Foot cover de Noticia Autor: Juventud Rebelde Publicado: 09/07/2026 | 02:32 pm
POR mucho tiempo menospreciadas por las instituciones sanitarias y las agencias internacionales consagradas a la salud, las enfermedades tropicales desatendidas (ETD) han ganado cada vez más espacio tanto en la sensibilidad ciudadana como en la destinación de presupuestos públicos. Relegadas históricamente a un segundo plano de importancia, ante los niveles de letalidad y morbilidad de infecciones como el paludismo y la tuberculosis, las ETD no han dejado de expandirse de manera exponencial en regiones de África, Asia y América Latina.
Por este motivo, no deja de ser esperanzador para la sociedad planetaria la decisión del Consejo de Derechos Humanos adscrito a las Naciones Unidas con sede en Ginebra, de declarar el pasado 7 de julio a las enfermedades tropicales desatendidas como una cuestión de índole humanitario, más allá de su connotación sanitaria y científica.
No sorprende por tanto que este proyecto de resolución presentado por seis naciones africanas —Malawi, Gambia, Marruecos, Kenia, Tanzania y Burkina Faso— haya sido aprobado por unanimidad.
Según lo refrendado por el documento, erradicar las ETD implica acciones públicas holísticas que van mucho más de las campañas sanitarias y el acceso universal a los medicamentos. Según esta perspectiva, se debe garantizar a todos los ciudadanos el acceso al agua potable, a la atención sanitaria de base y a educación primaria, fundamentalmente las zonas rurales desprovistas de servicios básicos.
Este requisito resulta imprescindible, si no se pretende renunciar a los objetivos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de erradicar a mediano plazo infecciones como el tracoma, la lepra, la filariasis linfática y la tripanosomiasis, también conocida como enfermedad del sueño.
Oportunamente, el 30 de enero de 2026, día en que se celebró la Jornada mundial contra las enfermedades tropicales desatendidas, la OMS había recalcado cuánto representaría para el bienestar de más de un millardo de personas que las instituciones sanitarias y las agencias internacionales mancomunaran esfuerzos en pos de mitigar los efectos malignos de esas infecciones, que provocan tanto dolores físicos como incapacidades motoras y trastornos psicológicos. Más aun, las ETD generan en no pocos contextos geográficos y culturales, prácticas cuestionables asociadas a la discriminación, la estigmatización de los pacientes y la exclusión social.
No obstante haberse registrado progresos sanitarios atendibles en al menos medio centenar de países —entre ellos Brasil, Níger y Jordania—, el recién publicado Informe mundial sobre las enfermedades tropicales desatendidas 2025 advirtió, a partir del año 2018, una restricción del 41 por ciento de los fondos internacionales destinados a reducir estas infecciones.
Según las evidencias presentadas por este documento, por cada dólar que se utiliza en la prevención de las ETD se generan beneficios según los cálculos del Informe 25 veces superiores, dada las dificultades que provocan estas infecciones en la subsistencia familiar de los dolientes. En efecto, las enfermedades tropicales generan perjuicios hasta de 33 millardos de dólares en quienes las padecen, computando el gasto que representa en pérdidas de salarios y en adquisición de medicamentos.
El referido Informe mundial es el tercero que se publica luego que a comienzos de este decenio la OMS diera a conocer el documento «Erradicar la negligencia para cumplir con los objetivos de desarrollo sostenible: Una hoja de ruta para las enfermedades tropicales desatendidas 2021-2030».
Para la comunidad científica planetaria, el Informe 2025 constituye un caudal informativo invaluable tanto para localizar los indicadores mundiales de las ETD como para advertir los esfuerzos comunitarios, nacionales y regionales que se han emprendido para erradicarlas.
Con el flamante beneplácito aportado por el Consejo de Derechos Humanos, está prevista en 2027 la publicación de un informe de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, donde se evalué en términos integrales y objetivos el impacto mundial de estas enfermedades.
Muchas veces vilipendiado por los poderes imperiales, el sistema de agencias de la ONU cuenta con las potencialidades para consolidar acciones mancomunadas que garanticen las condiciones básicas de vida para centenares de millones de personas en el mundo. Gracias a la perspectiva esgrimida por el multilateralismo, la salud continuará siendo el derecho humano por antonomasia.
