La multitud rugió en la Elipse durante las peleas de UFC. Autor: AP Publicado: 15/06/2026 | 09:09 pm
«¿La familia Trump se beneficia de la pelea de UFC en la Casa Blanca?», con esa pregunta de titular, la afamada periodista, escritora, productora y columnista de opinión en The Hill, entre otras publicaciones estadounidenses, comentó el baño de sangre, la exaltación a la violencia bruta, sobre el Octágono para artes marciales mixtas de la UFC, levantado en los jardines de la Casa Blanca para festejar el 80 cumpleaños del Presidente Donald Trump, aunque lo presentaron como inicio de las celebraciones del 250 aniversario del nacimiento de Estados Unidos como nación.Comenzó el comentario exponiendo la consternación de «tantos estadounidenses» por lo sucedido allí el domingo 14 de junio, organizado por el propio Presidente y fue «telón de fondo de una cartelera de UFC con patrocinadores corporativos, promociones de criptomonedas, eventos de recaudación de fondos de lujo y mercancía directamente vinculada al presidente», quien posee acciones de la empresa matriz de la UFC y, por tanto, obtendrá ganancias de las generadas por el grotesco espectáculo.
No se limitó a ello el magnate, pues aseguró la periodista que también organizó una cena benéfica con un millón de dólares por cubierto, vinculada a su maquinaria política, durante el fin de semana y «se vendieron medallas conmemorativas de UFC con la marca Trump por cientos, y en algunos casos miles, de dólares».
La lista de los desmanes monetarios, que en definitiva son evidencias de un gobierno corrupto, no concluyó ahí. La UFC anunció que algunos luchadores recibirían bonificaciones en una criptomoneda estable emitida por World Liberty Financial, la empresa de criptomonedas creada por la familia Trump, la que también «se sumó como patrocinador oficial del evento pocos días antes de la noche de la pelea».
La periodista destacó que algunos podían ver en lo acontecido «el uso de bienes públicos como plataforma para el lucro privado» y explicó que, según un documento legal, el evento de la UFC requirió la participación de múltiples agencias federales, cientos de personas y un estimado de 60 millones de dólares en recursos», cuando la gente —los estadounidenses— se enfrentan al aumento de los costos y «no puede pagar la comida ni la gasolina». Acudió a índices muy serios de encuestas que revelan que el 80% de los votantes independientes consideran a Trump «desconectado de la realidad» —pero parece que del dinero no.
Demos marcha atrás al reloj que marca los días de Trump al frente de la Casa Blanca en su segunda temporada y apenas recordemos que en marzo de 2025 el senado estadounidense confirmó a Linda McMahon como secretaria de Educación del país, confiándole a la multimillonaria y ex ejecutiva del gran negocio de la lucha libre, con cualificaciones desconocidas en ese importante campo para el desarrollo humano, un departamento que en definitiva Trump tenía previsto desmantelar. ¿Qué puede esperar entonces el pueblo estadounidense?
Sobre el evento de lucha cuerpo a cuerpo, hubo una demanda previa del Public Integrity Project por el «uso privado, comercial y corrupto de nuestros monumentos nacionales más sagrados para beneficio privado», pero no logró impedirlo porque un juez federal dictaminó el viernes que la Casa Blanca podía seguir adelante.
El baño de sangre en la Casa Blanca fue presenciado a través de pantallas gigantes en la Elipse que corona el memorial a Abraham Lincoln, por una multitud masculina de los fanáticos de MAGA y también de la UFC, cuyos rugidos marcaban la insólita gala, tal y como también contribuyeron a la campaña electoral de Trump.
La Granger puso sobre el tapete una valoración muy seria sobre lo que considera un reflejo de la cultura nacional: «La política se ha convertido en entretenimiento. El entretenimiento se ha convertido en política. Y las líneas entre gobernar, hacer campaña, crear una marca y ganar dinero parecen más difusas que nunca».
Su conclusión es contundente: «Puede que la Casa Blanca haya sido escenario de una pelea este fin de semana, pero la verdadera batalla es si los estadounidenses seguirán aceptando líderes que les pidan su voto mostrando tan poca consideración por las dificultades económicas que muchas familias enfrentan a diario». Como era de suponer, Trump promocionó la saña, los golpes brutales, los rostros sanguinolentos, las cejas y las cabezas rotas en el Octágono de la Casa Blanca, con habitual grandilocuencia: «el mejor espectáculo del mundo». Aunque dice algún rumor en los medios virtuales que en algún momento —lo que también parece habitual— el Presidente echó un pestañazo, influyentes de la ultraderecha consideraron que el UFC Freedom 250, que así se llamó oficialmente al engendro, fue una exitosa fiesta del «excepcionalismo» estadounidense y una proyección para el mundo de la fortaleza de Estados Unidos bajo Trump.
