El presidente Kast pretende emular a su par salvadoreño para controlar los niveles de criminalidad de la sociedad chilena. Foto: Tomada de noticias.gob.ch Autor: Juventud Rebelde Publicado: 14/08/2026 | 11:45 am
Santiago de Chile, agosto 14.— Transmitida por televisión «en vivo y en directo», con imágenes aéreas captadas desde helicópteros policiales que seguían un convoy de la Gendarmería que transportaba a «criminales peligrosos» a una cárcel de alta seguridad, el presidente ultraderechista José Antonio Kast super vigiló hoy en persona el denominado «operativo cancerbero».
Según develó el diario La Jornada, consistía en que los primeros 191 reos, todos vestidos idénticamente, comenzaban a ser llevados desde la capital hasta la cárcel La Laguna, en la ciudad de Talca, 250 kilómetros al sur de Santiago, donde comenzarán a soportar un régimen presidiario inspirado en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), el cual ha sido visitado por Kast, instaurado en El Salvador por el gobernante Nayib Bukele, a quien admira.
Entre otros rigores, estarán aislados en celdas individuales donde pasarán 22 horas diarias, el régimen de visitas será en cubículos e impedirá, vidrio de por medio, el contacto físico y durante éstas las conversaciones serán siempre escuchadas, también la correspondencia será revisada y eventualmente censurada.
«Este es un día histórico, donde vemos un nuevo esquema de enfrentar el tema carcelario. Tenemos que lograr un cambio radical en cómo pensamos la política penitenciaria; el nivel de hacinamiento hoy día sobrepasa todos los límites, y eso requiere una manera efectiva, rápida, de enfrentarlo», dijo desde el recinto penal.
Justificó que «este es un trabajo que realizamos porque es parte de la agenda más importante que tienen los chilenos, que es la seguridad. Y no vamos a alcanzar la seguridad plena si es que no logramos recuperar el poder del Estado dentro de las cárceles», agregando que «hoy es un histórico, porque comienza un cambio de mano importante».
Apenas la semana pasada, el ultraconservador anunció su «Agenda contra el Crimen Organizado y el terrorismo», una batería de proyectos destinada a enmendar la seguridad pública, percibida por la población como el principal problema del país.
«Tenemos que solicitarles a los parlamentarios que revisemos cómo vamos a implementar la Agenda contra el Crimen Organizado y el Terrorismo, que parte con la detención, la persecución penal, las sentencias, pero tiene un pie muy importante en los recintos penales. Pudimos ver las celdas de aislamiento, tenemos que ir viendo cómo algunas situaciones tienen que perfeccionarse de acuerdo al avance del crimen organizado y el terrorismo, y que las medidas de control sean muy estrictas», sostuvo.
El Ministerio de Justicia dijo que, de los 191 presidiarios llevados hasta la cárcel de Talca, 37 son miembros de estructuras de crimen organizado, incluyendo nueve líderes, y también 154 son de «alto compromiso delictual».
El ministro de Seguridad, Martín Arrau, publicó en redes sociales que «los cabecillas criminales no van a convertir las cárceles en sus oficinas ni seguir dando órdenes desde una celda. A quienes representan la mayor amenaza, más control, más vigilancia y menos capacidad de operar. En las cárceles manda el Estado, no los criminales».
