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Ya sobrevuelan los buitres mayores

Algo de los planes secretos que involucran a Washington, Tel Aviv y Wall Street, que lucran de manera execrable con la masacre genocida del pueblo palestino 

 

Autor:

Juana Carrasco Martín

Nn dude en lo más mínimo de la confabulación israelo-estadounidense para aniquilar la resistencia y al pueblo palestino. La publicación Politico.com reveló que se están llevando a cabo a puertas cerradas conversaciones para establecer en Gaza una fuerza multinacional —dicen que de ¿paz? y que pudiera no incluir a tropas estadounidenses—,  después de que Israel arranque a Hamás de raíz del enclave, según confirmaron los senadores demócratas Chris Van Hollen, de Maryland, y Richard Blumenthal, de Connecticut.

Sin embargo, ya están en el terreno las botas de EE. UU. y no cualquiera, un número no determinado de fuerzas de operaciones especiales estadounidenses están en Israel ayudando a localizar a los rehenes capturados por Hamás en el ataque del 7 de octubre contra el sur de Israel. Y nada de rumores, lo dijo el martes un alto jefe del  Pentágono, Christopher P. Maier: «Estamos ayudando activamente a los israelíes a hacer una serie de cosas».

El término «cosas» es bien ambiguo y abarcador, así que no sabremos a ciencia cierta a qué pueden referirse, aunque le declaró al diario The New York Times que la tarea principal es «identificar a los rehenes, incluidos los rehenes estadounidenses».

El senador Blumenthal apuntó que el mes pasado había viajado a Israel una delegación del Congreso y hubo discusiones en las que se incluyeron la posibilidad de que en la mencionada fuerza internacional tuviera recursos proporcionados por Arabia Saudita y, a más largo plazo, apoyar el liderazgo palestino y un Estado separado. La reconstrucción de Gaza requerirá una gran cantidad de recursos, «que los sauditas potencialmente podrían ayudar a proporcionar», dijo el senador.

No está tan ciego el político estadounidense, quien fue acompañado en esa gira por el presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, el demócrata por Maryland, Ben Cardin, cuando reconoció que la sensibilidad de la región hacia las tropas estadounidenses les impediría ser una parte importante de dicha fuerza. A su vez, Cardin dijo: «Tiene que ser creíble, debe brindar seguridad y tiene que involucrar a los Estados circundantes que creen en una solución de dos Estados», en lo que parece ser un emprendimiento para tratar de solucionar el entuerto internacional —digo yo— ocasionado por la intención sin freno de los extremistas del régimen de Benjamín Netanyahu de aniquilar de una vez por todas a Palestina.

EE.UU. da por sentado que Hamás desaparecerá y hay que ser muy lerdo para creer que Washington es ajeno a lo que Israel hace y deshace, cuando una abrumadora mayoría de los congresistas apoyaron abiertamente a Israel, aprueban el presupuesto multimillonario solicitado por el presidente Joseph Biden y hasta están dispuestos a aislar a los pocos de sus colegas en el Capitolio que se han atrevido a denunciar los crímenes de guerra que Israel está cometiendo contra el pueblo palestino de Gaza.

Si el contubernio militar entre el Pentágono y Tzáhal (nombre genérico con que se identifica a las mal llamadas Fuerzas de Defensa de Israel, acrónimo de ese nombre eufemístico en hebreo, Tsevá HaHaganá LeYisrael) no fuera suficiente para advertir la estrecha alianza existente en los intereses geopolíticos, podemos llegar a otra evidencia más clara, las ganancias que ya se avizoran en Wall Street.

¿Acaso no percibieron que «la reconstrucción de Gaza» requerirá gran financiamiento? Pero antes, el arrasarla también demandará otra buena inversión monetaria...

Un artículo en Responsible Statecraft, publicado originalmente en The Guardian, ha dicho que los analistas de Morgan Stanley y del banco de inversiones TD Cowen, al conferenciar sobre los resultados del tercer trimestre «tomaron nota de esta posible escalada—en referencia a los acontecimientos bélicos— para la obtención de ganancias en el conflicto y formularon preguntas inusualmente contundentes sobre el beneficio financiero de la guerra entre Israel y Hamás».

Pudiera decirse que llegaron los buitres mayores, los carroñeros verdaderamente profesionales.

El banco de inversiones y agente de bolsa Morgan Stanley, cuya  sede central se encuentra en Nueva York ,  está en la lista de las 500 empresas más relevantes de Estados Unidos de América, según la revista Forbes y TD Cowen es también un banco de inversión multinacional estadounidense y una división de servicios financieros de TD Securities que, incidental al asunto que nos interesa, se jacta de que es conocido por identificar con éxito industrias emergentes desde el principio, especialmente la del cannabis, es decir la marihuana, de la que esperan ventas por
75 000 millones de dólares para 2030.

Cai von Rumohr, director gerente y analista de investigación senior especializado en la industria aeroespacial del TD Cowen se preguntaba cuáles serán las ventajas del conflicto en curso, las áreas de mayores ganancias para la empresa armamentista aeroespacial General Dynamics, en la que TD Asset Management tiene más de 16 millones de dólares en acciones.

Y dice el artículo mencionado que en el diálogo del pasado 25 de octubre, Jason Aiken, vicepresidente ejecutivo de Tecnologías y director financiero de la compañía, le respondió: «Sabes, la situación de Israel obviamente es terrible, francamente, y está evolucionando mientras hablamos. Pero creo que si nos fijamos en el potencial de demanda incrementada que surge de eso, el más importante a destacar y el que realmente destaca probablemente sea el del lado de la artillería».

Resultado, Von Rumohr se apresuró a calificar «compra» a las acciones de General Dynamics.

No se había quedado atrás el emporio bancario Morgan Stanley, cuya jefa de Investigación de Acciones Aeroespaciales y de Defensa, Kristine
Liwag, se mostró muy interesada en los resultados de Raytheon en el presupuesto adicional que la Casa Blanca de Biden solicitó recientemente para Ucrania, Israel y hasta para Taiwán, con un monto de 106 000 millones de dólares. Stanley Morgan posee más de 3 000 millones de dólares en acciones de Raytheon y es cuestión de aprovechar una oportunidad como el nuevo conflicto bélico, no importa cuántas vidas queden truncas en el ensangrentado camino.

La señora Liwag lo dijo clara y despreciablemente cuando le preguntó a Greg Hayes, presidente y director ejecutivo de Raytheon: «Entonces, ¿cuánto de esta oportunidad es dirigible a la empresa y, si se asignan los dólares, cuándo sería lo más pronto que se podría ver que esto se convierta en ingresos?», y Hayes se apresuró también a responderle, supongo que con una esbozada sonrisa de satisfacción: «Creo que realmente en toda la cartera de Raytheon, verá un beneficio de esta reposición de existencias... además de lo que creemos que será un aumento línea superior», referencia por supuesto al presupuesto del Departamento de Defensa, del que Raytheon obtuvo 30 300 millones de dólares en ventas el año pasado, el 45 por ciento de sus ingresos totales.

El 2 de noviembre la Cámara de Representantes de EE. UU. aprobó una ayuda militar para Israel de 14 300 millones de dólares, que como se sabe ya recibe 3 800 millones de dólares anualmente para ese acápite que garantiza la confabulación.

El presente tiene encendidas las luces de peligro, porque no son estos los únicos escenarios bélicos. No se peca de pesimista, es real que el futuro del mundo es muy incierto y no son pocas las naciones que aumentan sus presupuestos de defensa, para beneplácito de las industrias de armamentos.

Unos cuantos de los de la famosa lista de los 500 de Forbes siguen frotándose las manos, y esperan mucho más. Poco importan si los dólares destilan sangre fresca

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