre».

Igual llamado hizo Doña Hortensia de Zelaya, madre del mandatario, quien junto a la esposa y los hijos esperaba en El Paraíso, amenazados por los fusiles y en contacto con el Jefe de Estado mediante intermitentes y breves comunicaciones telefónicas. Siete retenes policiales y militares les separaban todavía de Zelaya, hasta Las Manos.

«Aquí estamos muy reprimidos», declaró la anciana a Telesur, aunque declaró sentirse fortalecida «con el amor de Dios y la unidad del pueblo hondureño».

Como su nuera Xiomara Castro, Doña Hortensia pidió al gobierno de facto «que reflexione», y «al general Romeo» (Vázquez, jefe de las fuerzas armadas) —al que tanto le tuvimos aprecio y que nos inspiró mucha confianza— que se ponga la mano en el corazón, que se lo está pidiendo el pueblo y una madre hondureña».

Hortensia también recordó a los soldados y policías, que «son nacidos de las entrañas del pueblo».

Durante largas horas la situación fue tensa en la línea divisoria, tanto en el punto de El Paraíso como en Las Manos, que estalló de alegría con la llegada del primer grupo de hondureños que lograron burlar la vigilancia militar, dando un rodeo por las montañas, para llegar junto a su Presidente. Al avanzar la tarde, nuevas avanzadas como aquella seguían arribando.

«La gente no quiere retroceder», señaló la Primera Dama en alusión a los manifestantes, y lanzó un llamado a Estados Unidos, «porque ellos tienen la forma y la manera de resolver esto», enfatizó.

«Especialmente (llamo) al presidente Obama, porque si permite que esto pase en Honduras, está abriendo las puertas para que los militares tomen los países y se restrinjan la libertad y la justicia».

A esa hora, desde Estados Unidos, sin embargo, la secretaria de Estado Hillary Clinton calificaba de «imprudente» el retorno de Zelaya y expresó que ello no contribuía a restaurar el orden democrático y constitucional, reportó EFE.

En rueda de prensa, Clinton, a quien se debe la «iniciativa» de la mediación costarricense, reiteró que apoya una «solución negociada y pacífica».

Sin dirigir una palabra a los golpistas, la Secretaria de Estado reiteró que ha llamado a todas las partes «a que eviten cualquier acción “provocativa” que pudiera llevar a la violencia».

«Urgimos a ambas partes a aceptar la propuesta del presidente Arias. Es la base para una solución pacífica. Y es eso lo que apoya EE.UU.», afirmó sin ambages.

En una de las varias declaraciones que dio a la prensa desde Las Manos, Zelaya, por su parte, manifestó estar asistido de una «gran fortaleza espiritual» y no tener ningún miedo cuando trabaja para una causa justa y noble.

También explicó que estaba esperando hablar con el alto mando militar y dijo esperar una «sabia rectificación».

«Ellos ya entendieron que no pueden gobernar un país con el pueblo en contra y un presidente expatriado».

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